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Economía provincial

Banco Provincia compara la morosidad con 2001: ¿cuánto aguanta la provincia?

Juan Cuattromo, presidente del Banco Provincia, salió a decir en voz alta lo que muchos en el sistema financiero bonaerense prefieren no nombrar: los niveles de mora que está registrando la entidad no se veían desde la crisis de 2001. El diagnóstico apunta directo al modelo económico nacional y no ofrece perspectiva de mejora en el corto plazo.

Hay números que no necesitan demasiada interpretación. Cuando el presidente de uno de los bancos públicos más importantes del país dice que los niveles de morosidad que está viendo sólo tienen antecedente en la crisis de 2001, el dato solo vale la pena contextualizarlo bien. Juan Cuattromo lo dijo esta semana en una entrevista con FM Provincia, y el impacto de la frase no es menor: no estamos ante una advertencia técnica de un funcionario cauto. Es un diagnóstico político con nombre y apellido.

Según explicó Cuattromo, la mora que registra el Banco Provincia tiene un carácter estructural, no coyuntural. Los sectores más golpeados son la industria, el comercio y la construcción, justamente donde el ajuste macroeconómico se concentra con más fuerza. La provincia de Buenos Aires, al concentrar buena parte de la actividad productiva del país, absorbe ese impacto de manera desproporcionada. No es un problema de administración local ni de gestión bancaria: es el reflejo directo, según el funcionario, de un diseño de política económica nacional que le da la espalda al mercado interno.

El problema, además, no respeta geografías. Cuattromo aclaró que incluso en las provincias que podrían considerarse «ganadoras» del modelo actual hay registros de mora creciente vinculados a la pérdida de empleo. La extensión del fenómeno complica cualquier lectura que intente circunscribirlo al deterioro específico del conurbano o del tejido productivo bonaerense.

¿Cuál es el mecanismo que explica el salto? El funcionario fue bastante preciso: cuando el crédito deja de ser una herramienta de inversión o consumo y se convierte en el recurso para pagar facturas básicas o sustituir ingresos que ya no llegan, la cadena de pagos empieza a romperse. El crédito como parche, no como motor, termina en mora. Y ese es el escenario que el Banco Provincia dice estar viendo todos los días.

La respuesta institucional de la entidad comenzó a fines del año pasado, con programas de refinanciación orientados a quienes cobran menos de cuatro salarios mínimos, con una reducción de 50 puntos en la tasa. Según los propios datos del banco, ese esquema permitió realizar seis veces más refinanciaciones que en el mismo período del año anterior. Cuattromo adelantó que habrá novedades adicionales en los próximos días. El banco trabaja sobre el síntoma porque, reconoció, no puede actuar sobre la causa.

Y ahí aparece la dimensión política del asunto. Cuattromo no habla en nombre del gobierno de Axel Kicillof por casualidad: su lectura del problema pone la responsabilidad en el nivel nacional y construye un relato en el que la provincia es víctima de un modelo que no diseñó. Esa narrativa tiene un destinatario electoral claro de cara a 2027, cuando el kirchnerismo bonaerense va a necesitar argumentos para disputar una elección en un contexto económico que, si el pronóstico del propio banco se cumple, no mejora.

La pregunta que deja abierta la advertencia de Cuattromo es quizás la más incómoda: si los niveles de mora ya están en 2001, ¿qué pasa si la política económica no cambia de rumbo antes de fin de año? ¿Tiene el Banco Provincia herramientas suficientes para contener eso solo con refinanciaciones? La comparación con 2001 no es un argumento de campaña.

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