Repaso emotivo por las nueve jornadas de un torneo de fútbol infantil que fue más allá de un tributo a Juan Ramón Verón, una vuelta a la esencia, a la solidaridad, a la emoción. El mayor premio, los finalistas llegaron a jugar en el césped de los grandes, en 1 y 57
“Pertenecemos a una clase que se está extinguiendo, los que trabajamos hace años en las Ligas infantiles”. La palabra de Oscar Arena, 77 años, fundador del club Aeropuerto, sentía el cosquilleo de las manos que le estrechaban las autoridades del Club Estudiantes, los del fútbol infantil, el romántico amateurismo que tuvo en la Copa Verón una de las más fantásticas historias, pero no escritas por un novelistas, sino por ellos mismos, los que sienten el fútbol, el que los hace levitar.

Mucho más si ese fútbol se practica en el césped del Estadio UNO. Allí arribaron los pequeños de ocho a once años. Cerca de “Cacho” Arena, técnico de una 2017 bien de barrio finalista, se escucha a Aldo Podestá: “Para todos los que pudieron estar aquí fue un momento inolvidable, para ellos y para los nuestros que tampoco habían tenido una posibilidad así”.
Quien vio rodar la pelota esa noche, vio como son los niños… Y descubrió la locura bien entendida de los grandes, cuando ya se iba el verano, bajo un cielo que pareció contagiarse de la alegría. Tal vez escuchó gritar desde una butaca a Marcelo Fernández, quien invitaba a responder a viva voz a sus muchachitos. “¿Quién juega hoy…?”, y el coro que rompía los tímpanos devolverá el nombre más corto de un club, pero tal vez con mayor experiencia en la zona… ¡CRIM! El Centro Recreativo Infantil Magdalena, mismo de donde surgió Guido Carrillo, el más aplaudido cada vez que se anuncia la formación Pincha. Y que, según contaron a este periodista, está al tanto de lo que pasó con la Copa Verón y que su CRIM ganó uno de los dos campeonatos. La noche que nunca olvidará Benjamín Fernández, arquerito del CRIM Naranja, que recibió el premio por la valla menos vencida en la 2015. Parecía un sueño, pero le terminaban de ganar al mismísimo Estudiantes. Bellas sonrisas de Liliana Ghilini —la mujer del entrenador— que le daba los tips para mover las extremidades antes de jugar.

Y por allá, la voz del maestro Alberto Mendez, que vio crecer a Carrillo, a Pellegrini y a Apaolaza, y recita con el corazón… “Que Guido, Mati y Pancho sean buenas personas nos tiene que enorgullecer”. Es la única verdad, Alberto. Aunque todavía es impresionante lo que estamos viendo, a la 2015 subiendo al podio y recibiendo la Copa Verón, incomparable póster futbolero.
Otro día de fantasía, pero con los pibes en la tierra (de los campeones) fue el que pasaron Bastian Olivares, que juega en Filial Lauri y fue elegido el mejor jugador categoría 2015. Las distinciones en el torneo 2017 fueron para Salvador Tabernaverry, Estudiantes —mejor jugador— y Loan Quiroga, Estudiantes —valla menos vencida—.

Hubo un toque social en esta Copa y lo dio la Fundación, con su indudable seriedad ganada desde los días de la construcción de este escenario moderno. Pensaron que sería mejor “rotar” las sedes y que no esté concentrada solamente en el club. “Dividir en zonas geográficas de la ciudad para que pudieran organizarla en sus canchas. Quedó una especie de mundial, y principalmente, se generó la mentada confraternidad con acciones de parte del Club Estudiantes para con los clubes”, cuenta José Salanitro. A su lado, Juan Cimalando —director de la Fundación— agregó que “venimos laburando hace un año y medio con un programa que asiste a los clubes de barrio, haciendo donaciones y capacitaciones. Cuando desde la Comisión Directiva nos informan por la vuelta de la Copa Verón, dimos nuestro parecer. Y la realidad, que es súper complicada para la sostenibilidad económica de los clubes de barrio, dio para sumarle al torneo dos componentes sociales. Una de ellas fue organizar la fase de grupos en las canchas de los participantes (diecisiete de los veintidós), donde pudieron recaudar dinero por entrada, buffet y estacionamiento, mientras Estudiantes se hacía cargo de los costos de los árbitros y los planilleros”.

