Estudiantes viajó a Santiago del Estero con presión, necesidad y un clima caliente alrededor de la institución. Y volvió con lo más importante: la clasificación a semifinales. Con un gol de Thiago Palacios en el estadio Madre de Ciudades, el equipo de Eduardo Domínguez eliminó a Central Córdoba y se instaló entre los cuatro mejores del Clausura, desatando festejos en La Plata, donde incluso hubo fuegos artificiales tras el pitazo final.
Sin Guido Carrillo, suspendido, el Pincha apostó al orden, la intensidad y la jerarquía individual para superar a un rival que llegaba fortalecido por su localía. El plan funcionó. Un Estudiantes sólido, con carácter y oportuno, se impuso en una noche cargada de tensión deportiva, mientras un grupo de hinchas dijo presente comprando entradas neutrales para apoyar al equipo en tierra santiagueña.
Un triunfo clave en una semana agitada
El duelo no fue sencillo. Central Córdoba, dirigido por Pablo Tovillino, intentó incomodar al León, pero el gol de Palacios terminó siendo determinante en un contexto donde cada detalle importaba. Estudiantes sostuvo la ventaja, manejó los tiempos y se convirtió en el primer semifinalista del torneo, un alivio futbolístico en medio de días convulsionados.
La expectativa ahora se traslada a La Plata. El lunes se enfrentarán Gimnasia y Barracas Central, y si el Lobo avanza, el Clausura regalará un clásico platense de semifinales, un escenario inesperado que ya genera ansiedad en la ciudad. Serían 90 minutos electrizantes, probablemente en el Bosque, para cerrar el año con una tensión inédita.
Por lo pronto, Estudiantes hizo su parte. Ganó, avanzó y mantiene viva la ilusión en el tramo decisivo del campeonato. La pregunta queda flotando en el aire: ¿habrá clásico para definir al finalista? En pocas horas, la ciudad tendrá la respuesta.



