Salud

El San Martín de La Plata incorporó una cirugía de vanguardia mientras la salud pública se achica

Una paciente joven volvió a su casa menos de 24 horas después de una cirugía cerebral que hasta hace poco parecía reservada a la medicina privada de alta gama. El Hospital San Martín aplicó por primera vez en el sistema público bonaerense una técnica que trata aneurismas sin abrir el cráneo, justo cuando la Nación le recorta a la Provincia los fondos que sostienen ese mismo sistema.

Una paciente joven llegó al Hospital San Martín con un aneurisma cerebral y se fue caminando menos de 24 horas después de la cirugía. No hubo apertura de cráneo, no hubo internación prolongada, no hubo el riesgo asociado a una intervención neuroquirúrgica convencional. El equipo de Hemodinamia utilizó por primera vez en un hospital público de la provincia de Buenos Aires un dispositivo llamado WEB, sigla de Woven EndoBridge, que hasta ahora circulaba casi exclusivamente en el circuito privado de alta complejidad.

La técnica consiste en introducir, a través de un microcatéter, una malla trenzada de níquel y titanio que se despliega dentro del aneurisma y modifica el flujo sanguíneo hasta favorecer la formación de un coágulo que sella la lesión. «Se coloca dentro del aneurisma un dispositivo que la rellena adoptando su forma sin tapar las arterias», explicó Alejandro Tejado, neurointervencionista del equipo tratante, quien también destacó la precisión milimétrica que permite planificar cada procedimiento antes de realizarlo. La paciente había sido evaluada previamente por el servicio de Neurocirugía, que definió que esta alternativa mínimamente invasiva reducía al máximo el riesgo de secuelas neurológicas.

El resultado es, en términos estrictamente médicos, una buena noticia sin matices. Pero conviene mirarlo también en el contexto en el que se produce. Mientras el San Martín incorporaba esta tecnología, la Nación oficializaba un recorte de más de 63 mil millones de pesos en el presupuesto del Ministerio de Salud, con partidas específicas para el «Fortalecimiento de los Sistemas Provinciales de Salud» entre las más golpeadas. Según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública, las transferencias corrientes de la Nación a provincias y municipios en la función Salud llegaron a caer más del 90% en términos reales durante el primer cuatrimestre del año.

¿Alcanza un procedimiento de vanguardia para compensar ese cuadro? La pregunta no tiene una respuesta sencilla, y probablemente dependa de a quién se le haga. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, viene denunciando públicamente los recortes nacionales y señalando que impactan de lleno en medicamentos, insumos y tecnología médica para el sistema provincial, justo el terreno donde el San Martín acaba de dar un paso hacia adelante.

Ahí aparece la tensión de fondo. Un hospital público puede sostener, con el equipo humano adecuado, procedimientos que compiten de igual a igual con la medicina privada. Eso no está en discusión después de lo que ocurrió esta semana en La Plata. Lo que sí queda abierto es si ese nivel de excelencia puede sostenerse en el tiempo cuando los fondos que llegan desde Nación a la Provincia se reducen mes a mes, y cuando cada vez más pacientes que antes tenían cobertura privada o de obra social terminan atendiéndose en el sistema público.

El caso de la paciente que volvió a su casa en menos de un día es, en ese sentido, una demostración de capacidad técnica. También es, sin que nadie lo diga en voz alta desde el hospital, una foto tomada en el peor momento posible para sostenerla en el tiempo. La brecha entre lo que un equipo médico puede hacer y lo que el sistema puede financiar de manera sostenida es, hoy, uno de los datos más elocuentes de la salud pública argentina.146 caracteres, dentro del rango. Sigo con el resto del paquete.

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