Las altísimas cifras de femicidios no paran de generar conmoción e indignación en todo el territorio argentino debido a la lentitud e indiferencia con la que actúa el sistema judicial y de seguridad.
Tras el terrible y evitable desenlace del caso de Agostina Vega, otros dos femicidios conmocionaron al país: el de Dulce Candia en Misiones y el de Noelia Rivero en Buenos Aires.
Dulce, de 17 años, fue encontrada en una cámara séptica de una obra en construcción: su cuerpo estuvo en estado de putrefacción durante cuatro días porque la policía ni siquiera buscaba sus restos.1
Noelia había denunciado a su pareja, llegando a comunicarse con los efectivos policiales antes de que su agresor le quitara la vida. Para cuando los oficiales llegaron, Noelia ya había sido asesinada.2
Un patrón que se repite una y otra vez. Pasan las décadas, prescriben los casos, los femicidas y violadores permanecen impunes, la (in)Justicia a ciegas dependiendo de lo que convenga. Y así, se llegan a sumar casi cien víctimas de femicidios en lo que va de 2026, según un informe del Observatorio Lucía Pérez, uno de los más completos e integrales en el abordaje de la violencia de género.

El dolor y la furia que no comprenden
Mientras tanto, a horas de la 11ª marcha por Ni Una Menos la furia y la angustia se apoderan de los cuerpos de mujeres que vivieron y viven en carne propia el precio que se debe pagar por el simple hecho de existir. Abusadas, violentadas, humilladas y cobardemente señaladas por quienes jamás padecerán ni de cerca el miedo que nosotras sentimos: los hombres.
En múltiples colores políticos se han oído discursos y frases que justifican acciones nefastas. La más recurrente: »las feministas se pasaron tres pueblos».
Si nos pasamos tres pueblos, ¿por qué en Argentina pueden ser asesinadas casi cien mujeres y travestis sin que haya graves consecuencias?
Si habiendo una ley que (al menos en los papeles) obliga a accionar al sistema judicial siguen habiendo esta cantidad de femicidios, ¿qué pasaría si se elimina esta figura del código penal?
Y si las denuncias falsas son un problema, ¿por qué nadie dice que éstas representan apenas un 0.09% del total?3
A la furia que provocaron estos casos se le añade la guinda del postre: según el Gobierno nacional, las cifras de femicidios en 2025 descendieron, con un número total de 200 víctimas fatales. Pero el Observatorio Lucía Pérez dice otra cosa: el año pasado hubieron 272 femicidios y travesticidios, sumando 269 tentativas. Una suma ampliamente superior a la presumida por parte de la Justicia, que evalúa con criterios que favorecen a sus intereses.4
- Misiones: justicia por Dulce María ↩︎
- Femicidio en Temperley: la desidia judicial que terminó en tragedia – Radio UNR ↩︎
- AHORA QUE SI NOS VEN – Artículos – Legislar sobre mitos: el informe que desnuda la falta de pruebas detrás de la reforma penal ↩︎
- ¿Bajaron los femicidios o cambió la forma de contarlos? – Página|12 ↩︎



