6 de noviembre: Día de los Parques Nacionales en Argentina

Cada 6 de noviembre, el calendario nos invita a reflexionar sobre nuestro patrimonio natural al celebrarse el Día de los Parques Nacionales en Argentina. Sin embargo, este año la efeméride se enmarca en un contexto de crisis, donde la preservación de nuestra biodiversidad enfrenta el desafío urgente del desfinanciamiento, los incendios forestales y el avance sobre los ecosistemas.

El origen de nuestro patrimonio natural

La fecha conmemora un hito histórico fundacional: el 6 de noviembre de 1903, el explorador, geólogo y paleontólogo Francisco Pascasio Moreno donó al Estado argentino una fracción de 7.500 hectáreas ubicadas en la región del lago Nahuel Huapi. Su única condición fue que esas tierras se mantuvieran en su estado natural y fueran consagradas como un parque público para el disfrute de las generaciones presentes y futuras.

Este gesto pionero convirtió a la Argentina en el primer país de Latinoamérica en crear un parque nacional, formalizado en 1922 bajo el nombre de Parque Nacional del Sud (hoy Nahuel Huapi), al que le seguiría la creación del Parque Nacional Iguazú en 1934.

La amenaza actual: recortes y vulnerabilidad ambiental

No podemos hablar del cuidado de nuestra Casa Común sin mirar lo que sucede hoy en los territorios. El gobierno de Javier Milei oficializó una reducción de 3.879 millones de pesos (más de 2,7 millones de dólares) al presupuesto de la Administración de Parques Nacionales. Esta medida golpea de lleno la preservación de 46 áreas naturales protegidas en todo el país.

El recorte no es simbólico; afecta la primera línea de defensa ambiental. Según datos de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), el 65,9% de esa quita impacta directamente en el funcionamiento cotidiano operativo: combustibles, lubricantes, mantenimiento de vehículos, prevención de incendios y el trabajo de los guardaparques. El porcentaje restante desfinancia programas clave de infraestructura, capacitación y políticas de conservación marina.

Especies en peligro y áreas arrasadas por el fuego

Hace apenas unos días, el 31 de octubre, conmemoramos el Día Nacional de las Especies Amenazadas. Esta fecha cobra una urgencia dramática cuando los refugios naturales de estas especies quedan desprotegidos. La reducción presupuestaria castiga con mayor dureza a los parques patagónicos que este mismo año sufrieron los peores incendios forestales en décadas:

  • Parque Nacional Nahuel Huapi: El parque más antiguo del país sufrió el mayor recorte, perdiendo casi 191 millones de pesos.
  • Parque Nacional Lanín: Vio su presupuesto reducido en 157 millones de pesos.
  • Parque Nacional Los Alerces: Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y brutalmente afectado por el fuego en Chubut este año, sufrió un ajuste de 70 millones de pesos, limitando su capacidad de respuesta para la próxima temporada de incendios.
  • Parque Nacional Los Glaciares: El emblema santacruceño perdió más de 77 millones de pesos.
  • Parque Nacional Iguazú: Sede de las reconocidas cataratas y hogar de especies amenazadas, también fue alcanzado por la medida.

Especialistas de la Fundación Vida Silvestre advierten que este ajuste debilitará la prevención y el ataque temprano de incendios, lo que eventualmente se traducirá en gastos estatales mucho mayores ante la emergencia, además de dejar vulnerables a los ecosistemas y al personal frente a alertas sanitarias como el hantavirus.

El reclamo de los guardaparques

Frente a este escenario, el Sindicato de Guardaparques Nacional de la República Argentina (Sigunara) alzó la voz para advertir que el ajuste intenta disimularse mediante movimientos contables, mientras se vacían las funciones esenciales en el territorio.

«Debilitar parques nacionales es debilitar la protección del agua, la biodiversidad, el patrimonio natural y cultural y la soberanía territorial. Sin presupuesto no hay conservación efectiva. Sin trabajadores con condiciones dignas no hay protección real del territorio», expresaron desde el gremio.

Defender los Parques Nacionales es defender el futuro. No son áreas ociosas del Estado, sino inversiones estratégicas y productivas esenciales para la vida, la mitigación del cambio climático y la conservación del agua dulce. Mantenerse informados y exigir políticas que protejan nuestras fuentes naturales es el compromiso indispensable para que el legado del Perito Moreno siga vivo.

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