La Comunidad Universitaria se concentró frente al Rectorado  contra el ajuste de Milei

La calle 7 volvió a convertirse este miércoles en escenario del reclamo por los más de 300 días de incumplimiento de ley de Financiamiento Universitario por parte del gobierno nacional.

Frente al Rectorado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), estudiantes, docentes y trabajadores se concentraron para reclamar que el Gobierno de Javier Milei cumpla con la ley y con las decisiones judiciales que ordenan su aplicación.

El banderazo, convocado para las 18 bajo la consigna “Banderazo por la Universidad y la Soberanía”, reunió a distintos sectores de la comunidad universitaria en una nueva jornada de protesta. La movilización platense se produjo en medio de un conflicto que lleva meses y que volvió a tensarse después de que la Justicia dejara firme la medida cautelar que obliga al Estado nacional a aplicar aspectos de la Ley 27.795.

La Corte Suprema había rechazado en junio el planteo del Gobierno y mantenido vigente la orden de actualizar los salarios de docentes y nodocentes y recomponer los programas de becas estudiantiles. A comienzos de agosto, además, la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal confirmó la vigencia de esa medida.

Ramiro Domìnguez Martinelli
Fotos: Ramiro Domìnguez Martinelli

Pero en La Plata el reclamo no se agotó en una discusión presupuestaria. Entre las banderas, las consignas y los cánticos apareció también una preocupación más profunda: qué universidad podrá sostenerse si los recursos no alcanzan para pagar salarios, mantener las cursadas, garantizar becas y sostener la investigación.

Muchas agrupaciones, una misma calle

La diversidad política de la movilización quedó reflejada en las voces de los representantes estudiantiles entrevistados durante la jornada. Desde espacios con tradiciones y posiciones políticas diferentes, las respuestas coincidieron en defender la universidad pública y cuestionar el rumbo del Gobierno nacional.

Ramiro, militante de la Agrupación Ramón Carrillo, la Juventud Universitaria Peronista y la FULP, puso el eje en el vínculo entre universidad y desarrollo nacional. Para el dirigente estudiantil, la defensa de la educación pública excede a las propias instituciones universitarias y forma parte de una discusión más amplia sobre el modelo de país.

También cuestionó las acusaciones lanzadas desde el Gobierno contra los estudiantes, desde las denuncias de supuesto “adoctrinamiento” hasta las referencias a jóvenes como “terroristas”. Y rechazó la idea de que la juventud argentina se haya convertido mayoritariamente al libertarismo: para Ramiro, la presencia estudiantil en las calles demuestra que existe una generación que continúa organizada en defensa de sus derechos.

Por otro lado, Nina, integrante de la Secretaría de Coordinación de la FULP y de la Juventud del PTS, apuntó contra el impacto concreto que el ajuste tiene dentro de las universidades.

Mencionó los retrasos salariales, las dificultades para sostener cátedras y el valor actual de las Becas Progresar, que ubicó en $35.000. También cuestionó situaciones que, según señaló, afectan a trabajadores y espacios académicos de la UNLP.

“Tenemos varios compañeros y compañeras despedidos desde que llegó Milei, esta marcha también es por ellos” sostuvo.

Pero su diagnóstico político fue más allá del presupuesto. Nina consideró que el crecimiento electoral del espacio libertario entre los jóvenes, estuvo relacionado con la frustración acumulada durante gobiernos anteriores y sostuvo que el escenario actual está generando nuevas formas de organización desde las bases, especialmente a través de asambleas y de la articulación entre estudiantes, docentes y trabajadores.

“La juventud no se volvió libertaria”

La misma discusión apareció en la entrevista con Renata, integrante de CEPA y estudiante de Derecho de la UNLP.

Su argumento parte de un dato concreto: la pelea por el financiamiento universitario ya no se desarrolla solamente en el terreno político. Hay también una disputa judicial y parlamentaria. Renata señaló la existencia de fallos favorables y de votaciones en el Congreso que, según sostuvo, comprometen al Poder Ejecutivo con el cumplimiento de la normativa.

Su mirada sobre la juventud volvió a aparecer con fuerza: considera un mito la idea de un vuelco masivo de los jóvenes hacia el libertarismo y encuentra en las movilizaciones universitarias una muestra de que el movimiento estudiantil continúa teniendo capacidad de convocatoria.

