Mientras Diego Santilli juraba como jefe de Gabinete en Casa Rosada, la diputada platense Julieta Quintero Chasman se aseguraba un lugar en la foto. El gesto es más que protocolar: en los despachos de la política local ya se pregunta si esa cercanía con el poder nacional es el primer paso de una candidatura contra Julio Alak.
El recambio en la Jefatura de Gabinete, con la salida de Manuel Adorni y la llegada de Diego Santilli, tuvo su costado platense. Entre los invitados a la asunción, este martes en Casa Rosada, estuvo Julieta Quintero Chasman, diputada bonaerense por la Octava Sección y una de las dirigentes del PRO con mayor recorrido en la ciudad. No fue una presencia casual: Santilli es, desde hace años, su principal referente político.
Tras la ceremonia, Quintero Chasman compartió imágenes junto al flamante funcionario y escribió en sus redes que Santilli representa «el hacer, los resultados» y que es «un honor» integrar ese equipo. El mensaje confirmó lo que en la política platense ya se daba por sabido: la legisladora no piensa moverse un centímetro de la línea que traza su referente, más allá de los vaivenes internos del PRO.
La trayectoria de Quintero Chasman no es menor. Llegó con la primera camada que en 2015 llevó a Julio Garro a la intendencia, ocupó la secretaría Privada y la de Desarrollo Social del municipio, pasó por el Concejo Deliberante y fue dos veces diputada provincial. Fundó además la agrupación «La Garra». El año pasado, en la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza, fue la única representante amarilla en la boleta seccional libertaria de la Octava Sección y logró renovar su banca por cuatro años más.
Ese dato no es un detalle administrativo. En un PRO que todavía discute cómo pararse frente a Milei —con sectores que se integraron al gobierno y otros que prefieren mantener distancia—, Quintero Chasman ya eligió bando hace tiempo. ¿Alcanza esa cercanía con Santilli para pensar en un salto de escala mayor dentro de la política local? La pregunta circula, aunque nadie en su entorno la confirma abiertamente.
De hecho, el perfil que construyó la legisladora es deliberadamente bajo. Evita la pelea cotidiana con el oficialismo municipal y prefiere mostrarse en gestión y en redes antes que en polémica. Es justamente esa cautela la que alimenta las versiones: hay quienes, en la política platense, empiezan a verla como una posible carta de la oposición para disputarle la intendencia a Alak el año próximo.
El marco nacional agrega otra lectura. La asunción de Santilli reunió a un arco amplio del oficialismo y sus aliados —Karina Milei, Santiago Caputo, los primos Menem, el jefe de bloque Cristian Ritondo y los titulares de los bloques del PRO en la Legislatura bonaerense, Matías Ranzini y Alejandro Rabinovich— y a la mayoría de los gobernadores, con la ausencia notoria de Axel Kicillof. Ese despliegue de poder es, también, el escenario que Quintero Chasman eligió para mostrarse.
Por ahora la diputada no confirma ni desmiente nada. Pero cada foto suma, y en la política bonaerense las candidaturas se empiezan a construir mucho antes de que alguien las anuncie.



