Frío afuera, fiesta adentro: Las Pastillas en La Plata

El frío no pudo con el rock. Desde temprano, el Hipódromo de La Plata comenzó a llenarse de gente que llegó dispuesta a cantar, saltar y bancarse una noche de esas en las que la música termina siendo el mejor abrigo. Y cuando Las Pastillas del Abuelo subieron al escenario, quedó claro que la primera fecha de Noches Capitales 2026 tenía una receta sencilla: canciones conocidas, una banda afilada y un público dispuesto a dejarlo todo.

La noche del sábado 12 de septiembre marcó la apertura del ciclo organizado por Gonna Go, que volvió a llevar la música en vivo al aire libre en la ciudad. Antes de que apareciera la banda liderada por Juan Germán “Piti” Fernández, La Grecia y BB Asul fueron los encargados de poner en marcha una jornada que, con el correr de las horas, se transformó en una verdadera fiesta de rock nacional.

Fotos:Ramiro Domínguez Martinelli

Con el Hipódromo repleto, Las Pastillas salieron a escena y rápidamente hicieron propia la noche. “Muy buenas noches, La Plata”, lanzó el Piti, mientras desde abajo la respuesta llegaba en forma de gritos y canciones. No hizo falta demasiado más para que el público entendiera que la noche recién empezaba.

Durante unas dos horas, la banda recorrió buena parte de su repertorio y se apoyó en canciones que ya forman parte del imaginario de varias generaciones. “La cerveza”, “Historias”, “Azúcar impalpable”, “Rocanrol n’ n’ roll”, “Ama a quien llora por ti”, “Excusas”, “Tarot” y “Fuerza, locura y libertad” fueron algunas de las canciones que hicieron cantar a un Hipódromo que, pese al frío intenso, nunca dejó de moverse.

El Piti fue el gran protagonista de la noche. Con un trago en la mano y una remera negra retro estampada con casetes, recorrió el escenario, habló con el público, arengó y dejó algunas de esas frases que rápidamente encuentran respuesta entre miles de personas.

“Se va agrandando la familia”, dijo en uno de los momentos de la noche. Y la frase pareció resumir bastante bien lo que estaba ocurriendo: una banda que lleva años construyendo un vínculo particular con su público y una multitud que, canción tras canción, demuestra que ese lazo sigue intacto.

La música también dejó espacio para las referencias y los códigos compartidos. Antes de “¿Qué hago yo esperando un puto as?”, el cantante invitó a “enojarnos un poquito”. Más tarde, “Enano” desembocó en un fragmento de “La Parabellum del buen psicópata”, uno de los guiños ricoteros que aparecieron durante el show. También hubo lugar para hablar en italiano en “¿Qué pretendo no saber?”, otro de los momentos particulares de una presentación cargada de pequeños gestos.

Uno de los pasajes más celebrados llegó con “¿Qué es Dios?”, la canción dedicada a Diego Armando Maradona. Después de interpretarla, el Piti miró al público y soltó: “Los felicito a todos y a todas por ser argentinos. Mejor país del mundo”. La respuesta fue inmediata: miles de voces se unieron en un clásico “El que no salta es un inglés”, convirtiendo al Hipódromo en una enorme tribuna.

Entre “Cambios de tiempo”, “Desde la postura”, “¿Me juego el corazón?”, “Ojos de dragón” y “Viejo karma”, la noche fue avanzando sin perder intensidad. La banda sostuvo un show en el que el rock, la fiesta y la interacción con el público fueron las constantes.

La formación integrada por Juan Germán “Piti” Fernández en voz y armónica, Alejandro “Tecla” Mondelo en piano, teclados y coros, Diego “Bochi” Bozzalla y Fernando Vecchio en guitarras y coros, Santiago Bogisich en bajo, Juan Comas en batería y Joel Barbeito en saxofón y coros, volvió a demostrar por qué Las Pastillas del Abuelo mantienen desde hace años un lugar propio dentro del rock argentino.

Para subir hay que bajar”, había dicho el Piti en otro momento de la noche. Y mientras el recital se acercaba al final, el público parecía no querer que la noche bajara nunca.

Pero llegó el momento. Después de más de dos horas de música, “Otra vuelta de tuerca” fue la canción elegida para cerrar el show luego de una breve ausencia del escenario. Las últimas voces se mezclaron con los instrumentos y dejaron la sensación de haber atravesado mucho más que un recital.

Así comenzó Noches Capitales 2026: con el Hipódromo de La Plata lleno, una noche de frío intenso y miles de personas cantando a la par de Las Pastillas del Abuelo. El invierno quedó afuera. Adentro, por un rato, hubo rock, canciones y una fiesta que encontró en la música la manera de hacer un poco más cálida la noche platense.

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