Organizaron quince charlas sociales: de prevención de violencia, para árbitros y padres; jornadas de salud bucal (salían de jugar y una odontóloga enseñaba el método correcto y les daba el cepillito de regalo), terminaban de jugar y de vuelta en el vestuario se encontraban con un kit de útiles escolares. Obsequios. Gestos. Momentos. Y ninguno tan especial como la inclusión que lograron junto a chicos con síndrome de down, permitiendo así que la entrada en calor sea un momento inolvidable.
Una de las satisfacciones más grandes fue escuchar de boca de los organizadores que los finalistas iban a estar en el campo de juego donde hoy brillan Muslera, Amondarain, Tomás y Thiago Palacios, Carrillo, Cetré y compañía. “Más allá de los resultados, la jornada final reflejó el espíritu con el que fue concebida esta edición: un clima de fiesta, camaradería y respeto, con un buen comportamiento de las familias que acompañaron en gran número”, cerró el informe en internet la institución fundada en 1905.

DETALLES DE LA DÉCIMA EDICIÓN
La última vez que se desarrolló la Copa Verón fue antes de la pandemia, hasta que la edición diez, sirvió también como calificación. Todo bien, con ingenio y nuevas amistades. Cada fecha tuvo lugares distintos, y aquí va el resumen de cada grupo clasificatorio. Zona A: Unión Vecinal (229 bis y 54, Angel Etecheverry), jugaron el local, El Indio, Unidos de Olmos, Escuela de Varela). Zona B, en CRIM (calle Dr. Benan), participaron CRIM Blanco, CRIM Naranja, Sport Club y Verónica. Zona C: Romerense (517 entre 167 y 168), compitieron Toronto, La Plata FC, Romerense y San Juan Bautista. Zona D: Argentino Juvenil (460 y 18, City Bell), salieron a la cancha el Juve, la Asociación Beto Avalos, UYFFI y Estudiantes LP. Zona E: Unidos del Dique (125 y 43, Ensenada), se presentaron el local Unidos, Comodoro Rivadavia, Catella y Ringuelet. Zona F: 5 de Mayo (calle Quintana y Uruguay, Ensenada) con 5 de Mayo, La Curva, Saladero y Filial Miguel Lauri. Zona G: El Carmen (38 y 128, Berisso), con El Carmen, Inter, CF Los Hornos (LAPF) y Aeropuerto. Zona H: CF Los Hornos de LISFI (143 y 65, Los Hornos), con Fomento, Estudiantes LH, Fletes y Círculo Unidos. Zona I: Río de La Plata, 5 de Mayo Gris y Catella Blanco.
Se puso en marcha el 21/2, la 2ª Fecha fue el 23 y la 3ª el 25. Los 16vos de Final el 28, en El Indio de Brandsen, y una instancia de Pre 8vos de Final” el 2/3 en Catella. Después, la pelotita fue a las cuatro canchas asignadas en el Country: Octavos de Final 4/3, Cuartos 6/3 y Semifinal 8/3. Cabe señalar que cada chico recibió un diploma recordatorio por su participación. Cada categoría tuvo once chicos en total… ¿Será por el número que usaba la Bruja?

EL CARTEL LED DE CALLE 57 QUE ANUNCIA…
Las finales en UNO, con entrada gratuita. El césped inmenso dibujó dos canchitas, de dimensiones de infantiles, siete chicos por cada lado. Los contingentes se encontraron en el playón que está sobre el codo de 115 y 55, cerca de los vestuarios, y primero desfilaron, dando una vuelta hasta tomar ubicaciones cómodas en la platea, a la espera de sus turnos. A las 19 horas, las primeras dos finales. 2015 Beto Avalos – Filial Lauri (partido final Copa de Plata), 2017 Ringuelet – Verónica (Final Copa de Plata); y a las 20 horas, 2017 Estudiantes LP – CRIM Naranja (Final Oro) y 2015 Estudiantes LP – Aeropuerto (Final Plata). El brillo del momento le quitaba protagonismo a la luminosidad del mismo cartel.
Apareció Leandro Benítez, “El Chino”, el campeón de la Libertadores 2009, berissense de crianza igual que Juan Ramón Verón, “la bruja montada en la escoba” (como se cantaba en sus años de crack, el número 11 del equipo tricampeón continental). “Vi un rato las finales”, cuenta Benítez, empático con cada niño que se subió al podio a recibir un premio donado por Matheu Sports.

