Con Julio Garro imputado en la causa por los loteos y la orden libertaria de evitar internas, el PRO de La Plata discute algo más incómodo que una candidatura: si todavía puede negociar o solo le queda elegir cómo alinearse. En el medio aparecen Luis Barbier, el «Chuby» Leguizamón y una exigencia que, según dirigentes amarillos, lleva la firma de Sebastián Pareja.
Mientras la oposición platense le marca a la gestión de Julio Alak el déficit municipal y los problemas de servicios, el PRO local tendría que estar ordenándose para 2027. Sin embargo, sus problemas parecen estar menos en la vereda de enfrente que puertas adentro: un exintendente complicado en la Justicia, dirigentes que se anotan para la largada y un socio libertario que, según fuentes del espacio, ya no estaría dispuesto a negociar en pie de igualdad.
El dato que condiciona todo es judicial. En agosto, el fiscal Juan Menucci, a cargo de la UFI N°5, imputó a Julio Garro por enriquecimiento ilícito, administración fraudulenta, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y daño ambiental. La causa investiga unos 450 loteos para barrios privados habilitados entre 2015 y 2023 sin aval provincial. La investigación se inició en octubre de 2024 a partir de una denuncia de la propia Municipalidad, y la jueza Marcela Garmendia ordenó levantar el secreto bancario, fiscal y bursátil del exintendente y de parte de su equipo.
En el PRO admiten que ese escenario frena cualquier intento de ordenar el espacio bajo su conducción. Hay, de todos modos, un punto técnico que conviene no perder de vista: una imputación no inhabilita a nadie para competir, solo una condena firme lo haría. El problema para Garro es otro. ¿Cuánto vale una candidatura que, con cada movimiento en el expediente, vuelve a quedar asociada a los tribunales?
En la misma causa figura Luis Barbier, exsecretario de Obras Públicas del garrismo, entre los exfuncionarios investigados. Aun así, quienes lo frecuentan lo describen activo y con ganas de jugar. Su lectura, según esos dirigentes, es que la gestión de Alak atraviesa un desgaste que abre una ventana para la oposición. ¿Se trata de una oportunidad real o de una apuesta a que la discusión pública pase por la gestión y no por los expedientes?
Si Garro decidiera correrse, en el PRO circula un plan de contingencia con nombre propio: Marcelo «Chuby» Leguizamón. Senador provincial por la Sección Capital desde 2023, con pasado en el peronismo platense y paso por la Secretaría de Gobierno durante el garrismo, Leguizamón viene ganando exposición con críticas a la gestión de Alak. Su banca vence en diciembre de 2027, por lo que la discusión sobre su futuro no es abstracta. Por ahora, su nombre aparece más como resguardo que como proyecto propio.

Pero la variable decisiva no se define en el PRO. Sebastián Pareja, presidente de La Libertad Avanza bonaerense y armador de Karina Milei en la provincia, bajó una línea que ya trascendió: evitar internas y llegar a 2027 con un único candidato en La Plata. Entre los nombres que suenan, el que aparece con más respaldo de esa mesa es el de Juan «Juanes» Osaba, diputado provincial que encabezó la lista libertaria en la Octava en 2025, con el PRO en el segundo lugar, y que ya dijo públicamente que se prepara para ser intendente. También circulan los de Juan Pablo Allan, Carolina Piparo y Matías De Urraza.
Según dirigentes amarillos, la lectura de Pareja es que el PRO platense, sin Garro, no tiene volumen propio y debería alinearse detrás de Osaba. A cambio, desde el entorno libertario deslizan que se respetarían los lugares del PRO en la lista de senadores provinciales, en un turno en el que la sección renueva tres bancas en la Cámara alta. El detalle no es menor: es la categoría en la que vence la banca de Leguizamón.
En el PRO, en cambio, insisten en una interna abierta para dirimir el liderazgo. La respuesta, hasta ahora, sería negativa. Y ahí aparece la advertencia que circula entre los amarillos: un partido sin su referente histórico, presionado a resignar la cabeza de lista antes de tiempo, podría terminar jugando por fuera. ¿Sería un gesto de autonomía o el último capítulo del PRO como fuerza propia en la capital bonaerense? Quienes plantean ese escenario admiten que, en los papeles, también podría significar el final del espacio en la ciudad.
Por ahora no hay definiciones formales. La causa por los loteos sigue su curso en la UFI N°5, Osaba mantiene su agenda de precandidato y el PRO todavía no resolvió cuánto margen le queda para negociar.



