A un año de gestión y ante un escenario impensable por la pandemia, el gobierno marca fuerte institucionalidad.

Actualidad 19 de diciembre de 2020 Por Vive International
Alberto Fernández respondió a las críticas opositoras y destacó las coincidencias dentro del oficialismo.
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"Unidos como siempre"

En territorio bonaerense, la puesta fue compartida por Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Fue algo que no había ocurrido en la celebración presidencial del primer aniversario de gobierno, el 10 de diciembre. En segundo lugar, los dichos: el presidente dejó un mensaje duro y de renovadas cargas sobre la Corte Suprema –entre otras señales-, pero la vicepresidente dio por descontada esa ficha y agregó otro tema denso, resumido en una advertencia sobre el ajuste. El acto para mostrar unidad también expuso el marco para esa foto.

Estaba claro que iban a ser realizados dos actos por el primer año de gobierno, uno nacional y otro en el principal distrito del país. Uno el 10 de diciembre y otro un día después, demorado porque el gobernador debió estar una semana aislado. Lo llamativo fue la primera entrega con el presidente sin compañía de CFK, en un momento difícil de esa relación. Y lo expresivo en términos de poder fue exhibido anoche.

La vicepresidenta se destacó enfatizando fuertemente contra la corte como uno de los objetivos puntuales del discurso. Habló sobre su gestión en el Congreso, reivindicación del Gobierno sin mencionar al presidente.

“A los que tengan miedo de ser ministro o ministra, que vayan a buscar otro laburo”

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Es significativo cómo se va construyendo la agenda necesaria para “sostener” la unidad. Cristina demostró que cada movida que suena como gesto de alto impacto no es un hecho que se agota en sí mismo, sino un escalón. El mensaje hacia la Justicia lo viene expresando hace tiempo, al punto de haber colocado al Corte ya sin vueltas como enemigo central. Arrastró a todo el oficialismo. El tratamiento de la movilidad jubilatoria, sin resolver la cuestión de fondo, fue un anticipo de la carga sobre la economía. Ayer, puso a la vista de todos que ese es otro frente sensible. Quedó abierto.

La vicepresidente coloca un tema nuevo y refuerza los previos. Ese parece ser el esquema. Volvió sobre el papel de los ministros y agregó a los legisladores para insistir con quiénes sobran en el oficialismo según su visión. Había hablado de los funcionarios que no funcionan; fue en octubre, al cumplirse un año del triunfo electoral. Ahora dijo que es mejor que se dediquen a otra cosa aquellos que tengan miedo en la función. Es decir, si antes el mensaje fue contra la “inacción”, puede que esta vez haya apuntado a los “tibios”. ¿Kirchnerismo duro con mal eco venezolano? Se verá. La primera andanada sobre funcionarios fue interpretada como un respaldo no como una crítica o un reclamo.

El cierre de Alberto Fernández no abordó este tema. Buscó destacar la unidad. Y señaló: “Un año después estamos tan juntos como siempre”. Una manera de destacar un valor que atraviesa crisis. También asomó como expresión del sentido primordial que buscó darle a su discurso, con frases como la que dedicó a destacar su alineamiento con el cuestionamiento a los medios. En la misma línea fueron anotados sus duros párrafos dedicados a la Justicia y en particular a la Corte.

No faltaron referencias a uno de los temas más sensibles de estos días, las vacunas contra el coronavirus. Las marchas y contramarchas, las sombras sobre alcances, logística y autorizaciones de la Sputnik V –sobre todo, en materia de franjas etarias- y el conflicto en la negociación con Pfizer han provocado incertidumbre creciente cuando el primer cuidado debería ser la generación de confianza. Ese quiebre quizás sea el más dramático a futuro. La interna del poder ya expone en otros rubros los cálculos de costos.

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