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Rulli, gloria de Racing, y toda la honradez de un buen tipo que se quedó a vivir en La Plata

Juan Carlos Rulli nació en La Pampa, en Catriló, y por un padre que trabajaba de ferroviario se radicó en La Plata. Muy pocos saben que el “Coco” vive entre nosotros, un hombre bueno, con su mujer con la que han hecho un hogar con hijos y nietos…

Se formó en el Club Estudiantes de La Plata, donde también jugaba su hermano Néstor, que no pudo escalar hacia el profesionalismo pero que, al decir del hermano mayor, «era más que yo». En 1960, para Juan llegó la titularidad en Primera con otro Juan “El Pichón” Negri de técnico, y en 1961 fue el salvador albirrojo, al anotar el gol del empate ante Lanús en una última fecha que dejó al Pincha en Primera. Una foto de Rulli con los brazos en ve, al convertir ese gol, permaneció en la Sede, cuadro que solo decolgaría el tiempo y otras epopeyas del Pincha.

Para los 120 años del pueblo de Catriló fue nombrado «Ciudadano Ilustre» (08/09/2017)

Pero Rulli conoció la gloria en Racing, el club de Avellaneda que lo contrató luego de no tener suerte en Boca.
Rendía como esos motorcitos, en una suerte de contrapeso de “El Equipo de José”, un equipazo donde todos atacaban, y él bancaba en posición defensiva. Llegaron a ganar el título local en 1966 y las Copas Libertadores y la Intercontinental en 1967, el primer club argentino en celebrar mundialmente. En el memorable Racing jugó cinco años (201 partidos oficiales).

Rulli, a la izquierda, pareciendo custodiar a los compañeros hasta en los festejos

Junto con Carlos Mori conformó un tándem inamovible. Llegaron a estar 39 partidos sin perder, una racha que interrumpió otro gran conjunto de la época, Estudiantes. Rulli tuvo su chance como DT, al frente de Racing en 1973. En esos momentos había empezado a crecer en el país el curso de Directores Técnicos en la AFA.
“Pero cuando dirijo a Racing y me echaron, dije ‘no sigo más, chau el curso, se acabó, vino el Narigón Bilardo a buscarme (eramos compañeros de cursada).
—Vengo a pedirle un favor, vaya a terminar el curso de técnico, usted me lo prometió’. Un gesto muy bueno de Carlos, aunque después no dirigí más”.

Confiesa Rulli en la intimidad de su hogar que Bilardo dirigía a Estudiantes y cierta vez “venía hacia City Bell, y paró con el coche en mi casa en Villa Elisa. Vino con Manera, Peña y otros jugadores que vivían en Buenos Aires.
-Rulli, de Racing me ofrecen a Milano y a Gottardi
-Traetea los dos. El Negro Milano es guapo pero tenés que traerlo a vivir acá. A Gottardi yo lo había tenido en las divisiones menores de Racing. Los dos le rindieron mucho.

Estudiantes de 1961. De pie: Castillo, Zapa, Albrecht, Toledo, Silvero y Roque Fernández. Abajo: Pereyra, Paulinho, Soria, Antonio, Rulli

Los tejemanejes del fútbol profesional llevan a que los jugadores emigren, cambien hábitos, se sometan a trueques y a las leyes del mercado. En 1963 Rulli saltó de Estudiantes a Boca Juniors a cambio de un millón de pesos y los pases de Madero, Bielli y Nardiello. “Pero jugué poco (nueve partidos en dos años), y si no jugaba no era feliz, jugaba más en la Reserva, porque en la Primera en mi puesto tenían a Grillo”, aquel del seleccionado que convirtió un golazo a los ingleses en la “Herradura” de River.

Juan Carlos, popularmente «El Coco», es uno de los tres futbolistas de la historia dorada de Racing que aún pueden disfrutar de la vida. El 11 de abril próximo celebrará 89 años. Cada día da gracias al levantarse. En la última oportunidad que el pueblo albiceleste levantó la Copa Sudamericana, las autoridades de Conmebol lo convocaron al Estadio de Lima para un homenaje a los de la gloria eterna, aquel que hacía delirar al ritmo de «Y ya lo ve, y ya lo ve… es el equipo de José».

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