Se cumple un mes del brutal asesinato de Kim Gómez, la niña de 7 años que perdió la vida tras ser arrastrada durante 15 cuadras en La Plata, y su caso sigue generando conmoción. Más allá del dolor, el crimen reavivó la discusión sobre la baja en la edad de imputabilidad y el crecimiento de la delincuencia juvenil en la ciudad.
La trágica noche del 25 de febrero, Kim viajaba con su madre en un Fiat Palio rojo cuando, al detenerse en un semáforo en 25 y 72, fueron sorprendidas por dos delincuentes menores que les robaron el vehículo. Sin darse cuenta de que la niña aún estaba dentro, los ladrones emprendieron la fuga, desatando una secuencia que terminó de la peor manera.
Horas más tarde, dos adolescentes de 17 y 14 años fueron detenidos, luego de que el padre de uno de ellos los entregara a la Policía. Actualmente, el mayor cumple prisión preventiva por 180 días, mientras que el más chico permanece en un instituto de máxima seguridad, a la espera de una resolución judicial.
La jueza María José Lescano determinó que ambos son responsables del crimen: el mayor como autor y el menor como coautor. El caso reavivó el debate sobre la edad mínima de imputabilidad, una reforma que el Gobierno nacional busca establecer en 14 años ante el aumento de la participación de adolescentes en delitos graves.
La Plata es una de las ciudades bonaerenses con mayor crecimiento del delito juvenil, una problemática que la familia de Kim quiere transformar en un punto de inflexión. Sus padres, Florencia y Marcos, exigen medidas concretas para frenar la delincuencia y evitar que más familias atraviesen un dolor semejante.
Entre gritos y llanto, Florencia sigue reviviendo la misma imagen: su hija cayendo al asfalto y siendo arrastrada sin piedad, un episodio desgarrador que marcó a toda la ciudad y que clama por justicia.