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El Argentino de City Bell revivió la felicidad de Qatar 2022 y la voz de «Luifa» como un canto a la vida

“Hacía mucho que no lo veía. Sus anécdotas quedaron en la piel de gallina que nos agarró a todos”, dice Eduardo Miguel Castagnani, presidente de un club de barrio, batallador desde hace tiempo en el mundo de la Liga Amateur Platense para su querido Argentino Juvenil Club. Este martes, en el predio de 460 y 18, fue más que grato tener de invitado al preparador físico de la Selección Argentina, Luis Oscar Martín, quien respondió a las preguntas de los pibes, felices de saber algo sobre Lionel Messi, Emiliano «Dibu» Martínez o el entrenador de La Scaloneta».

Todavía parece sueño, fantasía, pero es realidad, y pasaron 1180 días desde el poderoso 18 de diciembre de 2022, en que las emociones en Qatar (hoy una nación paralizada por la guerra) nos dio una alegría histórica, tras el empate 3 a 3 con Francia en 120 minutos, y la locura de los penales. Tres años, dos meses y veintiún días ya quedaron atrás y Luis puede transmitir todo lo que vivió desde adentro, renocando anécdotas y sonrisas limpias de los pibes que le prestaron atención “sin que se mueva ni uno, eso te lo puedo asegurar, fue impresionante, y estuvo de 18.20 a las 20 con ellos y se quedó con la gente del cuerpo técnico y los dirigentes hasta pasadas las 21”.

Luis, de corazón, en el predio Hernán «Coki» Cortina del Argentino Juvenil Club

La experiencia que han vivido tantos clubes platenses, de todos los deportes, es ya una enseñanza no solo para los chicos sino uno espejo para los grandes que llegan a grandes espacios de exposición y, por lo general, no vuelven a los orígenes como lo hace Luis, el Luifa, el que no pudo cumplir todos los sueños como jugador pero que los disfruta desde su rol de profesional de la educación física.

Era un día de luto en la Selección, pero Luis no lo sabía, ya que a esa hora empezó a correr la noticia del deceso del “Payo” Aimar, padre de Pablo Aimar (técnico ayudante de Lionel Scaloni), quien lleva su apoyo de “Payasito” como diminutivo del apodo de su padre, ex jugador de Estudiantes de Río Cuarto. Este Cuerpo Técnico al que Martín le dedicó palabras que tocan lo esencial, lo humanitario, que está antes que el conocimiento. “Nos recordó su primer contacto con Scaloni, la primera vez con Messi, y en sus palabras comprendimos que se trata de personas simples, humildes, muy buenas personas”, relató Castagnani.

Del Mundial 2022. En el banco de la Selección, pensante, detrás de la pelota que domina Scaloni

Mientras continúa la incertidumbre por el país donde Argentina jugará con España por la Finalissima (debía jugarse el 27 de marzo, pero se desconoce la nueva fecha y escenario), varios futboleros de esta institución de City Bell, que acaba de celebrar 80 años, se sintieron a gusto con todo lo que les brindó este integrante de la fenomenal albiceleste.
“Luis nos decía que, para él, como para todos, era su sueño estar en la Selección, pero no pudo como jugador y terminó siendo algo impensado al llegar como profe y recalcó que empezó a trabajar en las juveniles de Estudiantes, no había tenido nunca a los mayores, pero después de dirigir un torneo sub 20 en España pasan a la Selección mayor, algo realmente impresionante”.

Todos muestran el núnero 3 con los dedos, por la «estrella» de la Selección

Ponderó haber estudiado y terminar una carrera, un aspecto que representa a nivel educativo todo un impulso de este embajador nacional del deporte. Martín se recibióen la Facultad de Humanidades mientras dejaba de jugar en la Liga, el mismo torneo que juegan los pibes y grandes del “Juve”. Con el título, ingresó a trabajar en colonias de vacaciones de la Municipalidad de La Plata, y en 2010 pasó a Estudiantes, siendo parte del staff docente de la Escuela de Fútbol, y un par de años después fue parte de la Novena división con el técnico Alejandro Saggese. Ambos arrancaron en una Sub 15 de la Asociación del Fútbol Argentino y luego se hizo realidad el sueño.

La noche lo encontró en City Bell, cerca de su casa de Gonnet. Una vez más pasó por esas canchas donde transpiró de joven, y cosechó las amistades más grandes que guarda. Una vez más, en su corazón salió el duende, el ser que un día nació en la calle 19 entre 528 y 529, en un complejo de monoblocks (segundo piso D, columna 13) donde el corazón eligió la pelota. Esa pelota que lo transportó por el mundo y que, por más alto que vuele, no le hizo perder el contacto con la gente.

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