“Un merendero no es vivir de guiso”

Organizaciones 04 de diciembre de 2020 Por Rosario Sica
Visitamos el comedor Emoticones en José Hernández (138 y 514), que entrega una copa de leche dos veces por semana y una comida los viernes a la noche para 60 personas.
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Comedor Emoticones José Hernández

A eso de las seis de la tarde del jueves, Noelia y Jorgelina preparan un guiso en el patio de su casa en Hernández que luego irán a buscar las familias que van al comedor. Emoticones comenzó a funcionar poco tiempo después de la pandemia del Covid-19 con una copa de leche dos veces por semana y una comida los viernes a la noche.

“Vienen 60 personas más o menos. Hoy vamos a entregar porción porque la olla que tengo es chica, así que vamos a entregar un poco. En vez de dar un tupper lleno tenemos que dar la mitad porque no va a alcanzar para todas las familias” cuenta Noelia, quien abrió las puertas de su propia casa para darle vida al comedor.

Debajo del cielo gris que amenaza con la lluvia, se dispone la olla sobre el fuego que emana calidez y calor. Los días de lluvia no se pueden entregar las viandas. La falta de un espacio techado y una garrafa dificultan la capacidad para cocinar.

“No tengo mucho lugar, pero lo que se puede hacer lo hacemos. Hacemos gelatina, flan, pan casero, rosquitas, facturas, tortas fritas. Ayer por ejemplo hicimos tortas fritas con leche y lo cocinamos acá en el patio. Lo que pasa es que tengo mezclar mi casa con esto y si consigo chapas armaría un espacio acá” comenta Noelia y agrega: “cuando llueve no puedo hacer, lo paso para el otro día. Si llueve una semana seguida no puedo hacer, pero entregamos azúcar y harina o lo que tenemos. Si conseguimos una garrafa lo podríamos hacer adentro cuando llueve y ya está”.

Todos los meses reciben mercadería: principalmente arroz, fideos, polenta y azúcar. Las iglesias del barrio también colaboran con paquetes de galletitas o verduras. Sin embargo, la carne, el pollo, el puré de tomate y las verduras lo ponen Noelia y Jorgelina de su propio bolsillo.

“La mercadería no alcanza. Por ejemplo, un guiso como este no tiene que llevar tanta agua, pero le ponemos bastante porque hay 2 kilos de alitas de pollo y no es mucho” cuenta Noelia mientras saca un cucharón de la olla. “Es mucho más agua de lo que en realidad tendría que ser, pero es lo que tenemos. Hubo días que hicimos fideos con salsa porque no teníamos carne ni pollo ni verduras”.

Además de las viandas, muchas familias se acercan a buscar fideos, yerba y azúcar. Noelia y Jorgelina también se encargan de darle alimentos a quienes más lo necesitan, pero deben organizarse para que no falte nada para cocinar. Ambas resaltan la importancia de que todas las personas reciban comida. Si algún día hay poca cantidad reparten lo que hay entre todos, pero si alcanza y sobra les dan más a las familias numerosas para que puedan repetir.

Otra de las necesidades del comedor es conseguir un botiquín de primeros auxilios.

“Hace poco me pasó que un chico que vino se cortó jugando con las chapas y vino Jorgelina con el auto para llevarme a la salita, pero no tenían gasa ni nada, así que tuvimos que llevarlo al hospital” explica Noelia mientras Jorgelina revuelve el guiso que ya casi está.

Eran vecinas, pero no tenían relación y ahora son amigas. Según Noelia, una de las cosas más lindas del comedor es la posibilidad de conocer gente y de ayudarse entre sí. A ella le gusta hablar con las personas que van, les pregunta a los chicos cómo les va en la escuela, de los cuales muchos no tienen acceso a internet o alguien que los ayude con las tareas. Por eso también le gustaría tener la posibilidad de llevar a cabo un apoyo escolar más adelante.

Cerca de las ocho de la noche se empiezan a acercar algunos chicos y chicas con sus tuppers para llevar a sus casas.

“Me gustaría progresar y darle más a la gente, no un guiso, porque un merendero no es vivir de guiso. A mí me gustaría darles empanadas caseras o arroz con pollo, pero no me alcanza para hacerles la comida que yo quisiera darles. Esto es lo que hay y lo comen igual. Podríamos hacer un montón de cosas, el tema es que no tenemos cómo” concluye Noelia.

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