Seguramente, y con razón, alguno dirá que dos o tres tienen un interesante futuro. Como también es cierto que la mayoría no alcanzará a vivir del fútbol. Porque la vida tiene planes que ni la mente más experta podría entender. Por ahí, más de uno esté en el fútbol pero dentro de otros rubros. El fútbol es así de rebelde, como la mismísima edad de la adolescencia. Lo que es seguro, es lo que graba el alma, la sensación de todo aquel que festejó con la camiseta albiceleste de la Liga Amateur Platense. Y lo del 16 de septiembre se grabará en la película de la vida como la noche hermosa en el Estadio de San Nicolás de los Arroyos. Fue por la gracia de los penales, por la presetancia de un arquero —de ADIP, el último campeón platense— que marcó la diferencia, en el mismo arco donde Lucas Alario con un doblete le dio una estrella a aquel Estudiantes del “Barba”. Sí, y en el mismo césped donde Boca y sus players jugaron dos veces en forma amistosa ante Juventude de Brasil y Olimpia de Paraguay.
Ahí se quedarán para siempre sus abrazos y sonrisas. Una jornada de la Copa País 2026, a la que le van quedando pocas Selecciones, de los veintidós que iniciaron esta edición —muchísimos menos que en 2025, donde se superó la cifra de setenta combinados—. Una forma de apoyar y promover con seriedad la competencia en el interior, con un torneo para jugadores de entre 17 y 25 años. Una idea del Consejo Federal del Fútbol Argentino (CFFA).

El sueño de estos muchachos platense no arrancó ayer. Viene de muy lejos, de alguna de las casas donde se criaron estos jóvenes. De la etapa en que alguien les regaló los primeros botines, del día bendito en que encontraron una oportunidad en un club de la Liga Amateur. Esa madre de los campeonatos amateurs, cuyo caserón de calle 6 entre 60 y 61 vio salir desde su puerta a tantas esperanzas. Esa Sede donde el lunes esperaban el partido que definiría al ganador de región (Pampeana Norte), compartiendo asado y conociéndose más aún, los pibes, con el cuerpo técnico, los dirigentes y los colaboradores. Párrafo aparte para el asador, Vicente Splendido, de esos tipos que suman porque les gusta, que preguntan qué hace falta y que acostumbró su corazón y su agenda a la Liga. Gente con ganas de hacer, como Diego Cianflone, Gustavo Bianco, Maxi Lansalot, Ignacio Giusti, Cacciavillano, Vadala y Mauro.

Difícilmente Juan Cruz Segobia Esteves olvide sus atajadas y con acierto dirá que el fútbol da revanchas. Sacó dos tiros, a Marcelo Ocanto y Hernán Ansaloni, mientras que el remate de Juan Demergasso pegó en el travesaño. El “vamos Sego” fue el aliciente de todos, el combustible que ya corría por las venas de un joven de veinticuatro años, acostumbrado a las luchas en el fútbol. “Tuve unas fieras durante 180 minutos que duró la serie y demostramos todos que estábamos preparados para dar el salto”. Incluso, en el caso de Juan Cruz, hubo desquite de los penales que en la edición anterior los había frustrado contra Chacabuco —por penales—.
Esta final de zona, este pase de ronda en la Copa País, los pone expectantes para lo que viene. Aún sin rival ni fecha definidas, el grupo ya sabe que tocarán recorrer distancias mayores, y cada uno deberá acomodar los temas de estudio o de trabajo. ¡Lo de siempre! Ese sacrificio dulce que vive en la intimidad cada deportista amateur.

Ahí están, Pedro Mondino, de ADIP, Lucas Saavedra, de Estrella, Isaac Quiroga, de San Lorenzo, y Agustín Kees (Nueva Alianza), con tres cartas de un juego de naipe. Tres cartas ganadoras que muestran al lente de una cámara de la fotógrafa. Las tres que guardaba Diego Castellani, jefe de prensa, para cumplir la promesa: el 12 de espadas, el 3 de copas y el 7 de copas. Habían viajado de La Plata a San Nicolás meta truco y mate. “Las cartas ganadoras de la última mano podemos mostrarlas en la cancha, pero cuando ganemos”, se embalaban. Una forma de confiar en sí mismos, y no pensar en el bravo rival nicoleño con el que igualaron sin goles en la ida (9 de septiembre, en nuestra ciudad). Ellos habían pasado a San Pedro y a Chacabuco. Tenían más rodaje, ya que los nuestros habían dejado en el camino a San Vicente (5-0 y 1-1) y por un tema de fixture, tuvieron “vía libre” de la primera a la tercera etapa. Esa dureza se vio en el campo, en los noventa, 1 a 1. Pero la suerte tenía “marcada las cartas” y era que el grupo festejaría por los tiros desde el punto penal, 3 a 1.

