José María Minella. El estadio de Mar del Plata lleva el nombre de una gloria Tripera y la Selección

Más conocido por “Pepe”, el oriundo marplatense está entre los jugadores históricos del Gimnasia campeón amateur de 1929 y del legendario Expreso de 1933 que perdió el título por escandalosos arbitrales. Con la franja azul fue tapa de El Gráfico dos veces. Y fue el goleador de la Gira por Europa. Luego lo compró River y pasó a la Selección, donde ganó dos Copa América y al retirarse condujo al equipo a clasificar a la Copa del Mundo de 1966 en Inglaterra

Mientras las generaciones de triperos preparan el camino hacia el estadio «José María Minella», para jugar este domingo 2 de agosto de 2026 ante Aldosivi, de visitante (partido que iniciará a las 14.30), la ciudad de Mar del Plata sabe de una leyenda que alguna vez fue aplaudido por los gimnasistas que vivenciaron la frontera entre el amateurismon y el profesionalismo, hace casi un siglo. Mucho tiempo transcurrió, pero los datos y las hazañas seguirán firmes, por más diferencias que encontremos entre aquel fútbol y el actual.

Poster gentileza de Angelo Clerici (gelp.org)

En Mar del Plata está el lugar de nacimiento y muerte de José María Minella (6 de agosto de 1909 – 13 de agosto de 1981), ese nombre que no por un capricho engalana el hermoso estadio construido para 1978. Su carrera deportiva comenzó en el Club Independiente de Mar del Plata jugando de entreala izquierdo. Luego, se sumó a Gimnasia, donde la brillantez de su paso dejó triunfos y un don de gentes como lo pintan en las crónicas. “Un caballeresco eje medio de estilo clásico, distribuidor de juego”, dice sobre su calidad con la pelota el diccionario de Olé.

Fue artífice de campañas épicas en sus cinco temporadas en azul y blanco, de 1929 a 1934. Ni bien arribado a la capital bonaerense, a los veinte años de edad, se encontró en un grupo de jugadores que ganó la Copa Estímulo en febrero de 1930. Luego, embarcó en aquel vapor que llevó a Gimnasia por la gira europea en la que terminó goleador en los 27 partidos disputados en Madrid, Barcelona, Las Palmas, Berlín, Munich, Leipzig, Praga, Viena y Milan. Y se destacó durante la temporada de 1933 en el equipo bautizado El Expreso (por su imparable campaña) yendo al mediocampo que en la ciudad recordaron como el de “las tres M” (Montañés, Minella, Miguens). José pasó a esa función a raíz de la lesión de Chalú.

Con un ramo de flores, en la Selección, junto a Nasazzi

En el ’33 se escapó el título cuando nada hacía presagiar un vergonzoso final. O sí, ya los jugadores estaban cansados de los lamentables arbitrajes que beneficiaron al futuro campeón San Lorenzo. Una vez, Minella le ponía palabras a la bronca de todos los triperos: “Nosotros veníamos muy castigados por los arbitrajes cuando jugábamos afuera de La Plata. Un par de fechas antes nos habían robado prácticamente un partido contra Boca. Tuvimos una reunión muy seria con todos los compañeros y decidimos que, si pasaba de nuevo algo similar, nos íbamos a declarar todos en huelga. En ese partido con San Lorenzo nos quedamos en la cancha para escuchar la canción de Lomuto, inspirada en nosotros, ya que nos llamaban Los caballeros del Deporte. Bueno… el asunto es que estaba todo muy bien y muy lindo hasta que el referí Rojo Miró, nos cobró un gol en contra cuando Herrera atajó arriba, con los pies detrás de la línea, pero con las manos fuera del arco. Con ese regalo, San Lorenzo se puso 2 a 1 y no aguantamos más. Nos sentamos en la cancha, negándonos a seguir jugando. San Lorenzo siguió metiendo goles ante un equipo que no se defendía, y cuando ya íbamos 7 a 1 en contra, el referí detuvo el juego… ¡Lindo momento para la canción de los Caballeros del Deporte! ¡Como lindos caballeros nos portamos!”.
Se fue de Gimnasia en diciembre de 1934 con 132 partidos y 9 goles.

Su pose típica como DT, en River, Gimnasia y AFA

River Plate lo compró y respondió con éxito, siendo campeón en 1936 y 1937, sus dos primeras temporadas en Nuñez, donde permaneció hasta 1941 —ese año nacía La Máquina, a la que Minella llegó a integrar—.
“Pepe” fue cedido a Peñarol en 1942 y parecía que allí finalizaba su carrera. Pero en 1943 volvió al país y ayudó como técnico a Gimnasia. Hasta que en 1944 volvió a jugar oficialmente y cruzó la cordillera para decir adiós a su pasión integrando el Green Cross (hoy Deportes Temuco).
La Selección fue otro espacio donde destacó. Primero como jugador, quedando en el bronce de dos Copa América, la de 1937 en Buenos Aires (en la foto posa junto al uruguayo José Nasazzi en la final) y la de 1941 en Santiago de Chile, siendo el capitán a los 32 años (en este equipo jugaba el platense Roberto Sbarra, de Estudiantes).
Además, fue entrenador y tenía una pose típica al ver los partidos al lado de la raya de cal, sentado en una pelota. Privilegiaba la inspiración de sus futbolistas, puestos a jugar con sentido ofensivo.

River lo veneró también como el maestro formador de equipos entre 1943 y 1959, logrando el título de Primera división en seis ocasiones (1947, 1952, 1953, y el tricampeonato de 1955, 1956 1957). Contabilizando sus logros como jugador, ocho, y otros ocho como DT, ostenta un récord de 16 títulos en el Millonario, siendo parte de la galería de hombres que ganaron en la doble condición junto a Peucelle, Cesarini, Distéfano, Labruna, Passarella, Ramón Díaz, Astrada, Almeyda, Demichelis y Gallardo.

El éxito fue otro sello en la Selección. Bajo su mando, Argentina sorprendió en Brasil al volver ganadora de la Copa de las Naciones 1964, definiendo el título en el estadio Maracaná. Y en 1965 clasificó al equipo al Mundial de Inglaterra 1966, aunque luego AFA lo reemplazó por Osvaldo Zubeldía. En esos momentos Minella se retiró del fútbol.

Falleció a los 72 años de edad. Tiempo después, el estadio de la ciudad de Mar del Plata, que llevaba era conocido por “el mundialista”, hasta que una campaña que iniciara el periodista marplatense Mario Trucco llevó a que semejante escenario deportivo, con capacidad para treinta mil almas, llevara el legado de Don Pepe. Fue inaugurado en mayo de 1978 con un partido que enfrentó a la Selección de La Feliz con la de Tandil. Pero su apertura oficial llegaría con el primer partido de la Copa del Mundo, el 2 de junio, con Italia y Francia, y victoria de los tanos por 2 a 1. Otro partido destacado fue el de Francia y Hungría por la increíble anécdota del seleccionado francés que jugó con la camiseta de Kimberley de Mar del Plata. Luego de la fase de grupos, el estadio no volvió a ser utilizado durante aquella Copa.

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