Dos horas de música, recuerdos, canciones nuevas y una conexión permanente con el público. Los Tipitos volvieron a La Plata para presentar “Boludo”, su flamante disco, pero también para recorrer una historia que ya lleva más de tres décadas.
El Teatro Sala Ópera se convirtió en el punto de encuentro entre una banda que atraviesa uno de los momentos más maduros de su carrera y un público dispuesto a cantar cada una de sus canciones. Desde los primeros acordes, Los Tipitos dejaron claro que la noche no iba a quedar reducida a la presentación de un disco: había mucho por recordar.

Formados en Mar del Plata en 1994, Wálter Piancioli, Raúl Ruffino, Federico Bugallo y Martín González Puig repasaron buena parte de su trayectoria a lo largo de 22 canciones. En total, fueron cerca de dos horas en las que convivieron clásicos de distintas épocas con las nuevas composiciones de “Boludo”, editado en agosto de este año.
El nuevo álbum, producido artísticamente por Pablo Guyot y con Tomás Vigo como productor asociado, refleja las transformaciones personales de sus integrantes y marca una etapa de madurez para una banda que ya suma 16 discos: 14 de estudio y dos registros en vivo.
Pero si hubo algo que caracterizó al show fue la cercanía. Raúl Ruffino se encargó de mantener un diálogo permanente con la gente. Entre canción y canción, regaló púas, intercambió gestos con las primeras filas y convirtió al público en un protagonista más de la noche. También fue quien más veces cambió de guitarra durante el recital, como si cada canción necesitara su propia herramienta.
Wálter Piancioli, por su parte, mostró una vez más su versatilidad. Guitarra, piano y teclados fueron alternándose durante el concierto, mientras su humor apareció en distintos momentos. “Estoy para fermear aura, en cualquier momento”, lanzó entre risas, en una de las frases que despertó complicidad inmediata entre los presentes.

Federico Bugallo también tuvo su momento particular. Mientras presentaba “Boludo”, el bajista regaló un ejemplar del disco al público y explicó, con una frase tan directa como provocadora, el espíritu detrás del nombre: “Boludo es un poco un reflejo de lo que es hoy Argentina. Está lleno de boludos”.
La batería estuvo a cargo de Martín González Puig, quien sostuvo con precisión cada uno de los temas y mantuvo un perfil más bajo durante la noche, aunque su presencia fue fundamental para que la maquinaria de Los Tipitos funcionara a la perfección.
El repertorio permitió viajar por diferentes etapas de la banda. “Apostar al amor”, “Tan real”, “La ley de la ferocidad”, “Como un dragón”, “Transatlántico”, “Mil años”, “Brujería” y “Vívelo” fueron algunas de las canciones que atravesaron la noche.

También hubo lugar para las nuevas composiciones. “IA”, “Una palabra”, “Voy a ser, vas a estar” y “Todo de mí” fueron algunas de las canciones de “Boludo” que encontraron su lugar entre los clásicos, mostrando que la banda no se conforma con mirar hacia atrás.
Uno de los momentos más particulares llegó con “Silencio”. En lugar de pedir que los celulares desaparecieran, como suele ocurrir en muchos recitales, Los Tipitos hicieron exactamente lo contrario: invitaron al público a encender las pantallas para iluminar el teatro. De pronto, cientos de pequeñas luces transformaron la sala y acompañaron una de las canciones más emotivas de la noche.
Después llegaron “Lo peor ya pasó”, “Se te nota” y “Campanas en la noche”. Parecía el final, pero todavía quedaba una.
Los Tipitos regresaron al escenario para el encore y cerraron con “Ex”, canción incluida en “Días por venir”, el disco editado en 2022.
Así terminó una noche que fue mucho más que la presentación de un álbum. Los Tipitos volvieron a demostrar que, después de más de 30 años de carrera, todavía pueden mirar hacia adelante sin dejar de abrazar las canciones que los llevaron hasta acá.
Y en La Plata, entre guitarras, teclados, púas volando hacia el público y celulares encendidos, la historia volvió a sonar.



