La investigación por presuntas maniobras fraudulentas vinculadas a ABES Desarrolladora de Negocios SRL, sumó un nuevo capítulo en La Plata. La Justicia procesó al abogado Diego Elias Lacki y a otros dos imputados, mientras continúa la pesquisa sobre el destino del dinero aportado para distintos emprendimientos inmobiliarios que permanecen inconclusos.
El expediente, a cargo del fiscal Gonzalo Petit Bosnic, busca reconstruir cómo se administraron los fondos de los fideicomisos y determinar si parte de los recursos entregados por los inversores fue utilizada para afrontar gastos de la firma, de sociedades vinculadas o de otros proyectos.
La decisión judicial se conoció después de que Lacki compareciera ante la Justicia este lunes. El abogado no había asistido a la indagatoria prevista para el viernes anterior, jornada en la que un grupo de compradores se presentó en los tribunales platenses para visibilizar sus reclamos.
En la causa también están involucrados Macarena Núñez y Juan Ignacio Eulloque, quienes habrían tenido participación en la administración de los fideicomisos y en distintas operaciones de la desarrolladora. Por el momento, los inversores siguen sin conocer el destino de los dólares que entregaron para adquirir departamentos y cocheras.
Cinco fideicomisos bajo la lupa
La investigación comprende cinco emprendimientos inmobiliarios: Abes Thymos, Abes Dezzeo, Abes Vita, Abes Lucero y Abes Alquimia. La hipótesis fiscal apunta a posibles irregularidades en el manejo de los recursos aportados por los compradores.
Entre las operaciones analizadas, figuran transferencias de dinero entre fideicomisos, compensaciones de deudas mediante la asignación de unidades funcionales y movimientos que, según la investigación, no habrían quedado asentados en los registros contables.
El expediente reúne contratos, documentación contable, testimonios, mensajes y audios que podrían contribuir a esclarecer cómo se administraron los fondos y qué ocurrió con las inversiones.
Los investigadores también relevaron emprendimientos que no avanzaron como estaba previsto. En uno de los casos, correspondiente a Abes Vita, constataron que el terreno permanecía cerrado y que la construcción proyectada ni siquiera había comenzado.
A esos elementos se suman los relatos de compradores que aseguraron haber entregado dólares en efectivo en las oficinas de la empresa, y haber recibido comunicaciones periódicas sobre el supuesto progreso de las obras.
Pedro Troglio, entre los inversores que denunciaron
El caso tomó mayor repercusión pública después de que Pedro Troglio, exfutbolista y entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata, contara que también había invertido dinero en uno de los proyectos de ABES y que desconocía qué había ocurrido con esos fondos.
De acuerdo con la documentación incorporada a la causa, Troglio aportó 93.650 dólares para adquirir una unidad en el fideicomiso Abes Lucero, correspondiente a un edificio proyectado en calle 59 entre 10 y 11.
Su pareja, Alejandra Soledad Alonso, denunció haber invertido otros 64.092 dólares en un departamento del fideicomiso Abes Dezzeo, ubicado en calle 55 entre 4 y 5. La finalización de esa obra estaba prevista para el segundo trimestre de 2025.
Ambos son representados por los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina, quienes impulsan los reclamos judiciales para esclarecer lo sucedido con las inversiones.
En declaraciones públicas, Troglio manifestó su preocupación por la situación y señaló que los compradores habían recibido inicialmente señales de que el proyecto avanzaba con normalidad. Sin embargo, la falta de respuestas y la paralización de las construcciones modificaron ese escenario.

Obras paralizadas y compradores sin respuestas
La incertidumbre también alcanza a otros clientes de la desarrolladora, que esperaban recibir sus viviendas en los plazos establecidos en los contratos.
Entre los testimonios recogidos en torno al caso, aparecen compradores de Abes Dezzeo que tenían fechas de entrega previstas para 2026. Algunos denunciaron que, después de recibir explicaciones vinculadas con demoras en los servicios, encontraron la obra cerrada y sin actividad.
La paralización de los trabajos y la ausencia de respuestas concretas, dejaron a numerosos inversores sin certezas sobre cuándo podrán disponer de las propiedades por las que pagaron.
El conflicto también tuvo consecuencias laborales. Ex trabajadores de la empresa, señalaron que fueron despedidos en julio y que se les comunicó que ya no podían continuar abonando sus salarios.
Mientras avanza la investigación, la Justicia deberá determinar las responsabilidades de cada uno de los imputados, establecer el recorrido de los fondos y precisar si existieron delitos en la administración de los fideicomisos.
Por ahora, una de las principales incógnitas continúa sin resolverse: qué ocurrió con el dinero aportado por los inversores y qué posibilidades existen de recuperar esos recursos.



