El escudo de la AFA era un símbolo que solo llevaban los árbitros durante un tiempo, cuando la camiseta albiceleste estaba limpia de marcas o símbolos. Así sucedió hasta unos catorce meses antes del Mundial ’78, lejos del marketing y la identidad que hoy representa esa camiseta de la Asociación del Fútbol Argentino
Hasta que el 16 de noviembre de 1976 el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino resolvió en su sesión “que en lo sucesivo los jugadores de las Selecciones Nacionales actúen con camisetas con el escudo oficial de la AFA». Pasaron casi cuarenta años.

La idea tuvo su autor, Norberto Rud, hincha de Ferro, que también integró las relaciones públicas del club de Caballito y fue periodista partidario de los Verdolagas. Un buen día su deseo tuvo forma de carta, y entró al edificio de Viamonte, donde las autoridades le darían curso a lo que hoy conocemos por una camiseta de la Selección con su original, logotipo. Según se supo, Rud había incluido veinte diseños. Para su fortuna, y la del amante del fútbol, aquella respuesta favorable no tardó en llegar.
Estaba a poco de jugarse con la Unión Soviética, en el estadio Monumental, el 28 de noviembre de 1976, una tarde con mucho público donde no se registraron goles.

En el banco lo sufría César Menotti, el técnico que estallaba en gritos o fumaba para descargar su bronca porque el equipo no agarraba el ritmo. Los once: Gatti; Tarantini, Olguín, Killer, Carrascosa; Ardiles, Gallego, Valencia; Houseman, Saldaño y Bertoni. Los suplentes fueron Baley, Passarella, Villa, Mouzo, Rocha y Bochini. Y el “Bocha” de Independiente entró y tuvo un rato para conectar con el otro genio de la gambeta como “El Loco” Houseman. La cinta de capitán la llevó Jorge Carrascosa, honor y responsabilidad que llevará Passarella a la hora de coronar con la primera estrella. Aquel 0 a 0 tuvo en las plateas al gran tenista del momento, Guillermo Vilas. Quedaron algunas pocas anécdotas, fotos de la revista número uno en ventas y un video que hoy se puede ver en internet. Alarmó a la prensa la poca organización en torno a la conferencia de prensa que aquella tarde fracasaba pese a su intento de hacerla, a poco de organizarse una Copa del Mundo en el mismo escenario.

“En tiempos en que las fotografías y las transmisiones televisivas solían ser en blanco y negro, podía confundirse fácilmente al Seleccionado con Racing Club ó Atlético de Tucumán. En cambio a Alemania, que simplemente tenía una camiseta blanca, era sencillo identificarla por el escudo con el águila, y la Unión Soviética tenía la inscripción CCCP, que permitía reconocerla al instante”, fundamentaba Rud en la misiva a la AFA.
Cabe destacar que la mayoría de las potencias futbolísticas, de Europa y de América, ya tenían impresa su insignia en la camiseta. Por citar ejemplos, en el Mundial de Alemania ’74 nuestro combinado nacional enfrentó a Brasil y a Holanda, ambos, con su distintivo oficial y no así nuestros muchachos.

Era un contexto futbolero con escaso marketing con apenas un puñado de instituciones de la primera A que lucían su escudito en la camiseta, con Ferro Carril Oeste a la cabeza, que lo llevaba impreso de forma casi exagerada, ¡en todo el pecho!
En esa misma época iban apareciendo Independiente, San Lorenzo, Huracán, Gimnasia y Colón (lucía el dibujo de un pescado y la palabra Santa Fe). Al igual que Ferro, aparecieron dos modelos de casacas de Argentinos Juniors y Atlético Tucumán que también exhibían todo el frente de sus camisetas con un gran escudo. Antes que los equipos, los árbitros eran los que empezaron a llevar el escudito de la casa madre del fútbol nacional.

Las cosas cambiaron en nombre del marketing hace tiempo, y muy pocas veces se recordó a Toto Rud como el mentor. “Su gestión, poco difundida, ha dado resultados perdurables” dice Oscar Barnade, periodista de Clarín, quien fuera compañero del inventor en el Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF).

A 40 días del debut de la Selección Argentina (16 de junio 2026, ante Argelia) no viene mal darse una vuelta por el pasado. Detalles que hacen a la prestigiosa camiseta, pequeñas historias que a la hora de una propaganda, por ejemplo, brillan por su ausencia para los grandes sponsors que corren detrás de la celeste y blanca.
Honores al Toto Rud y a su familia, y al gran hincha argentino, ¡salud!



