Fernando Castro tenía 59 años y sufrió una descompensación en un bingo de Morón. Su victoria por nocaut ante John David Jackson, en 1994, quedó entre las grandes hazañas del boxeo nacional.
El boxeo argentino está de luto por la muerte de Fernando “Roña” Castro, quien falleció a los 59 años tras sufrir una descompensación mientras se encontraba en un bingo de Morón. El exdeportista fue uno de los grandes protagonistas de la categoría mediano y alcanzó la cima de su carrera al conquistar un título mundial en una pelea que quedó grabada en la memoria de los aficionados.
Según trascendió a partir del relato de un trabajador del establecimiento, Castro comenzó a manifestar problemas de salud mientras permanecía en el lugar. Fue trasladado fuera del salón en una silla de ruedas y, poco después, el personal de seguridad constató su fallecimiento.
La noticia provocó conmoción en el ambiente deportivo, donde el exboxeador era recordado tanto por sus logros dentro del ring como por su vínculo con los sectores populares.
La noche que convirtió al Roña Castro en campeón mundial
El momento más importante de su carrera llegó el 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, México. Allí se enfrentó al estadounidense John David Jackson por el título mundial de los medianos, en un combate que parecía complicado para el argentino.
Sin embargo, Castro logró cambiar el rumbo de la pelea y consiguió una victoria por nocaut que le permitió consagrarse campeón mundial. Aquella definición se transformó en uno de los episodios más recordados del boxeo nacional y consolidó su lugar entre los deportistas argentinos más reconocidos de la década del 90.
Su estilo combativo y su personalidad lo convirtieron en una figura popular, capaz de trascender el ámbito estrictamente deportivo.
Su compromiso social fuera del ring
Durante sus últimos años, el Roña también se involucró en iniciativas de asistencia comunitaria en el conurbano bonaerense. En el contexto de la pandemia, colaboró con la puesta en marcha de comedores y merenderos para acompañar a personas que atravesaban dificultades económicas.
Entre sus proyectos figuraba la apertura de un nuevo espacio de asistencia en Morón, con capacidad prevista para ayudar a unas 500 personas.
Ese compromiso estaba relacionado con su propia historia de vida y con los recuerdos de una infancia atravesada por las carencias. Fuera del cuadrilátero, Castro buscó colaborar con quienes enfrentaban situaciones similares a las que había conocido durante sus primeros años.
Su muerte deja el recuerdo de un campeón mundial que marcó una época del boxeo argentino y que, con el paso del tiempo, también encontró una forma de mantener su vínculo con la comunidad.



