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Economía Nacional

Granja Tres Arroyos, Citroën, Adient: el mapa de cierres que acumula Milei

El monitor de Fundar mide mes a mes cuántas empresas abren y cuántas cierran en la Argentina. El último dato es de marzo de 2026 y no tiene mucho de qué presumir: 26.448 empresas menos desde que asumió Milei, la peor marca para un inicio de gestión en al menos tres décadas. El ajuste que el gobierno celebra como éxito fiscal tiene otra cara, y se mide en locales cerrados, empleos perdidos y sectores enteros en retroceso.

Hay un número que el gobierno de Javier Milei prefiere no poner en el centro del debate. Desde noviembre de 2023, cuando asumió la actual administración, cerraron 26.448 empresas en la Argentina, un 5,2% del total. Según el Monitor Mensual de Empresas que elabora el centro de estudios Fundar a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, es la peor caída registrada en los primeros 28 meses de cualquier gobierno del que se tiene registro comparable, incluyendo el período de pandemia.

En marzo de 2026 cerraron 2.011 empresas, una caída de 0,41% respecto de febrero. No es un dato aislado ni una anomalía de un mes complicado: hace 18 meses consecutivos que el número de empresas cae, y se acumulan ya 25 caídas interanuales seguidas. En términos concretos, eso significa que mes a mes, desde hace más de año y medio, hay menos empleadores formales en el país que el mes anterior.

El desglose sectorial revela quiénes están absorbiendo el golpe con más fuerza. Desde la asunción del gobierno, transporte y almacenamiento perdió el 16,39% de sus empresas, el sector inmobiliario retrocedió un 12,79% y la construcción cayó un 9,50%. Son sectores con fuerte presencia en el interior del país y alta densidad de empleo informal y pyme. En el último mes, los más golpeados fueron inmobiliarios con una caída del 0,9%, transporte y almacenamiento con el 0,8%, y alojamiento y gastronomía también con el 0,8%.

El mapa territorial no es más alentador. 23 de las 24 provincias registran caída en la cantidad de empresas desde que asumió el gobierno actual. La única excepción fue Neuquén, impulsada por la actividad energética en Vaca Muerta. En el otro extremo, La Rioja perdió el 17,5% de sus empresas, Catamarca el 12,7% y Chaco el 11,6%. Son provincias con economías frágiles, muy dependientes del empleo público y del consumo interno, que absorbieron el ajuste sin los amortiguadores que tienen los grandes centros urbanos.

El informe también documenta cierres concretos del último mes que ilustran la tendencia con nombres y apellidos. Granja Tres Arroyos, la mayor avícola del país, cerró su planta de Entre Ríos con 950 empleos en riesgo. La autopartista Adient cerró su planta de Pueblo Esther y dejará de operar en Argentina, importando desde Brasil los asientos que antes fabricaba localmente, con 70 puestos afectados. Citroën dejó de producir en el país y concentró su producción regional en Brasil y Uruguay. En la misma línea, la metalúrgica Leval S.A. cerró su planta en San Nicolás con 52 despidos, y la firma alemana de agroquímicos Helm cerró su operación local después de más de dos décadas en el país.

El gobierno responde a esta narrativa con sus propios datos: inversión extranjera, superávit fiscal, baja de la inflación. Y hay señales en esa dirección que el mismo monitor de Fundar registra: Chevron anunció un plan de inversión de 13.800 millones de dólares para Vaca Muerta, Mercado Libre proyecta invertir 3.400 millones en 2026 con 1.900 nuevos empleos, y el gobierno oficializó el ingreso al RIGI de un proyecto minero de 891 millones de dólares en Mendoza. La pregunta que el dato de las empresas deja abierta es si esas inversiones, concentradas en sectores de alta productividad y baja absorción de empleo masivo, llegan a tiempo y con suficiente profundidad para compensar el tejido productivo que se está desarmando en el mientras tanto.

Fundar advierte que la metodología mide como empresa a cualquier persona física o jurídica con al menos un empleado registrado, lo que implica que los números reflejan principalmente el universo pyme y de trabajadores formales. La economía informal, que crece en tiempos de ajuste, no aparece en estas cifras. Lo que sí aparece, con precisión, es el Estado de situación de la Argentina formal: menos empresas, menos empleadores, menos actividad registrada. Y una racha negativa que lleva 18 meses sin dar señales claras de reversión.

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