El sábado empezó a caer la tarde en La Plata y, mientras la ciudad seguía su ritmo habitual, el Teatro Argentino se preparaba para recibir una propuesta que buscó correrse de las salidas tradicionales. Música electrónica en vinilos, gastronomía, coctelería y arte se combinaron durante seis horas en una experiencia que tuvo un objetivo claro: volver a poner el encuentro cara a cara en el centro de la escena.
El “Face To Face (F2F)” reunió este sábado 24 de octubre a quienes se acercaron a disfrutar de una jornada que se extendió de 18 a 00. La música de Ana Hagen, Sol Porro y Andrés Sabat acompañó una propuesta que invitó a escuchar, comer algo rico, compartir una charla y dejarse llevar por el ambiente, sin las urgencias de una noche que recién empieza cuando ya es tarde.
Detrás de la iniciativa hubo una idea que sus organizadores repitieron desde distintos lugares: generar espacios para encontrarse más allá de las pantallas. En una época en la que buena parte de los vínculos se construyen a través de las redes sociales, la apuesta fue recuperar el valor de compartir un mismo espacio, con la música como punto de partida y la gastronomía como parte de la experiencia.
“Queríamos generar encuentros más allá de las redes, generar el encuentro cara a cara entre las personas”, explicó Kike Cameron, músico y uno de los responsables de la propuesta. Para él, la combinación de música, tragos, comida y conversación tiene algo que todavía convoca y que vale la pena seguir impulsando.
El nombre no es casual. Face To Face significa, precisamente, cara a cara. Y esa intención fue la que orientó el desarrollo de una iniciativa que comenzó en un formato más reducido y que, de a poco, empezó a explorar otros espacios de la ciudad.

Una propuesta que busca salir de lo habitual
El recorrido del Face To Face ya había tenido una primera experiencia en el Planetario. Esta vez, el escenario elegido fue el Teatro Argentino, en una nueva apuesta por llevar la propuesta a distintos puntos de La Plata y construir experiencias diferentes en cada encuentro.
“Empezó a andar bien, se armó lindo, la gente empezó a disfrutar y empezamos a pensar que podíamos dar algo en un lugar lindo de la ciudad”, contó Cameron al repasar los primeros pasos del proyecto.
La diferencia entre una edición y otra también está en la escala. El músico explicó que el formato original funciona en el Club Ágora, un espacio privado e íntimo con capacidad para alrededor de cien personas. Allí, la cercanía entre los asistentes forma parte de la identidad de la propuesta. En cambio, la convocatoria de esta jornada en el Teatro Argentino permitió ampliar el encuentro a un público mucho más numeroso.
Según señaló, la intención es continuar explorando alternativas. Repetir en el Teatro Argentino, probar en terrazas y azoteas o regresar al espacio más pequeño son algunas de las posibilidades que contemplan. No se trata solamente de cambiar de dirección, sino de encontrar en cada lugar una manera distinta de relacionarse con la música y con los demás.
En esa búsqueda también aparece la identidad de la ciudad. La Plata tiene una tradición cultural que se expresa en sus artistas, sus espacios y sus propuestas independientes. El Face To Face intenta apoyarse en ese entramado, convocando a músicos y productores locales para construir una experiencia que dialogue con el lugar donde sucede.

La gastronomía como punto de encuentro
La comida no funciona como un complemento aislado de la música. Es una parte central de la propuesta. La experiencia gastronómica estuvo a cargo de Lebrel, que preparó un menú especial para la ocasión y sumó opciones dulces y saladas, además de coctelería y cerveza.
Augusto Fernández Rubbi, conocido como Sam y dueño de Lebrel, explicó que la iniciativa nació de una afinidad compartida entre la cocina, la música y el arte. Su historia personal también ayuda a entender por qué el proyecto tomó esta dirección.
“Yo soy cocinero, soy dueño de Lebrel y soy cocinero. No soy empresario ni nada, soy un simple cocinero al que le gusta la música, le gusta el arte, le gusta la cultura”, contó. A partir de esa combinación, encontró junto a sus socios y otros actores de la escena platense una manera de reunir esos universos en una misma experiencia.
Lebrel lleva casi seis años de recorrido y, para su dueño, el vínculo con la ciudad ocupa un lugar fundamental. El proyecto, aseguró, le permitió reencontrarse con La Plata desde otro lugar, después de dedicarle horas de trabajo y construir una comunidad alrededor del emprendimiento.
“Lebrel me hizo reenamorar de la ciudad”, expresó, al explicar por qué considera importante consolidar primero una identidad local antes de pensar en una expansión hacia otros territorios.
Esa mirada también atraviesa la propuesta del Face To Face: construir desde lo cercano, conocer al público platense y generar espacios donde la gastronomía y la cultura puedan encontrarse sin necesidad de reproducir formatos más grandes o lejanos.
La intención es que cada asistente pueda elegir cómo vivir la jornada. Algunos se acercan por la música; otros, por la posibilidad de comer algo, tomar un cóctel o compartir un momento con amigos. La combinación de esas experiencias es, precisamente, lo que los organizadores buscan sostener.

