Según los científicos, los análisis realizados muestran que en varias zonas costeras se registran concentraciones significativas de contaminantes vinculados a efluentes domésticos sin el debido tratamiento. Esto se traduce en elevadas concentraciones de materia orgánica y bacterias que pueden impactar negativamente en la calidad del agua, con implicancias directas para la salud de quienes se bañan o realizan actividades recreativas en estos espacios.
El estudio no solo advierte sobre la presencia de contaminantes, sino que también señala la vulnerabilidad de los sistemas de saneamiento frente a la presión poblacional y al crecimiento urbano en la región. En muchos casos, los colectores cloacales no cuentan con la capacidad técnica para procesar correctamente todos los residuos, lo que termina derivando en vertidos directos al cauce del río y sus costas.
La llegada del calor intensifica la preocupación, ya que durante la temporada de verano aumenta la afluencia de bañistas y turistas que buscan en las costas del Río de la Plata un espacio de esparcimiento. La combinación de aguas con presencia de sustancias nocivas y el uso masivo de los espacios públicos puede elevar el riesgo de contraer infecciones gastrointestinales, afecciones cutáneas u otros problemas vinculados a la exposición a aguas contaminadas.
Las comunidades locales, organizaciones ambientalistas y sectores de la sociedad civil recibieron con inquietud los resultados del informe, que pone foco en la necesidad de una respuesta urgente en materia de saneamiento y control ambiental. Para gran parte de quienes viven en Berisso y alrededores, el estudio refuerza reclamos de años sobre falta de infraestructura adecuada para el tratamiento de residuos urbanos y la falta de políticas sostenibles para preservar la calidad del agua.
Especialistas consultados por este medio destacaron que la mejora del sistema cloacal no solo es una cuestión ambiental, sino también de salud pública. Subrayaron la importancia de inversiones en plantas de tratamiento, renovación de redes y un monitoreo constante que permita actuar antes de que situaciones de riesgo se agraven.
Mientras tanto, las advertencias sobre el uso de las playas y la calidad del agua serán clave durante los próximos meses, y se espera que autoridades locales y provinciales tomen nota de las recomendaciones del CONICET para diseñar estrategias que protejan tanto a residentes como a visitantes.



