Agustín Auzmendi iba a convertirse este lunes en el cuarto refuerzo de Gimnasia y Esgrima La Plata en el actual mercado de pases. El delantero ya estaba en la ciudad, la revisión médica estaba programada y la dirigencia albiazul tenía todo encaminado para anunciarlo. Sin embargo, Godoy Cruz metió una traba de último momento y la operación quedó, por ahora, frenada.
Auzmendi se encontraba en La Plata y debía presentarse por la mañana en una clínica privada de la región para realizar los estudios médicos. El cuerpo médico de Gimnasia ya estaba en el lugar, pero el futbolista nunca llegó. Minutos antes, desde Mendoza levantaron el teléfono: el presidente del Tomba, José Mansur, volvió a poner reparos y detuvo el avance del pase.
Según trascendió, aunque existe un acuerdo entre clubes, Godoy Cruz aún no envió el visto bueno definitivo porque estaría negociando una posible venta del jugador a otra institución. La situación generó malestar en la dirigencia del Lobo, que dejó en claro que no mejorará la oferta, y también en el propio Auzmendi, decidido a vestir la camiseta mens sana.
Desde Gimnasia aclaran que la negociación no está caída, pero sí en pausa. Confían en destrabarla en las próximas horas, aunque el escenario ya no es el ideal.
Los números del acuerdo por Agustín Auzmendi
La llegada de Auzmendi no fue sencilla desde el inicio. Gimnasia realizó un esfuerzo económico importante para cerrar la operación y cumplir con uno de los pedidos de Fernando Zaniratto.
El acuerdo contempla un préstamo con un cargo de 250 mil dólares y una opción de compra de 800 mil dólares por el 80% del pase. La predisposición del club platense y la voluntad del delantero fueron claves para alcanzar ese entendimiento.
Sin embargo, Godoy Cruz nunca se mostró del todo convencido de desprenderse del futbolista y pretende una suma mayor. Si la situación no se resuelve en breve, en el Lobo ya avisaron que no estirarán más la negociación y comenzarán a evaluar otras alternativas para reforzar el ataque.
Por ahora, Auzmendi espera. Gimnasia también. El desenlace, otra vez, quedó en manos del Tomba.



