Política Local

La biblioteca del Parque Saavedra sigue abierta, pero la salvaron sin el municipio

Después de que la Patrulla Municipal llegara el viernes con una orden para restringir el acceso mientras había chicos en plena actividad, la biblioteca popular Del otro lado del árbol seguirá funcionando en el Parque Saavedra. Pero la solución no salió de una mesa de diálogo con la Comuna: fue la constructora a cargo de la obra la que terminó negociando de forma directa con las arquitectas del espacio.

El viernes 21 de agosto, personal de la Patrulla Municipal se presentó en el Parque Saavedra con una orden para restringir el acceso al sector que ocupa la biblioteca popular Del otro lado del árbol, mientras un grupo de chicos participaba de las actividades gratuitas que la institución sostiene desde hace más de una década. La medida se enmarca en la obra de puesta en valor que la Municipalidad de La Plata, a cargo de Julio Alak, lleva adelante en el parque desde julio, un proyecto que mantiene el predio cerrado desde 2025 y que recién estaría terminado hacia comienzos de 2027. La reacción no tardó: Paula Kriscautzky, docente y fundadora de la biblioteca, convocó para el sábado a una reunión abierta en el propio espacio y pidió explicaciones a los funcionarios responsables del proyecto.

Entre los invitados a esa jornada figuraba Sergio Resa, referente del área de Planeamiento municipal, a quien la biblioteca pidió que se acercara a contar de primera mano cómo pensaban compatibilizar la obra con el funcionamiento cotidiano del espacio. La Municipalidad, en paralelo, salió a bajarle el tono al conflicto con un comunicado que descartó cualquier cierre: anunció la construcción de un acceso especial, una pasarela que permitiría llegar a la biblioteca mientras el resto del parque permanece vallado por la circulación de maquinaria pesada. La explicación oficial apeló a razones de seguridad y a exigencias de las aseguradoras de riesgos laborales, un argumento técnico que, sin embargo, no despeja la pregunta de fondo: ¿por qué la reunión prometida para el lunes nunca se concretó?

Kriscautzky fue clara en ese punto en diálogo con Radio Estación Sur: lo que preocupa no es tanto el resultado —la biblioteca sigue en pie, con acceso garantizado hasta el fin de las obras— sino el método. La salida terminó de resolverse por una vía paralela a cualquier canal institucional: fue el contacto directo entre la empresa constructora y las arquitectas de la biblioteca lo que permitió delinear el perímetro y la pasarela, sin que el municipio interviniera en esa negociación puntual. Para una institución que lleva quince años sosteniendo actividades gratuitas para chicos de todo el radio del parque, la experiencia deja una lectura incómoda: la continuidad del espacio quedó garantizada por gestión propia, no por una política pública que la contemplara desde el diseño de la obra.

El Intendente Julio Alak, y el concejal Sergio Resa

El trasfondo ayuda a entender la desconfianza. La obra del Parque Saavedra arrancó en julio con un presupuesto de 5.152,8 millones de pesos, un 54% más caro que los 3.352 millones estimados en febrero, según pudo reconstruirse de la información oficial disponible. Durante la etapa de consulta pública se habían recibido cerca de doscientas observaciones de vecinos y organizaciones ambientalistas, que cuestionaron la falta de estudios viales e hidráulicos actualizados y el impacto sobre la vegetación existente; también se presentó un amparo judicial para frenar los trabajos. En ese escenario, el concejal libertario Juan Pablo Allan cuestionó públicamente la prioridad del gasto —los recursos, dijo, «aparecen primero para otras cosas» mientras la inseguridad es la principal preocupación vecinal—, una crítica que probablemente vuelva a escucharse cada vez que la obra genere una nueva fricción.

Tampoco es la primera vez que Kriscautzky denuncia la distancia con el municipio. En marzo de 2025, cuando el parque todavía no había arrancado su remodelación, ya había planteado en redes que la plaza estaba «abandonada a la suerte de la desidia» y que le habían llegado mensajes a funcionarios municipales sin respuesta concreta. Año y medio después, con la obra en marcha y un cierre parcial evitado a último momento, la escena se repite con otro nombre: la biblioteca resuelve puertas afuera de la gestión lo que debería salir de un canal de diálogo estable. Los trabajos en el parque todavía van a tardar varios meses en terminar. Si el patrón se mantiene, cada etapa nueva de la obra puede convertirse en una negociación de último momento entre vecinos organizados y la Comuna, en lugar de en un proceso acordado de antemano.

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