El 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena en honor a Bartolina Sisa, ferviente luchadora por la emancipación del imperio español.
La fecha fue elegida en honor a la muerte de Bartolina Sisa Vargas, nacida en Cantón de Caracato del Ayllu (Bolivia) el 24 de agosto de 1753 y fallecida en La Paz, el 5 de septiembre de 1782.
Proveniente de una familia de comerciantes, gracias a los viajes que su familia realizaba para transportar coca y telas, Bartolina supo observar las condiciones de sumisión y sufrimiento en las que vivían muchos indígenas de las Yungas, Sicasica y La Paz. Con 19 años, formó su propio comercio para independizarse de sus padres.
Su desempeño como reina, virreina y comandante en 1781 durante el levantamiento contra la explotación colonialista española junto a su esposo, el Inca Rey de los Aymara y Virrey del Inca, Túpac Katari, la catapultaron como símbolo de las mujeres indígenas. Lideró la organización de batallones de guerrilleros indígenas y de grupos de mujeres en tareas de resistencia en diferentes pueblos del alto Perú.

Sin embargo, el imperio español logró disolver la lucha gracias a la complicidad de figuras originarias que colaboraron en la derrota, ejecutando a los líderes de la rebelión el 5 de septiembre de 1782. Bartolina fue ahorcada y desmembrada; su cabeza y extremidades fueron exhibidas en los territorios donde ella realizó su resistencia al colonialismo.
A pesar de su martirio, figuras como las de Bartolina Sisa siguen más vivas que nunca en la consciencia colectiva de los pueblos originarios que continúan resistiendo, después de siglos, a la ocupación extranjera y a la persecución constante. El imperio español fue expulsado, pero los intereses en el territorio latinoamericano y en sus bienes comunes se acrecientan en este nuevo orden mundial en gestación.



