Cuatro días después de la muerte de Jorge Messi, su hijo publicó en Instagram una carta que mezcla despedida y confesión. Habló del Mundial 2026, de la final que no pudo ganar para él y de algo que hasta ahora nadie se animaba a poner en palabras: cuánto tiempo más piensa seguir jugando.
Lionel Messi rompió el silencio. A cuatro días de la muerte de su padre Jorge, el capitán de la Selección argentina publicó en sus redes sociales una carta abierta que empieza con una frase que resume todo: no puede creer que se haya ido. El texto, extenso y personal, recorre los últimos meses de la enfermedad de Jorge, el paso por el Mundial 2026 y termina con una definición que trascendió mucho más allá del universo futbolero.
Según el propio relato de Messi, la salud de su padre empeoró justo en la previa del torneo. La familia le insistía con que jugara ese último Mundial, y él mismo contó que, mientras avanzaba en la competencia, esperaba con ansiedad los mensajes de Jorge después de cada partido. La final ante España, que la Selección no pudo ganar, aparece en el comunicado como una carga extra: Messi admite que quería llegar con el título para mostrárselo, y que en ese tramo final el cuerpo ya no le daba.
La carta también repasa la relación entre ambos más allá de la cancha. Jorge Messi no fue solo el padre: durante años ocupó el rol de representante, acompañó los entrenamientos desde que Lionel era chico y, según lo que se desprende del texto, nunca fue de repartir elogios fáciles. Esa combinación de afecto y exigencia atraviesa buena parte del comunicado, que Messi cierra agradeciéndole por lo que le enseñó y prometiendo trasladar esa educación a sus propios hijos.
Pero el párrafo que más repercusión tuvo fue otro. Messi reconoció que solo se dedicó a jugar al fútbol y que ahora «tengo dudas de que vaya a seguir jugando mucho tiempo más». La frase, seca y sin rodeos, instaló de inmediato la pregunta sobre cuánto le queda al futbolista de 39 años en Inter Miami y en la Selección, justo en un momento en el que todavía no hay certezas sobre su continuidad después del Mundial.
La noticia también reconfiguró la agenda del propio jugador. Messi ya está en Estados Unidos, adonde viajó después de despedir a su padre en Argentina, y en las próximas semanas debería retomar su actividad con Inter Miami. El club todavía no se pronunció públicamente sobre eventuales ajustes a su calendario, y tampoco trascendió si la dirigencia del club de Florida tiene margen para acompañar los tiempos personales de su máxima figura.
En el fútbol argentino, mientras tanto, la noticia se procesa con la mezcla habitual de conmoción y cautela. Nadie se anima todavía a hablar de un retiro inminente, pero la frase de Messi cambió el eje de la conversación: hasta hace pocos días la discusión pasaba por cuánto podía seguir rindiendo en cancha, y ahora pasa por cuánto tiempo más va a querer seguir estando ahí.
Lo que sí quedó claro con la carta es que la muerte de Jorge Messi no fue un dato más en la vida del futbolista, sino un quiebre que él mismo eligió transmitir en primera persona. La duda sobre su continuidad quedó planteada por el propio protagonista, sin que nadie se la haya instalado desde afuera. Y esa duda, ahora, es la que va a marcar buena parte de lo que se hable sobre Messi en las próximas semanas.
El comunicado completo de Lionel Messi sobre la muerte de su papá:
Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos.
Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar.
Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.
Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo.
Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés. Hablábamos todos los días y nos veíamos cuando se podía por mis compromisos.
No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?
Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se enteren los otros, verme jugar a mí…
Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando.
Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios.
Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías.
Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseñó y los educó como ustedes lo hicieron conmigo.
Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo.
Te amo, pa.



