La científica del CONICET Virginia Aparicio está a punto de ser despedida por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria tras haber confirmado la presencia alarmante de plaguicidas en el suelo y en la población argentina.
El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) es un organismo estatal encargado de contribuir al »desarrollo sostenible del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial a través de la investigación y la extensión». Sin embargo, la investigadora del CONICET Virginia Aparicio enfrenta un sumario desde 2024 por sus investigaciones acerca de la presencia de agrotóxicos en el suelo, el agua y la población de Argentina.
Virginia es ingeniera agrónoma, doctora en Ciencias Agrarias, investigadora del CONICET y trabajadora del INTA que lleva más de dos décadas trabajando en la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce del INTA. El organismo quiere expulsarla de la Administración Pública Nacional por haber coordinado en Argentina el proyecto internacional SPRINT (Transición Sostenible de Protección Vegetal), un proyecto financiado por la Unión Europea realizado por académicos de once países.
Dicho proyecto reveló graves resultados en la salud de los argentinos, entre ellos, que todas las personas testeadas tenían glifosato en su cuerpo, siendo la provincia de Buenos Aires la que presentaba una mayor concentración de agrotóxicos en comparación con países de Europa.

Fumigados y perseguidos
Entre los pesticidas hallados se encuentran glifosato, 2-4D, atrazina, clorpirifos, fipronil, imidacloprid y cipermetrina, entre otros. Los 73 participantes argentinos presentaron un rango de 6 a 13 plaguicidas en orina, de 2 a 10 plaguicidas en sangre y hasta 18 plaguicidas en materia fecal. Con respecto al agua, se encontraron entre 10 a 28 plaguicidas.
Estos resultados ubicaron a Argentina como el país con mayor cantidad de peligrosos plaguicidas como el glifosato y el clorpirifos.
Virginia afirma encontrarse en »modo lucha», sintiéndose como “una leprosa” dentro del Instituto. »Lo injusto es para todos nosotros que seguimos tomando y comiendo lo que nos ponen arriba de la mesa. Es una cuestión de salud pública: ¿ninguna institución, secretaría, facultad, academia de Medicina o Toxicología va a decir nada?», lamentó.
Mientras tanto, el gremio del organismo público, APINTA, emitió un comunicado en el que exige terminar la persecución, y denuncia que Aparicio está siendo “perseguida, censurada y silenciada” por demostrar en sus estudios “resultados adversos para la salud poblacional en relación a la salud pública” y para el sector productivo.
Faltando poco para el Día Nacional de la Consciencia Ambiental, la persecución a investigadores y denunciantes que se preocupan por el presente y el futuro del suelo argentino y de su población genera indignación en múltiples sectores de la sociedad.




