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La Plata

Los kioscos de La Plata arrancaron el verano con una fuerte caída de ventas

El verano no solo modifica el ritmo cotidiano de La Plata, también impacta de lleno en el bolsillo de los comerciantes. Durante el arranque de enero, los kioscos del casco urbano registraron una baja de ventas que oscila entre el 40% y el 50%, en comparación con meses de actividad regular. La merma está directamente vinculada a la salida de vecinos por vacaciones, la reducción del tránsito diario y un consumo cada vez más medido.

Desde el sector explican que enero es históricamente un mes complejo, pero este año la situación se siente con mayor crudeza. La combinación entre consumo retraído, costos fijos en alza y menor movimiento urbano vuelve difícil sostener la rentabilidad diaria, sobre todo para los locales ubicados en zonas céntricas y administrativas.

Un mes que “se aguanta” y la mirada puesta en febrero

Representantes locales de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) señalan que enero es un mes que, en el mejor de los casos, se sobrelleva. La clave, aseguran, está en haber llegado con resto financiero desde fines del año anterior. Diciembre aparece como el mes bisagra que define cómo se transita el inicio del nuevo año.

Según explican, noviembre suele ser un período de fuerte inversión y el verdadero resultado se refleja en diciembre. Cuando ese mes no acompaña, el comienzo del año se vuelve cuesta arriba. En ese contexto, febrero aparece como una expectativa de alivio, con el regreso paulatino de la actividad y una circulación más cercana a la normalidad.

Por qué caen las ventas: menos consumo y costos que no bajan

La caída de enero no es un fenómeno aislado. Se da en un marco más amplio de recesión del consumo y cambios de hábitos que afectan al rubro. Los kiosqueros advierten que el ticket promedio es cada vez más bajo, con compras más chicas y selectivas, mientras los costos fijos siguen aumentando.

Alquileres, servicios, impuestos y mantenimiento no dan tregua, a lo que se suma en algunos barrios la competencia informal, que presiona aún más sobre los márgenes. Todo esto configura un escenario donde vender menos no implica gastar menos, una ecuación difícil de sostener en el tiempo.

Un problema que se replica a nivel nacional

La situación en La Plata refleja una tendencia que atraviesa a todo el país. Desde UKRA advirtieron que durante el último año cerraron alrededor de 16.000 kioscos en Argentina, un número que encendió luces de alarma en el sector. A su vez, relevamientos privados indicaron que en 2024 la cantidad de kioscos registrados cayó a unos 90.000 locales, el nivel más bajo en años.

Datos oficiales también muestran la gravedad del panorama: durante el último año habrían cerrado más de 40 kioscos por día, con una caída del ticket promedio superior al 10%. Las ventas de bebidas retrocedieron hasta un 35% y las golosinas, otro pilar del rubro, cayeron cerca del 19% en volumen.

Lo que viene: resistir enero y apostar al repunte

Con balances ajustados y márgenes cada vez más finos, el sector kiosquero platense transita enero en modo resistencia. La expectativa está puesta en febrero, cuando el regreso de actividades, el movimiento urbano y cierta recomposición del consumo puedan traer algo de alivio.

Mientras tanto, sostener el mostrador abierto sigue siendo el principal desafío para un rubro que, día a día, siente el impacto directo de la economía real en cada venta.

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