Observadores apasionados, hombres libres capaces de expresarse con el lenguaje de sus almas y sus cámaras, los reporteros gráficos dejan huellas imborrables cada vez que el fútbol convoca a una Copa del Mundo. Y a exactamente un mes del inicio del Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, vale la pena volver sobre aquellas fechas históricas en las que el pueblo argentino salió a las calles para abrazarse con una final.
Hablamos de las consagraciones en Argentina ’78, México ’86 y Qatar ’22, recuperadas a través de imágenes tomadas por distintos fotógrafos que supieron capturar algo más profundo que un festejo: el pulso emocional de una época.
Mariano Nieva, durante el 25 de junio de 1978 en la Ciudad de Buenos Aires; Alejandro Pardo, en la previa de la final del 29 de junio de 1986 en La Plata; y Jorge Noro, en el ardiente 18 de diciembre de 2022 en San Fernando, “jugaron” también su propio partido detrás de la lente, buscando reflejar la expresión popular de Selecciones que quedaron para siempre en la memoria colectiva.
En relación con las imágenes platenses, vale recordar que José Luis Mac Loughlin —destacado fotógrafo, escultor, pintor y docente— organizó en homenaje a su amigo y colega Alejandro Pardo una muestra titulada El Mundial de México ’86 y los platenses. Pardo, nacido en 1955, partió prematuramente a los 42 años, dejando una obra profundamente ligada a la sensibilidad de aquellos días.
“Borges dice que a William Beckford le bastaron una noche y un día para escribir Vathek y conseguir la inmortalidad. Yo digo que a Pardo le alcanzaron los noventa minutos de la final Alemania–Argentina del Mundial ’86 para conseguir esa mortaja de inmortalidad que suelen vestir algunos artistas”, escribió Mac Loughlin.
Por su parte, Jorge Noro, oriundo de San Nicolás y radicado desde hace años en San Fernando, ya estaba apostado en Plaza Mitre cuando Gonzalo Montiel ejecutó el penal decisivo frente a Francia. Ex estudiante de Imagen y Sonido de la UBA, define su oficio con una sencillez admirable: “hacer fotos y filmar”.
Ojalá que este 2026 vuelva a encenderse la hoguera mundialista teñida de celeste y blanco. Que la Selección represente otra vez al país a lo grande. Y que las calles argentinas vuelvan a convertirse en ese abrazo colectivo que solamente el fútbol puede provocar.












