Tras la liberación de los argentinos secuestrados pertenecientes a la flotilla Sumud con rumbo a Palestina, todavía permanecen dos argentinos detenidos en Libia que esperan volver a su hogar.
Los cinco integrantes argentinos de la flotilla Sumud Global (una misión internacional de solidaridad con el pueblo palestino, el cual está padeciendo un genocidio desde hace 77 años) pisaron tierra firme el lunes 25 de mayo, pero aún quedan otros dos activistas por los derechos humanos secuestrados en Libia por órdenes del régimen israelí.1
Dichos integrantes del convoy humanitario fueron detenidos tras cruzar el puesto de control militar 5+5 (este de Libia), mientras intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza exigiendo el fin del genocidio palestino en manos de Israel.
Tras publicarse el listado de integrantes que se encuentran secuestrados se identificaron a los argentinos Paula Giménez (psicóloga) y Lucas Aguilera (médico veterinario), ambos directores de investigación de NODAL (Noticias de América Latina y el Caribe).2

Según fuentes oficiales, una delegación avanzada del convoy se acercó al puesto de control militar para negociar el paso seguro de la misión. Desde entonces, se perdió completamente la comunicación con ese grupo.
Mientras se exige la liberación de Paula y Lucas, circulan denuncias sobre tortura y abuso sexual por parte del ejército israelí hacia varios de los activistas secuestrados. A pesar del sufrimiento, los activistas declaran que su experiencia no se compara con lo que padece el pueblo palestino cada día.



