DEL DISCURSO POR MALVINAS A LA VENTA DE TIERRAS

Las contradicciones entre el discurso de Javier Milei y las acciones concretas dejan al descubierto el verdadero proyecto de país que conduce La Libertad Avanza. OPINIÓN

Al igual que un tero, Milei con su discurso de Malvinas gritó lejos, en la región austral, para que el nido no fuera encontrado. Se intentó captar los vestigios del nacionalismo, avivando el rencor hacia Gran Bretaña y hacia Chile, mientras se planificaba la rifa indiscriminada del territorio. Y esta planificación no es ninguna novedad.

Para empezar, apenas diez días después de asumir la presidencia, Javier Milei intentó derogar la Ley N° 26.737 que protege al territorio argentino frente a la venta indiscriminada hacia entidades extranjeras, estableciendo un límite del 15%.

Frente a esto, en 2024 el CECIM – Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas – intentó que la derogación fuese declarada como inconstitucional, consiguiendo una medida cautelar que suspendió la aplicación del artículo. Luego, la Cámara Federal de La Plata declaró su inconstitucionalidad.

El pueblo también se movilizó para impedir que se derogue la Ley y para detener la aprobación de la Ley de Inviolabilidad Privada (la cual facilita la venta y los desalojos forzados) el 6 de agosto de este año, enfrentándose a un amplio operativo policial y teniendo un saldo de 12 manifestantes detenidos.

Sin embargo, el Poder Judicial encarnado en los jueces Horacio Rosatti (Presidente), Carlos Rosenkrantz (Vicepresidente) y Ricardo Lorenzetti (Ministro) con su revocación del fallo logrado por el CECIM evidenció algo más que su interés por la venta de la Argentina.

Evidenció que en Argentina el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial no funcionan por separado: son uno solo. Y por supuesto que no soy la primera ni seré la última en escribir estas palabras. El ensayo de la UBA denominado El principio de la división de poderes en la Argentina actual escrito por Alfredo Durante y Ana María Bestard ya advertía de esta problemática desde 2010.

La prisión de Cristina Fernández de Kirchner, más allá de las simpatías y antipatías, también lo había advertido.

Hoy lo que nos atraviesa es una incógnita en donde nos vemos obligados a preguntarnos qué puede ocurrir después de que un Congreso e incluso un logro jurídico no alcanzan para interferir en las decisiones tomadas dentro de las cúpulas más altas del poder de la Nación.

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