House en vinilos y una experiencia que crece
La música tuvo un lugar protagónico durante las seis horas del evento. La programación incluyó los sets de Ana Hagen, Sol Porro y Andrés Sabat, con una selección orientada a la música electrónica y, especialmente, al house en vinilos.
El formato apuesta al sonido analógico y a una curaduría musical que acompaña el desarrollo de la jornada. La idea es comenzar con un clima más tranquilo y receptivo, para que cada persona pueda instalarse, conversar y disfrutar de la propuesta gastronómica, mientras la música va ganando protagonismo para quienes buscan sumergirse de lleno en ella.
Leandro Bruno, integrante de la organización a cargo de las áreas técnica, creativa y de infraestructura, explicó que el proyecto se construye a partir de la articulación de distintos roles. La iluminación, el sonido, la gastronomía y la selección artística forman parte de una misma experiencia, pensada para ofrecer algo diferente de las alternativas habituales.
“Buscamos que la gente pase un lindo momento con una propuesta muy diferente a lo que habitualmente hay”, señaló al describir el espíritu de la iniciativa.
En ese sentido, la apuesta no se limita a ofrecer música electrónica en un espacio distinto. También busca generar un ambiente en el que el público pueda elegir entre escuchar, bailar, comer o simplemente quedarse conversando. El evento propone una salida que comienza temprano y que permite disfrutar sin necesidad de esperar hasta la madrugada.
Cameron también destacó que la respuesta del público demuestra que sigue existiendo interés por las experiencias presenciales. “A la gente le encanta ir a ver recitales, le encanta ir a ver DJs, todavía, por suerte”, sostuvo. Por eso, consideró importante continuar generando espacios que permitan encontrarse y disfrutar de la música en vivo, incluso cuando la propuesta está centrada en las presentaciones de DJs.
Crecer sin perder la identidad platense
Aunque la convocatoria abre la puerta a imaginar nuevas ediciones y otros escenarios, los organizadores prefieren avanzar paso a paso. La posibilidad de llevar el Face To Face a otros lugares existe, pero el presente está puesto en consolidar el formato y sostener una propuesta accesible.
Fernández Rubbi reconoció que la situación económica del país también condiciona la organización de este tipo de eventos. Por eso, destacó la importancia de trabajar con formatos pequeños y medianos, que permitan mantener entradas y propuestas gastronómicas a precios accesibles, sin que los costos de producción se vuelvan difíciles de afrontar.
“Si son formatos de eventos relativamente chicos, medianos, la verdad que nos sentimos muy cómodos por ahora”, explicó. La posibilidad de crecer permanece abierta, aunque no constituye una urgencia.
La misma cautela aparece en la mirada de Bruno, quien prefirió no anticipar una eventual expansión fuera de La Plata. Por ahora, el desafío consiste en seguir construyendo una experiencia reconocible, con una identidad propia y una comunidad que acompañe cada convocatoria.
Para Fernández Rubbi, además, el trabajo local tiene un valor que va más allá de lo comercial. La cercanía con el público y el conocimiento de sus gustos son parte de una construcción que lleva tiempo y que se sostiene con el trabajo cotidiano.
“Primero hay que estar acá”, resumió al referirse a la importancia de fortalecer la presencia de Lebrel en la ciudad antes de pensar en otros horizontes.
Al final, el Face To Face dejó planteada una idea sencilla, pero significativa: una salida puede ser mucho más que ir a comer o escuchar música. También puede convertirse en una oportunidad para descubrir artistas, compartir una mesa y recuperar el placer de estar con otros.
En el Teatro Argentino, la combinación de house en vinilos, gastronomía y arte buscó justamente eso: una experiencia que no necesitó esperar a la madrugada para empezar y que encontró en el encuentro presencial su principal razón de ser. En una ciudad con una intensa vida cultural, la apuesta de sus organizadores es seguir abriendo espacios donde la música y la cocina, funcionen como excusa para volver a mirarse cara a cara.



