Back to Fun: un viaje a los 80 y 90 que reunió a varias generaciones en La Plata

Por unas horas, el tiempo pareció retroceder en La Plata. En Espacio Medusa, ubicado en 11 entre 55 y 56, los videojuegos volvieron a tener fichines, los personajes de películas y series salieron de la pantalla; y las canciones que alguna vez sonaron en televisores y walkmans volvieron a ocupar el centro de la escena. Este domingo 13 de septiembre se realizó una nueva edición de “Back to Fun”, una propuesta inmersiva que convirtió la nostalgia por los años 80 y 90 en una experiencia compartida entre distintas generaciones.

La propuesta nació de la mano de “Crema del Cielo”, una productora platense dedicada desde hace más de una década a la creación de experiencias temáticas e inmersivas vinculadas con la cultura pop y el entretenimiento. Su responsable, Paula Bianchi, impulsó este encuentro como una manera de recuperar aquellos objetos, personajes, sonidos y costumbres que quedaron asociados a una época, pero que lejos de desaparecer continúan despertando fascinación.

La mejor prueba estuvo en el público

Había padres con sus hijos en brazos, dispuestos a mostrarles que, antes de los celulares y las plataformas de streaming, también existía un universo capaz de generar fanatismos. Había quienes aprovecharon la ocasión para volver a ponerse un viejo disfraz de He-Man, recuperar una remera de las Tortugas Ninja o simplemente reencontrarse con películas, series y videojuegos que formaron parte de su infancia o adolescencia.

Pero también estaban los más jóvenes. Adolescentes que conocieron buena parte de esos personajes a través de sus padres, de las redes sociales o de la permanente recuperación de la cultura retro. Para ellos, los 80 y los 90 ya no son un recuerdo propio re descubierto, quizás, gracias a la serie Stranger Things, sino una época que reinterpretan y hacen suya.

Durante la jornada, el espacio se transformó en una suerte de museo vivo de la cultura pop. Los cosplayers fueron protagonistas con caracterizaciones de personajes como “Los Cazafantasmas” interpretados por los chicos de @cazafantasmas.argentina, He-Man, Teela, Skeletor, Jareth, el Rey de los Goblins de Laberinto, Batman, Michael Jackson, Karate Kid y Cobra Kai, entre otros.

A eso se sumaron videojuegos retro en formato arcade y experiencias de realidad virtual, microcharlas sobre cultura pop, desfiles de cosplay y una trivia para poner a prueba cuánto recuerdan los fanáticos de aquellas décadas.

Los stands también fueron parte fundamental del recorrido. Calcomanías, llaveros, pósters de películas, remeras con estampas de series emblemáticas, muñecos de colección y puestos especialmente ambientados alrededor de universos como Los Cazafantasmas, Karate Kid y Volver al Futuro, completaron una experiencia pensada para despertar recuerdos.

Cuando llegó la música, el viaje en el tiempo tomó otra dimensión

La banda Delorean Z se llevó buena parte de las miradas, con un repertorio que combinó grandes canciones pop de los 80, con bandas sonoras inolvidables de películas y series de aquellas décadas. Hubo un momento particularmente inesperado cuando sonaron los primeros acordes de “You Could Be Mine”, de Guns N’ Roses, y Skeletor apareció sobre el escenario para hacer playback del tema, sosteniendo un micrófono cadavérico de cotillón. La escena, tan absurda como divertida, terminó funcionando como una síntesis perfecta de lo que proponía Back to Fun: tomarse en serio aquello que alguna vez hizo felices a varias generaciones, pero sin perder nunca el humor.

Después llegó el turno de un show inspirado en Karate Kid y, más tarde, el cosplay de Michael Jackson, prolongando una jornada en la que los límites entre espectador, fanático y personaje parecieron desaparecer.

Porque quizás el secreto de Back to Fun no estuvo solamente en reproducir cómo eran los 80 y los 90; sino más bien en demostrar que una época puede terminar, pero no necesariamente desaparece.

Queda en una canción, en un muñeco guardado durante años, en una película que se vuelve a mirar, en un videojuego que todavía provoca ganas de apretar un botón y volver a empezar. Queda en un padre que le explica a su hijo quién era He-Man, en un adolescente que descubre a David Bowie en Laberinto, o en alguien que vuelve a ponerse un disfraz que había quedado olvidado en algún rincón de su casa.

Por eso, más que una feria retro, Back to Fun volvió a ser un encuentro entre generaciones. Un lugar donde los recuerdos de unos se transformaron en descubrimientos para otros y donde, al menos durante unas horas, La Plata pudo viajar hacia atrás para volver a encontrarse con una época que nunca termina de morir.

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