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12 cuotas: la estrategia «desesperada» para reactivar el consumo de indumentaria

El sector de la indumentaria en Argentina atraviesa uno de sus ciclos más críticos de los últimos años. En un escenario marcado por el estancamiento del consumo y una incipiente baja de tasas de interés, las principales marcas han decidido volver a ofrecer las 12 cuotas sin interés.

Ante una caída estrepitosa del consumo, las marcas de ropa reintroducen el financiamiento a largo plazo. Desde el sector aseguran que la medida es un «manotazo de ahogado».

Lo que históricamente funcionó como un beneficio exclusivo para bienes durables (como electrodomésticos o tecnología), ahora se extiende de forma masiva a otros rubros textiles con el objetivo urgente de movilizar el stock acumulado.

La caída de la demanda: números que preocupan al sector textil

La decisión de retomar el financiamiento masivo es respuesta directa a la falta de compradores en los locales. Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), fue contundente al analizar la realidad del mercado:

  • Retracción interanual: Las ventas registraron una baja del 8,4% solo en el primer bimestre del año.
  • Desplome histórico: Al comparar con las de 2023, la caída en el volumen de ventas alcanza un alarmante 40%.
  • Impacto generalizado: «No se vende nada, ni lo caro ni lo barato, ni lo importado ni lo nacional», sentenció.

El costo de las cuotas: ¿quién financia el consumo?

Para el consumidor final, las 12 cuotas fijas aparecen como un alivio necesario frente a la inflación. Sin embargo, para las empresas manufactureras y comerciales, esta herramienta representa un desafío financiero extremo.

Según los datos de la CIAI, el costo financiero de sostener pagos a largo plazo ronda actualmente el 20%. Esta cifra es un peso que las marcas no pueden trasladar a los precios de etiqueta sin arriesgarse a perder aún más competitividad en el mostrador.

«Las 12 cuotas son el signo de la desesperación, un manotazo de ahogado. Hoy están perdiendo plata todos», subrayó Drescher.

Temporada de otoño-invierno y el riesgo de la morosidad

Con el lanzamiento de la temporada de otoño-invierno, las empresas apuestan la totalidad de sus fichas a este esquema crediticio para incentivar el gasto. No obstante, en el horizonte de los analistas económicos aparece una nueva señal de alerta: el incremento de la morosidad en tarjetas de crédito.

La incertidumbre sobre la capacidad de pago de los clientes en los meses venideros mantiene en vilo al sector comercial. Por el momento, la prioridad de las cámaras del sector es clara: lograr que el flujo de gente regrese a las cajas, aun cuando el costo para el comerciante sea altísimo y el margen de ganancia se reduzca al mínimo.

Nota relacionada: Vivir gracias a la tarjeta de crédito

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