Dardo de Cristófaro: el adiós a un hombre que fundara tres ligas y organizaba torneos en el exterior

Fundó tres ligas infantiles y tuvo un papel protagónico en la conformación de la primera de todas hace medio siglo, con LIFIPA. Además, presidió una Federación Argentina de Deporte y Cultura (FADyC) organizando la visita a torneos en Norteamérica y Europa de varias generaciones de juveniles de ADIP

Falleció el pasado jueves don Dardo Omar de Cristófaro, y en su vuelo espiritual dejó esa sensación inexorable de la finitud del cuerpo, pero no así del hermoso ejercicio de recordar con lo mejor a aquellos que se nos anticipan en el adiós. Un recuerdo que, en el caso de quien suscribe, tuvo un breve contacto en reuniones sociales, donde «grabé» la bonhomía y el valor de sus acciones colectivas, cuando el caballero ya estaba retirado de la dirigencia comunitaria y de sus asuntos privados. Que esta nota sea una pequeña contribución para toda persona a la que la historia no le es indiferente. Es la vida de quien se acercó a sumar en el nacimiento de tres ligas infantiles de fútbol platenses.

Dardo fue durante dos décadas dirigente deportivo. Y su figura está en las bases de esas entidades que hoy siguen dando la contención y la competencia (… en ese orden) en la cancha de siete. Participó en las primeras conversaciones que en 1976 darían forma final a LIFIPA, la liga pionera. Luego, se corrió hacia aquel grupo que diseñó LISFI, en 1981, y otra vez su presencia será clave en APLAFI, nacida en 1986, poniendo su propia casa para lograr el armado de la tercera liga amateur. Rodeado de hombres de sanas intenciones, disfrutó del proceso mientras su pequeño hijo Carlos crecía corriendo una pelota. Dardo era hincha Pincha desde la cuna y socio vitalicio. Vivió siempre en el barrio de la Catedral de La Plata, ciudad donde nació en 1938.

Con su desinterés y deseo de servir, pensó algo aún más gratificante, cuando en compañía de su esposa sentaba en 1990 las bases de FADyC. Esta Federación Argentina de Deporte y Cultura propició viajes al exterior, hasta 2001, cuando cambió la realidad económica del país y el valor cambiario. Hubo un club barrial que aprovechó esos tiempos de dólar uno a uno, y fue ADIP, que con distintas camadas de jugadores en edad adolescente sobrevolaron fronteras cumpliendo el sueño de competir en Europa y Norteamérica. “El cincuenta por ciento de los méritos se lo llevaba Dardo de Cristófaro y el otro cincuenta era nuestro, con el esfuerzo de los padres y de la comisión directiva”, contó Julio Beorlegui, socio fundador y ex directivo de los Naranjas de Villa Castells, ayer sorprendido por la noticia del fallecimiento de un viejo amigo.

Con el brazo en alto, Dardo, con un equipo de ADIP durante las travesías en el exterior

Un dolor que invadió a Norberto “Coco” Sánchez, quien llevó una amistad de medio siglo, conociendo a Dardo en el Club Brandsen allá por la década del setenta. “Dardo fue un hombre noble, emprendedor, de esos que aparecen en la vida para empujar hacia adelante”, manifestó este vecino destacado de la región. Ambos seguían frecuentándose en alguna comida y en llamados semanales cuando, tal como dijera Coco, al llegar al final de la vida van quedando muy pocos amigos con el que se conserva el afecto y el respeto. En esas conversaciones sobre lo hecho en el pasado, aparece un escena histórica. A fines de 1981, durante la presidencia de Sánchez en Gimnasia, este Club decano del fútbol argentino facilitó a LISFI las instalaciones de Estancia Chica para la primera fiesta en que entregaban trofeos a los chicos. Una liga que tenía a Dardo en el núcleo dirigencial como uno de los tantos padres que colaboraba.

Hay una anécdota que deja en evidencia las pasiones populares y los diferentes modos de experimentar la vida. En LIFIPA había conocido a los primeros presidentes Horacio Dalceggio y Paulino Navajas, pero en un momento discutió con ellos al no estar de acuerdo con una de las premisas, que implicaba que los dos clubes más grandes de la ciudad no entraran a competir con sus categorías, al representar una enorme diferencia con los nóveles equipos barriales. Dardo fue uno de los que proyectó una segunda competencia y en abril de 1981 estuvo en la organización de LISFI, motorizada por Néstor Resiga y Alberto Casiano, que sí permitía la presencia de Pinchas y Triperos.
La siembra de torneos tuvo en 1986 a otro espacio llamado APLAFI, que tuvo a Raúl Guerzoni entre los ideólogos, acompañado por la experiencia de de Cristófaro. “Primero nos reuníamos en la casa de Dardo y después pasamos al Club El Bochín”, recordaba en sus últimos días Guerzoni, dándole crédito al dirigente colega de aquellas luchas.

“A fines de los 90, alguien que conocía a Dardo lo contactó, ya que nos enteramos que había organizado un viaje a Centroamérica con un grupo de chicos y le había salido muy bien. A partir de su fundación FADyC salió el primer viaje al exterior en 1991, con la categoría ’75, y después salimos en 1994, con la ’79, unos veinte días, con una semana en Denver, y otro tanto en Louisville, en el estado de Kentucky. Sacábamos cuentas y con el dólar quieto uno a uno, y organizándonos con rifas de algún auto y fiestas, en ADIP no paramos hasta 2001, mientras Dardo de Cristófaro se dedicaba a estar en contacto con los organizadores y concurría a los partidos. Su pareja era traductora de inglés, ayudando con la reserva de hoteles o las casas de familias donde nos alojábamos, las combis para los traslados a las canchas y los paseos”.

De esos maravillosos momentos lejos de casa, en un álbum de recuerdos que generosamente abrió Beorlegui, se encuentran postales felices de Dardo con uno de sus contingentes. Era una tarde de verano y habían cruzado el mar  Báltico a bordo de un ferry, desde la ciudad sueca de Gotemburgo hacia el norte de Dinamarca, donde tomaron una fotografía en un mirador. Entre otras sorpresas, aquellos desafíos de fútbol juveniles terminaban en lugares fascintantes como Disney.

Siempre pensaba en emprender algo nuevo. Fue exitoso en el negocio de fabricante de casas de madera prefabricadas, tuvo inmobiliaria y una radio. Se había recibido de periodista en la vieja escuela, cuando aún no era carrera universitaria) y en los últimos años estuvo activo como director propietario de FM Fundación 104.1 con un programa en el dejaba ver su bohemia entre mil tangos y sus ideales sobre la política, el deporte y la vida. Adiós Dardo de Cristófaro.

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