Vie, 16 enero, 2026
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Kicillof mueve el PJ bonaerense y exige alineación a su gobierno: el rol de Julio Alak

Axel Kicillof fue tajante durante una reunión reservada del Movimiento Derecho al Futuro, su espacio político. Allí planteó que no está dispuesto a convivir con una estructura partidaria en conflicto permanente con el Ejecutivo provincial. La señal fue leída como una advertencia directa hacia el sector que hoy lidera Máximo Kirchner y como un intento de cerrar el paso a esquemas autónomos dentro del PJ.

Una advertencia que reconfigura la interna

“No podemos volver a repetir una historia de conflicto permanente entre el partido y el gobierno”, fue la frase que dejó trascender el entorno del gobernador. La definición resume la estrategia del kicillofismo: sin alineamiento político, no hay margen para sostener la gestión ni para construir una proyección nacional.

El mensaje llega en un momento clave. El 8 de febrero vence el plazo para presentar listas y el 15 de marzo se concretará el recambio de autoridades del PJ bonaerense. Entre una lista de unidad y una interna abierta, el margen de negociación se achica día a día.

Julio Alak empieza a tallar desde La Plata

En ese contexto, comenzó a ganar volumen el nombre de Julio Alak. El intendente de La Plata aparece como una figura con peso territorial y valor estratégico para el esquema que imagina el gobernador. Conducción política y control institucional desde la capital bonaerense lo convierten en una pieza clave del reordenamiento.

La mención no es casual. La Plata es el corazón administrativo de la Provincia y Alak ya jugó un rol relevante en negociaciones sensibles dentro del PJ, como la ampliación del esquema de apoderados partidarios, un movimiento que fue aceptado por el kirchnerismo y leído como un gesto de equilibrio.

Magario, afiliaciones y un clima cada vez más tenso

Mientras tanto, Verónica Magario sigue siendo la principal carta del axelismo si la definición deriva en una interna. Desde el Senado bonaerense, la vicegobernadora activó un fuerte operativo de afiliaciones, lo que generó una rápida reacción de La Cámpora, que recordó los requisitos formales del padrón y la antigüedad necesaria para votar.

La discusión por las afiliaciones volvió a exponer las tensiones internas. En el entorno de Kicillof sostienen que durante años el acceso al partido estuvo limitado y buscan ampliar la base de respaldo para disputar el control del PJ.

Un mensaje directo para el peronismo bonaerense

Más allá de los nombres propios, la jugada del gobernador apunta a ordenar al peronismo provincial bajo una conducción política clara, que respalde la gestión y permita proyectar una alternativa nacional hacia 2027.

Kicillof decidió no correrse del centro de la escena. Marcó límites, fijó condiciones y dejó un mensaje inequívoco: el Partido Justicialista bonaerense no puede volver a funcionar de espaldas al gobierno que administra la Provincia.

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