En mayo de 1969 se enfrentaron Estudiantes y Universidad Católica por llave de semifinales, a la que el Club platense accedió directamente por ser campeón de la Copa Libertadores un año antes. A modo de «entrada en calor», vaya una serie de historias olvidadas que rescatamos de los archivos. Hoy a las 21.30 chocan por los Octavos de Final, en Chile. En ese país hay un antecedente triunfal de 3 a 1, que dejaba al «León» a un paso de las finales
La diferencia en el fútbol de hoy y el de aquel tiempo son abismales en lo deportivo y la suma económica que se manejan. Pero no por grande, la diferencia deja de ser entretenida. Tema de la evolución. Aquí vamos a rescatar del polvo del archivo algunas historias que se daban hace 57 años.
Previo a la revancha de aquella semi (que se definió en La Plata), en un lugar de City Bell, los muchachos dirigidos por Zubeldía salían un poco de los temas de «laboratorio» y descansaban escuchando a Quila Huassi y al Chango Nieto. En la foto, bien abrigados todo. El más efusivo parece ser Eduardo Flores (en lo más alto), al que observa Poletti (junto al bombo legüero de aquel grupo folclórico), y siguen en la postal, a pura risa, Verón, Manera, Ribaudo, Malbernat y Errea.

En tierra chilena empezó arriba el Albirrojo, por dos goles de diferencia. El plantel quería retener la copa Libertadores. Y en el vestuario, el técnico pincha hablaba ya de la importancia de tener un espía de los rivales. “Mucho habíamos hablado con respeto a los chilenos, por cuanto Urriolabeitia me dio un informe completo. De modo, que si la Católica no se movió con tranquilidad, no fue porque su actuación haya sido pobre sino porque nuestro esquema se ajustó: una marca a presión sin renuncios en el círculo central, especialmente sobre Isella y Sarnari”.
Alguna apostilla de la previa. La Bruja Verón, el Bocha Flores y Aguirre Suárez permanecieron en la habitación 308. Allí un día antes del partido apareció un grupo de periodistas que habían encontrado en Valparaíso un muñequito que representaba a una bruja montada en una escoba. Tenía una capa roja y una túnica blanca. Cuando regresaron al hotel la entregaron solemnemente a Juan Ramón en una ceremonia que puso de manifiesto las simpatías y el afecto que el puntero platense supo cosechar por su don de gente y reconocida bonhomía.
La cancha iba a estar resbaladiza, porque había llovido antes del match. Alguien entró al camarín visitante y preguntó al DT si habría inconvenientes por el estado del campo de juego. El «Zorro» contestó: “Estudiantes está acostumbrado a cualquier clase de inconvenientes. Recuerde que en Manchester jugamos con una lluvia por momentos torrencial. Vale decir que esto no nos puede causar perturbaciones”.
Fue triunfo inobjetable, 3 a 1. Y uno de los diarios de nuestra ciudad publicó una foto en tapa con una legión de hinchas en un vehículo. La satisfacción del triunfo en la ida se hizo euforia y necesitó expresarse apenas finalizó el cotejo.

Estuvo el presidente de la República hermana, Eduardo Frei Montalba, que siguió el juego con cara de entendido en el palco oficial sin ningún tipo de custodia, sufriendo cuando Rudzky hacía estragos en la defensa católica. Un periodista famoso, José María Suárez, llegó a acercarse sin demasiado problema diciendo solamente que era periodista. Y el propio presidente le preguntó si estaban cómodos y si teníamos algún problema que plantearle.
Por supuesto ni estaba en los planes la tecnología, cuando el colombiano que arbitró, ubicado en inmejorable posición, advirtió que el cabezazo de Sarnari no había traspuesto la raya luego de dar en el travesaño y botar en el piso. La tribuna estalló en un sincronizado: “Ladrón, Ladrón”. Al término del juego, hubo quienes perdieron la calma y arrojaron botellas en procura de alcanzar a Velazquez.

Volvió a llover cuando terminó el encuentro y en las gradas se abrazaban un puñado de hinchas, a los que el periodista «Mercurio» pudo identificar en una de sus crónicas célebres: allí se encontraban el Gordo Carrique (abogado y burrero), Pepe Hongay, el industrial del caucho Coco Croce (mascota en Manchester) acompañado por sus hijos Eduardo (13 años) y Amílcar (16), Luis R. Prates, el doctor Leandro Sánchez, encabezando la nucleada de Berisso, y la familia Crespi (Mario, Oscar, Virginia y Julio Alfredo) con banderas desplegadas; don Pedro Faletti, Santiago Tesler, que casi hizo saltar la banca en la Costa Azul, cuando la final de Inglaterra, y el distinguido doctor Millán, presente en los últimos 104 partidos de Estudiantes.
Al finalizar el partido se vieron en el vestuario albirrojo a varios platenses conocidos, que jugaban en el vecino país, entre ellos, “Pancho” Escos y Roberto «El Beto” Avalos (éste surgió de las menores Pinchas, luego fue DT y hoy sus hijos tienen una institución deportiva con su nombre)
Al llegar al país, 150 hinchas y familiares de los jugadores recibieron a los jugadores que volaron en un avión especial de Santiago a Ezeiza. Entre las que esperaban, se identificó a Rosarito, la esposa de Echecopar, a la esposa de Togneri, al vice Bianchetti y a los dirigentes Vertullo y Bártoli.
Antes de la revancha, en el medio tocaba jugar contra Morón al que goleó 3-0 en el estadio de Vélez.
Según la pluma del recordado periodista local, César Sotelo, del otro lado de la cordillera, “aparte de la inteligencia táctica que mostraron los platenses, y la importancia de la victoria que los coloca a un paso de las finales, quedaron otros saldos positivos. En primer lugar, el reencuentro de Carlos Bilardo con su mejor nivel y la seguridad con que Malbernat y Pachamé —ausentes desde hace tiempo en las competencias locales— el equipo recupera la añorada eficacia funcional de sus mejores épocas. Y por último, la evidencia que Néstor Togneri es en la actualidad el marcador lateral derecho ideal”.
Se destacó el acierto del refuerzo de Rudzky, con números en mano: antes de su ingreso el equipo tenía 11 goles en 8 partidos. Desde entonces, en 4 cotejos, se han marcado 13 tantos.

De yapa, una foto a color, publicada hace unas horas en Faceboook por Camiseta Pincha. Allí están en el saludo de capitanes, el platense “Cacho” Oscar Miguel Malbernat y “El Nene” Juan Carlos Sarnari. Este fue uno de los argentinos que a fuerza de goles se destacó en Chile durante los años ’60. Había surgido en River. Murió en 2023, a los 81 años, en Colombia, donde estaba radicado. Destacó jugando en las universidades desde fines de los años ’60 hasta los ’70. Cacho había partido un tiempo antes, el 9 de agosto de 2019, a los 75 años.
Aquel 1/5/1969 el Pincha sacó ventaja de visitante, 3 a 1, con tantos de Marcos Conigliaro, Cristian Rudzky y Néstor Togneri, descontando Sarnari, de penal. El 7 de mayo se jugó el desquite en 1 y 57, con resultado idéntico y éstos goleadores: Juan Ramón Verón, Eduardo Flores y Togneri (otra vez). El Pincha se clasificó a la final, donde vencerá a Nacional de Montevideo. Al otro año, en 1970, pasó la semifinal con River y luego superó a Peñarol convirtiéndose en el tricampeón de América



