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Juntada en honor al “Trinche”, a 52 años del baile rosarino a la Selección nacional

Rosario despierta con fecha especial, y música de fútbol… La que pone Carlovich desde el más allá. A partir de las 21 horas, este viernes 17 de abril, en Laprida 5963, los amigos de la leyenda, junto a los hinchas del «Charrúa» y de otros clubes, van a encontrarse en un momento especial que incluye una comida y el brindis por el 52 aniversario del partido que catapultó a la fama al “Trinche”. Fue precisamente un día 17/04/1974 cuando el “Trinche”, con la número 5, su pelo negro y la barba, sorprendió como titular en la Selección de Rosario, integrada además por cinco jugadores de Central y cinco de Newell’s, sumado a uno que jugaba en el ascenso para Central Córdoba. Y los locales, en el Parque de la Independencia, vencieron 3 a 1 a la Selección Nacional que se preparaba para el Mundial del ’74. Nada menos.
Las fechas se entrelazan, porque además de esta fecha, está el 19 de abril, del natalicio de Tomás Felipe Carlovich que habría cumplido ochenta. La juntada de honor, que tiene entonces doble compromiso, sumará en esta ocasión un documental de origen platense.

La formación rosarina, el 17 de abril de 1974. Carlovich, parado (el 5to)

Volvamos al partido. Fue pocos meses antes de la Copa de Alemania. Los rosarinos fueron armados de apuro en un combinado para que los jugadores de Vladislao Cap entrenasen. Cinco jugadores Canallas: Biasutto, González, Mario Killer, Carlos Aimar y Kempes; cinco Leprosos: Pavoni, Capurro, Zanabria, Robles y Obberti. El que faltaba era un equipo en sí mismo. Al rejuntado lo dirigió Griguol. La leyenda cuenta que este partido, que en principio debía ser insignificante, un trámite para el poderío de Brindisi, Houseman, Poy o Potente, se convierte en “el partido de Carlovich”. Porque al popular Trinche le salen todas. De cátedra de baile: caños, sombreros, gorros y vinchas a granel. Tanto que, en el entretiempo, alguien se acerca a los rosarinos y les piden que paren la mano, que se note que la Selección son ellos.
“Se habían puesto nerviosos, nos insultaban porque no les salían las cosas —recordaba el Trinche en una nota con revista Mística del diario Olé—. Pero son esos partidos especiales. Capaz que jugás 200 y perdés todos. Aunque esa vez les ganamos 3 a 1”.

Con la camiseta 5 de Central Córdoba

En estos días, se espera la proyección de un cortometraje en el restaurante El Cairo (célebre lugar cultural donde paraban a tomar café Roberto Fontanarrosa y su barra de amigos). Allí proyectarán “El juego de 22”, realización de Raúl Di Cola —era sobrino de Pancho Varallo, mítico goleador argentino en la primera Copa del Mundo—, Daniel Mondino —cineasta— y Gabriel López —periodista—, donde se reconoce la figura del mediocampista y el espíritu lúdico del juego, con variedad de imagenes y reportajes. Cabe destacar que el citado documental, semanas más tarde, se presentará en nuestra ciudad de La Plata el martes 5 de mayo, en el Eco Select, a las 20 horas.

A propósito de Fontanarrosa (nombrado líneas arriba por su fidelidad al mismo Café rosarino donde hoy habrá mística «Charrúa»), una vez don Roberto opinó acerca de Carlovich:
“Era un fenómeno. Hacía cosas que nadie esperaba. Era habilísimo y le pegaba a la pelota; además de fuerte, con una variedad de golpes fabulosa. Anticipó cosas que después se le vieron a Borghi. Carlovich era un atorrante cuando jugaba en las inferiores de Central. Ignomiriello tenía que ir a buscarlo a la casa para que fuera a entrenar. Coincido con los que dicen que fue uno de los mejores jugadores argentinos”.

Carlovich logró notoriedad en las últimas décadas a partir de un programa de la TV española, y poco a poco el mito fue alcanzando obras de teatro, documentales, libros, notas especiales en los diarios más prestigiosos del mundo (el mes pasado apareció en L’Equipe de Francia). El 7 de agosto de 1999, en una revista que aparecía con diario Olé, la historia de Carlovich es tapa con el título “El Maradona invisible”. Y buceando en ese archivo de palabras, el propio «Mago» se confesaba así.
“Realmente es difícil para un jugador dejar el fútbol. Es mi gran pasión. No hay nada que me guste más que ver partidos por la tele. A la cancha mucho no voy. Pero ojo, que si aparece un equipo que vale la pena, me cambio y me mando. Y no importa la camiseta, lo que yo quiero ver es buen fútbol”.

“Hace poco me hicieron un homenaje en Mendoza, en Independiente Rivadavia, donde para mí jugué lo mejor de mi carrera. Eran como mil personas alentándome, ¡habían pasado más de veinte años y todos se acordaban de mí! Era la locura, me emocioné”.

“No me gustan los jugadores que protestan o que se tiran al piso para que el contrario ligue una tarjeta amarilla o una roja. Tampoco los que le buchonean al referí. Hay que jugar, nada más”.

Tapa de la revista Mística, de agosto de 1999.
El documental fue realizado en 2023 en La Plata y Rosario

La ciudad de La Plata también está en la intimidad del Trinche, con sus amigos del club y de otro lugar donde Tomás fue muy feliz, el restaurante «Pico Fino», muy cercano a «El Cairo». Si Fontanarrosa viviese, hoy estaría escribiendo sobre esta particular mudanza de los amigos de un boliche a otro… Todo sea por el Trinche.

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