Uno mira, escucha, toma nota para la salsa del periodismo deportivo. Un pibe de CRIM es el sobrino nieto de “Pancho” Apaolaza (crack que tocó la 1ª pincha y hoy juega en Guatemala). Y el radar de la gente nos dice que para la Filial Lauri juega un sobrino de “Luly” Aued (ex jugador de Gimnasia y campeón con Racing en 2014, hoy entrenador de la reserva académica), el hijo de su hermano Germán.
Los niños se compran el personaje del futbolista, persignándose antes de entrar al campo, tocando el pasto y saludando a la familia en la tribuna.
Al término de un partido, el reclamo de “profe… profe… ¿y los alfajores que nos dijiste que íba a repartir?”. Ese profe de Verónica no pudo dormir de alegría y durmió esa noche con la emoción de una escena de película: “Ver que un chico se arrodille y mire el cielo en la cancha de Estudiantes me va a quedar para siempre. La experiencia fue gigante tanto para los nenes como para nosotros. Los nenes se divirtieron y sin querer llegamos a la final”.

Ese Verónica “plateado” tiene estos protagonistas: Felipe Sirk, Bautista Enrique, Felipe Savoiardo, Fran Olivera, Juan García, Bautista Eguiza, Luciano Marconi, Baltazar González, Valentín Velazquez, Faustino Ponce, Ian Guillermo y los cuatro encargados Jorge Yzurieta, Andrés Yzurieta, Braian Velasquez y Tomás Pérez.
El show de las finales siguió. Con el escudito del banderín, pero con sede en Berisso, otro grito fue el de la Filial Miguel Angel Lauri (fundada en Berisso en 1993). Los pequeños Francisco Peralta, Tiziano Ledesma, Simón Ibarra, Joaquín Martínez, Bastian Olivares, Juan Sebastián Montenegro, Lionel Méndez, Gerónimo Sosa y Gael Aued y los Dt’s Fabián Novik, Daniel Saltarelli y Juan Cruz Ochandorena.
Aeropuerto demostró su escuela de tantos años. Los verdolagas llegaban de forma sorpresiva al último día, con la ‘15 en Semi y la 2017 en la final de Oro. “Jugar adentro del Estadio fue inolvidable, perdimos por dos goles sobre la hora con el Pincha pero no es nada. Mirá, estamos acostumbrado a jugar en el Country, por LIFIPA, pero en este caso era otro marco y no lo podíamos creer… Ya el solo hecho de llevar el nombre de la Bruja Juan Ramón Verón, uno siente emoción… Le contábamos a los chicos quién fue…”, relata Arena. Todos coinciden que fue una gran iniciativa de la Fundación pensar en los clubes y ceder la localía. Uno no deja de asombrarse por la cancha de 4 bis y 611 que hace lucir a Aeropuerto y es uno de los ejemplos que dan tantos clubes de barrio. Vimos cámara de seguridad, campos de entrenamiento iluminados y, según trascendió, se preparan para una cancha de once.

La Fundación se encargó de la premiación. El recuento final dio un dinero importante que sirvió para los clubes que venían castigados de un verano sin fútbol. Estudiantes de Los Hornos, que necesitaba una heladera para el buffet, pudo comprarla. Otros que arrancaban sin materiales deportivos también dieron las hurras. Dos clubes, entre ellos Saladero, tendrán próximamente un cartel en sus portones de ingreso con la inscripción en braile; una forma más de hacer la noble igualdad, como dice el himno.
La sonrisa, llave maestra que abre puertas. No había margen para sentirse afuera, todos fueron uno en la Copa Verón. De pronto, desde la pantalla LED que está en la parte superior de la tribuna de 57 (una de las que mayor definición tiene en toda la Argentina) anuncia los campeones. Hay una locutora y un ritual que se parece a tantas noches de consagraciones.
Voluntarias de la Fundación colocan las medallas en el pecho contento de los niños. . Un lunes distinto, de fantasía, como si lo hubiera guionado un novelista. Pepe aguanta la emoción cuando ve a su hija Delfina sonriendo. Y dice: “Me tocó algo maravilloso, hacer entrar a la cancha a familiares, jugadores y entrenadores y darles un mensaje de respeto, las normas de convivencia y el respeto por el adversario”.

Fue fácil gambetear la pregunta, “¿cómo salió el partido?”. Se puede obviar ante semejantes jornadas. Ganan todos, ganamos y podemos decir que mañana será mejor.
“No hubo anteriores ediciones de la Copa Verón en UNO, y esperamos que haya posteriores”, define Podestá, aquel chico de las inferiores, que dirigía Juan Ramón Verón y que lo vio hacerse hombre, padre y luego dirigente.
Se terminó una experiencia de diez… el número que califica. ¿Se imaginan cómo será la 11…?
Ya están locos de alegría, locos en el buen sentido, chicos y grandes. Ellos son así. Así es como viven y juegan. ¿O no?