En ese marco, anticipó nuevas medidas de fuerza, entre ellas los paros docentes previstos para el 27 y 28 de agosto y una nueva marcha de antorchas. Para Renata, la salida pasa por una articulación entre estudiantes, docentes e instituciones para recuperar el financiamiento universitario y sostener también al sistema científico.

La particularidad de la jornada quedó expuesta, quizás, en la última entrevista. Luciano Reynoso, militante de Franja Morada y de la Juventud Universitaria Radical, cuestionó también al Gobierno nacional, pero desde una tradición política distinta.

Su principal preocupación estuvo puesta en las condiciones materiales para permanecer en la universidad. Señaló que los $35.000 de la Beca Progresar resultan insuficientes y criticó al Ejecutivo por no acatar, según su interpretación, las decisiones judiciales vinculadas al financiamiento.

Pero además introdujo una tensión hacia adentro del radicalismo. Describió como “muy tensa” la relación entre la militancia universitaria de base y parte de la dirigencia de la UCR, particularmente frente a legisladores radicales que acompañan posiciones contrarias a la universidad pública.

Lo que dijeron los oradores

Luego de que se entonaran las estrofas del Himno argentino, sobre el escenario, los discursos buscaron ponerle nombres y números concretos a una crisis que, para docentes, no docentes y estudiantes, ya dejó de ser una discusión abstracta sobre partidas presupuestarias.

Las organizaciones convocantes —ADULP, ATULP y la FULP— concentraron el reclamo en tres ejes: el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, la reapertura de las paritarias y la recuperación del salario de docentes y nodocentes, y un incremento de los recursos destinados a las universidades, la ciencia, la tecnología y las becas estudiantiles.

El dato que atravesó el acto fue también simbólico: la movilización, como se mencionò anteriormente, se produjo a 300 días de la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario, que las organizaciones denuncian que el Gobierno de Milei continúa sin aplicar plenamente.

Desde el escenario, el mensaje buscó correr el eje de la discusión exclusivamente salarial para advertir sobre las consecuencias que el desfinanciamiento tiene puertas adentro de las universidades: docentes que pierden poder adquisitivo, estudiantes que necesitan becas para sostener sus carreras y facultades que deben afrontar cada vez mayores dificultades para garantizar su funcionamiento.

La consigna “Universidad y Soberanía” tampoco fue elegida al azar. La convocatoria planteó una relación directa entre la defensa de la educación pública, la producción de conocimiento y la capacidad del país para decidir sobre su propio desarrollo. En ese sentido, la protesta platense se inscribió en una semana nacional de acciones del movimiento universitario, que también incluyó paros y nuevas medidas de fuerza previstas para los días siguientes.

Un conflicto que no termina en el Rectorado

El reclamo universitario llegó al rectorado después de una serie de medidas que se extendieron durante todo agosto. La UNLP fue escenario de paros, jornadas de protesta y actividades de organizaciones estudiantiles, docentes y nodocentes.

La disputa tiene una dimensión nacional. Según datos difundidos recientemente, las universidades sufrieron una caída real de sus recursos durante el gobierno de Milei, mientras el conflicto salarial continúa siendo uno de los principales ejes del reclamo.

La Ley 27.795 fue aprobada por el Congreso en 2025 y establece mecanismos de actualización para salarios y becas, entre otras disposiciones. La medida cautelar ratificada por la Justicia obliga específicamente al Estado a aplicar los artículos vinculados con la actualización salarial del personal universitario y los programas destinados a estudiantes.

Por eso, lo que ocurrió frente al Rectorado no fue solamente una protesta contra un número del presupuesto. Para quienes participaron, la discusión atraviesa la posibilidad misma de estudiar, enseñar e investigar en una universidad pública.

Y hubo otro mensaje que atravesó los testimonios: la movilización estudiantil volvió a funcionar como un punto de encuentro entre sectores políticos que, fuera de la universidad, difícilmente compartirían una misma consigna.

Peronistas, militantes de izquierda, estudiantes de Franja Morada y organizaciones independientes pueden tener diagnósticos diferentes sobre las causas del conflicto y sobre el futuro político del país. Pero este miércoles caminaron hacia el mismo lugar.

Frente al Rectorado, la discusión volvió a instalarse en la calle. Y para el movimiento estudiantil, la pelea recién empieza.

El cierre, estuvo a cargo de la banda tributo a Patricio Rey, Ropa Sucia, quienes se sumaron al reclamo en solidaridad con la comunidad universitaria.

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