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La Plata

Memoria, verdad y justicia

Un gran acto de unidad gritó Nunca Más

Miles de personas marcharon en todo el país para conmemorar el 24 de marzo. Organismos de derechos humanos, militancia y fuerzas políticas coincidieron en una jornada marcada por la memoria, la unidad y el rechazo a cualquier retroceso en materia de derechos.

Los argentinos y argentinas estamos acostumbrados a movilizarnos cuando las causas justas así lo exigen. Y este 24 de marzo no fue la excepción.

Una multitud copó las calles de todo el país para volver a decir, 50 años después: Nunca más una dictadura cívico-militar que altere el orden constitucional en nuestra Patria.

El otoño tiene la particularidad de traer mañanas frescas. Hoy, además, el sol acompañó a las miles de personas que marcharon por las calles de la ciudad de Buenos Aires, mostrando su compromiso ciudadano en defensa de la democracia. Desde hacía algunos días, ciertos sectores de la opinión pública habían intentado instalar la versión de que el Gobierno nacional avanzaría con un decreto que otorgaría el perdón estatal a los genocidas, devolviéndoles la impunidad de la que gozaron en otros momentos de la historia.

El menemismo lo había hecho. El kirchnerismo, en cambio, puso las cosas en su lugar y logró lo que pocos países en el mundo: juzgar a los genocidas dentro del marco normativo vigente, respetando sus derechos constitucionales y garantizando su defensa ante la Justicia. Aquello que ellos jamás hicieron y de lo que, en su mayoría, aún no se arrepienten.

La marcha de hoy fue un grito de Nunca Más amplio, contundente y con la certeza de que no hay posibilidad de negociar un retroceso en materia de derechos humanos. Por eso, después de muchos años, las distintas fuerzas políticas volvieron a compartir un mismo acto por la memoria, la verdad y la justicia.

A 50 años del golpe de Estado, militantes, organismos de derechos humanos y nuevas generaciones confluyeron en una jornada atravesada por la emoción, con el objetivo de mantener viva la memoria de los 30.000 detenidos-desaparecidos y reafirmar la unidad como herramienta de lucha.

La Plaza comenzó a llenarse pasado el mediodía. Familias enteras, niños y niñas, adultos mayores, jóvenes universitarios y grupos de amigos y amigas se acercaron con emoción, pero también con la convicción de que ese era el lugar donde debían estar.

Como todos los años, La Cámpora , tal vez la organización con mayor participación, realizó su histórica marcha desde la ex ESMA. Recorrieron las avenidas Libertador, Santa Fe, Callao e Independencia, y pasaron por San José 1111, donde saludaron a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien lleva más de 270 días detenida, y vio pasar desde su balcón a miles de militantes de todo el país.

Con consignas claras sobre memoria, verdad y justicia, y un enorme cartel con la frase “Te vamos a liberar”, marcharon Máximo Kirchner, Mayra Mendoza, Florencia Saintout, Lucía Cámpora, Horacio Pietragalla, los senadores Mariano Recalde, Wado de Pedro y Juliana Di Tullio, entre otros refentes del espacio, además de intendentes, diputados nacionales y provinciales, y concejales locales.

Otras organizaciones, como la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, se concentraron en Avenida de Mayo y Rivadavia. La Asociación Madres de Plaza de Mayo partió desde el Congreso pasadas las 14.

El Nuevo MAS concentró a las 14 en Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo, mientras que el PTS y el PO lo hicieron en 9 de Julio e Yrigoyen.

Pasadas las 16:30 comenzó la lectura del documento, donde se reafirmó la necesidad de mantener viva la memoria. “Son 30.000”, “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos” fueron las consignas más fuertes ante una plaza colmada.

Las críticas al Gobierno nacional ocuparon un lugar central. Se lo acusó de impulsar políticas de ajuste, recorte de derechos y desmantelamiento de las políticas de memoria, verdad y justicia, además de sostener discursos negacionistas y reivindicatorios del terrorismo de Estado.

Hacía apenas unas horas, el gobierno nacional desde sus cuentas en redes sociales, había intentado instalar, nuevamente, la discusión sobre conocer «la historia completa». Los posteos no lograron la visibilidad de otros años, aunque fueron compartidos por el mismo Presidente y los dirigentes libertarios más conocidos. Un dato no menor, teniendo en cuenta que ese siempre fue el terreno más fuerte de las «ideas» libertarias.

El cierre, como cada 24 de marzo, fue colectivo y contundente: con los pañuelos en alto y las fotos de los desaparecidos mirando hacia la Casa Rosada, la plaza volvió a decir, una vez más, que la memoria no es pasado. Es presente, es lucha y es, sobre todo, un gran acto de unidad por el Nunca Más.

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