Estamos orgullosos
La medalla de plata es un orgullo. Aunque la emoción es demasiado fuerte y la derrota para el jugador de fútbol cuesta digerirse, este 19 de julio quedará en la memoria. Ahí está Messi, derramando sus lágrimas de hombre, después de un largo silencio tras el anuncio del final de la final, la última suya en un Mundial. Así estaba Maradona en la premiación de Italia 1990, aquel otro domingo de julio, cuando se nos quedó la Selección en la puerta de un bicampeonato.
Esas lágrimas de Leo son la de todos los que amamos el deporte más maravilloso. Más allá de virtudes y defectos, somos subcampeones del mundo, con varias jornadas llenas de suspenso y desahogos. Climas que socialmente nos hicieron bien, por la pelota, por su encanto. Este emotivo mundial (atípico, en tres países, con tiempos divididos en cuatro cuartos, con tecnología en la pelota) acaba de terminar, y nos dejó héroes, ese título de dignidad deportiva que se repite en la celeste y blanca. Y en un proceso como el de Scaloni, no hay derrota posible, así como tampoco lo hubo en el ciclo Bilardo.
Al igual que en la vida, no importa cuántas veces caigas, sino como te levantes. Leo se levantó, como tantas otras veces en que la pelota no fue tan amigable por 90 minutos de una brava competencia.
Las caras de tristeza pronto van a cambiar. El espíritu volverá a encontrar la armonía con la que trabajaron para ser lo que son.
El que salió alguna vez a un campo de juego sabe que las derrotas siempre son dolorosas. Al igual que en la vida de cada ser humano, en un momento morimos y luego resucitamos. Y este Seleccionado será eternamente resucitado en el recuerdo, de niños y adultos.

Hoy con Leo, como ayer fue con Diego, nos vuelve a atravesar el mismo cosquilleo. Sí, lloramos, hubo dolor, pero agradecemos.
Pasó en sendas finales perdidas, dentro de una Copa del Mundo en la que todos coincidimos que habíamos llegado demasiado lejos. Y que nos ganó el mejor.
Hace 36 años, el oro se lo llevaba Alemania, en el estadio Olímpico de Roma, como esta vez lo hizo una selección de España (que acumula 39 partidos sin perder) en el MetLife Stadium de Nueva York.
Vayan a descansar con total tranquilidad, muchachos. El ejemplo de cada uno en su individualidad, como el del colectivo de este combinado nacional, perdurará por siempre en el corazón. Estamos orgullosos.



