El Teatro Argentino recibirá nuevamente al reconocido artista en la Sala Ginastera para la presentación única de la obra »El último aplauso».
De origen platense y con sangre artística, Iñaki Urlezaga volverá a la ciudad de las diagonales para deleitar al público con su arte. En esta ocasión, el epicentro de la escena será en la Sala Ginastera del Teatro Argentino el domingo 13 de septiembre a las 21:00 hs. Las entradas pueden obtenerse a través de Livepass, con promociones de hasta 6 cuotas sin interés con tarjetas como Visa, Mastercard y Mercado Pago.
Su ingreso al Teatro Colón siendo apenas un niño lo catapultó como uno de los bailarines más prestigiosos del mundo, por lo que ha recorrido decenas de países.
Entrevistamos al artista para que nos detalle acerca de su vida y trayectoria:
- Tu interés por la danza comenzó a muy temprana edad. ¿Qué fue lo que te empujó a conocer ese mundo?
»Nací en una familia donde mi tía fue mi primera profesora, o sea que la danza estuvo presente desde muy temprana edad. Es una familia donde se escuchaba de teatro, se escuchaba de música, se escuchaba de arte, básicamente. No nací en un ambiente ajeno, así que seguro que eso fue lo que primero impulsó. No tuve la típica por ahí lucha interna que se desconocía lo que el hijo quería hacer. Al contrario, todo lo contrario».
- ¿Cómo fue ir a la escuela siendo ya un bailarín con dedicación?
»Los chicos naturalizan todo. Yo naturalizaba que el Colón era como el patio de mi casa y era como hacer taekwondo. El chico no tiene prejuicios, no piensa qué es lo que interpretará el otro. A los 8 años yo ya fui al Colón, desde primer año ya me tocó convivir con esta realidad, e ir al colegio era ir al Colón, ir al Colón era ir al colegio. Era mi cotidiana, era mi diaria. También tuve compañeros piolas, no fue como una cosa extraña».
- ¿Te gustaba o te aburrías?
»A mí el colegio me gustó. Rescaté siempre el amor por los recursos naturales. Yo tuve maestras que nos enseñaban a amar la patria. Entonces en ese sentido fue muy lindo, muy interesante».
- Viajaste por varios países. ¿Cuál fue el que más disfrutaste de todos?
»No te puedo decir un solo país. Por ejemplo, cuando fui a Japón la primera vez me parecía extrañísimo todo, China… Son mundos tan distintos. Tienen otra cultura, me maravillaba el orden, todo lo que tenía que ver con la cuasi perfección, te diría. Pero realmente fue una experiencia muy enriquecedora vivir tantas culturas distintas».

- ¿Qué es lo más lindo de dedicarse a la danza?
»Lo más lindo que tiene para mí es el autoconocimiento. La posibilidad de conocerte a través de las emociones que cada personaje te imprime y te va dando, si lo vivís de una manera interesante. Cómo podés espejarte en todos estos roles de ver qué es lo que te pasa a vos con tantas emociones que la propia profesión atraviesa, y cómo vos las vas sintiendo de forma interna. Realmente en ese sentido es una profesión muy rica. Después el aplauso es lindo, el éxito también y todo lo demás. Pero fundamentalmente es eso».
- ¿Te ha pasado de interpretar a un personaje y no poderte desprender de él?
»No. Me ha pasado que por ahí me costaban personajes porque no encontraba la naturaleza del personaje en mí. Me costaba eso, pero sinceramente, no».
- ¿Cómo es la rutina de un bailarín profesional?
»Muy ardua. Vos comenzás a las 8, 9 de la mañana y terminás a las 6 de la tarde. Es una dedicación bastante intensa y diaria, te diría. Eso uno lo tiene que contemplar porque se van muchas horas del día, muchos días de la semana y sinceramente bueno, es parte también de lo que uno sabe cuando quiere alcanzar un determinado nivel. Por ahí a menor escala, obviamente que es todo de menos exigencia, menos horas de trabajo, tenés más vida social, pero bueno, el rendimiento no es el mismo».

- Y ahora que vas a volver a La Plata en septiembre, ¿qué sentís?
»Nervios, alegría, felicidad. Es el público que más te conoce, están tus familiares en tu ciudad, tus vecinos, tu gente. Es donde yo empecé, entonces tiene el olor de la infancia. La Plata para mí tiene el olor a tilos y bueno, siempre es el reto más difícil: bailar para la gente que más te conoce. Para mí es una alegría venir al teatro, estar acá presente, bailar, disfrutar con la gente. Es el reencuentro con el público después de muchos años, así que las expectativas son esas».
- ¿Por qué la obra se llama «El aplauso final»?
»Porque es la historia de un coreógrafo que sueña una obra para una bailarina que se despide. Entonces, cuando uno se despide, finalmente la carrera tiene un aplauso final».
- ¿Algo más que quieras decirle al público platense?
»Que vengan, que es una única función el día 13 de septiembre a las 21 horas en la hermosa sala Alberto Ginastera. Es por única oportunidad, después no vuelvo, así que no se arrepientan si no han estado ese día. Los espero a todos una vez más y bueno, que disfruten el espectáculo, es todo lo que puedo decir».