Cada vez que la Selección Liguista sale de competencia, pareciera unir a todos. Y en este caso, unió a jugadores de las tres divisionales. De la “A”, con pibes como Tomás Martín y Matías Sendra, de Gonnet; con Diego Martínez y Axel Pérez, de CRISFA; Juan Cruz Segobia Esteves, Pedro Mondino y Alex Pallero, de ADIP, Matías Catena y Juan Cruz Bruzzoni, de Everton; Alan Riel y Lucas Saavedra, de Estrella; Thiago Sagardoytho, de CRIBA; Franco Basile, de Los Hornos; Mauricio Gómez y Franco González, de San Lorenzo; Agustín Kees, de Alianza; Sebastián Koleff, de Tolosano; Iván Travella, de Las Malvinas. Y varios de la “B”, Joaquín Acosta, de Ringuelet; Santino Almirón, de Montoro; Mariano Ayrala, de Porteño; Esteban Lavecchia, de 5 de Mayo; Leandro Caceres, de San Martín de Los Hornos; Esteban Calvani, de Villa Lenci; Ciro Giner Perri, de Talleres; Jeremías Negro, de Argentino Juvenil; Isabelino Prieto Montiel, de Tricolores; Thiago Torraguitart, de Romerense. Y un par de la “C”, Manuel Sebastia, de Banco Provincia, y Thiago Franco, de San Juan Bautista.
¡Ah! Para ser justo con los ganadores del truco, esas tres cartas fueron las buenas que tenían González, Ayrala y Saavedra. Uno de La Plata y los otro de Berisso y Ensenada.

No es la primera vez
A la hora de buscar antecedentes, en fútbol masculino, lo primero que debe destacarse es que esta clase de competencias a nivel selecciones de Liga han ido modificando estructuras a lo largo de las décadas. La ciudad estuvo representada por la Liga Amateur Platense desde los años cuarenta, contandose en ese tiempo un título provincial de 1948.
La alegría de ganar algo se dio en un puñado de ocasiones. En este caso, el combinado mayor tiene un buen porcentaje de juveniles en la confección del plantel (esta Copa País es para jugadores de entre 17 y 25 años).

La historia dice que en Juveniles, allá por noviembre de 1999, la Liga Amateur logró un triunfo provincial. Se dio en el marco de un proyecto que encabezó el profesor Daniel Córdoba, con el técnico Jorge Sañisky y el preparador físico Gastón Mendoza (hoy trabaja con Palermo en Platense). Era un Sub 18, con jugadores nacidos en 1982 y 1983, entre ellos, el delantero Javier “Bicho” Rossi, un chico de Fuerte Barragán que luego se destacó en Cambaceres y Tiro Federal de Rosario. Otro pibe de la época era el actual técnico de For Ever, Jesús Martínez. Habían vencido a Maipú, Dolores y Chascomús (en una primera etapa), lo que permitió el salto a la Etapa Final de Buens Aires, jugada en la ciudad de Necochea. Allí superaron a Ayacucho 4 a 0 y pasaron a definir con los locales (0-0 y victoria de La Plata por penales).
Cuando tocaba dirimir a nivel Nacional, en Tandil, la Liga no pudo presentarse por temas presupuestarios.
En cuanto a mayores, la última vez en que los muchachos terminaron vencedores fue en abril de 1997, en un certamen organizado por la Federación del Este, perteneciente al Consejo Federal. La Plata recorrió distintos escenarios —a veces jugando entre semana— como Rauch, Mar Chiquita, Balcarce y Ayacucho, logrando la copa una noche, de locales en Sport de Magdalena, también por la vía de los penales. Ahí se destacó el arquero Jorge Georgieff, entonces de Everton, y lideraban el plantel Hugo Capel, de For Ever, y Luis Martín, de Fuerte Barragán, el actual PF de la Selección nacional y padre de Tomás Martín (uno de los jugadores en el actual proyecto). Aquel equipo de mayores era conducido por Carlos Sparvieri, Hernán Vercesi, con el preparador físico Jorge Tiberi, el colaborador Jorge Maidana y el doctor Edgardo González.



