Deporte

La Plata Rugby suma dos superficies de sintético y más espacio en el Bosque

La Plata Rugby Club puso en marcha una ampliación de su infraestructura deportiva: una cancha de césped sintético homologable donde hoy está la cancha 7 y una segunda superficie de entrenamiento sobre el actual estacionamiento. La obra apunta a un club que no para de sumar jugadores y necesita canchas disponibles todo el año, sin depender del clima ni del desgaste del césped natural.

El Club platense puso en marcha un proyecto para ampliar su infraestructura deportiva con dos superficies de césped sintético. La principal será una cancha homologable en el sector que hoy ocupa la cancha 7, y la segunda, un área de entrenamiento también de sintético, sobre un espacio que actualmente se usa como estacionamiento, frente a la sala de entrenadores. Así lo comunicó la propia institución, que enmarcó la iniciativa en la necesidad de acompañar el crecimiento de sus categorías con más y mejores espacios de práctica.

La decisión no aparece en el aire. El Canario es hoy uno de los clubes platenses en la máxima categoría de la URBA, el Top 14 que este año amplió al viejo Top 12, y mueve un plantel superior que, al momento de su ascenso, rondaba el centenar de jugadores. A ese número hay que sumarle las divisiones formativas, el rugby femenino y las categorías infantiles, todas compitiendo por el mismo puñado de canchas cada semana. Con esa demanda, el problema del espacio deja de ser una queja y pasa a ser un cuello de botella concreto que condiciona cuántos equipos entrenan y cuántos esperan su turno.

Ahí es donde el sintético cambia la ecuación. A diferencia del césped natural, una superficie de estas características se puede usar prácticamente todos los días, aguanta la lluvia y no queda inutilizable después de un fin de semana de partidos. En pleno invierno bonaerense, cuando el barro define más entrenamientos que los propios entrenadores, tener una cancha siempre disponible es la diferencia entre sostener la actividad o suspenderla. El club lo plantea además como una forma de cuidar sus canchas de césped natural, al descargar sobre el sintético buena parte del uso diario y darle a los rectángulos tradicionales el descanso que necesitan para llegar en mejores condiciones a la competencia.

¿Qué dice esta obra sobre el momento que vive el rugby platense? El movimiento de La Plata Rugby se inscribe en una etapa de modernización que ya vienen transitando varios clubes de la ciudad y la región, con Los Tilos como uno de los que dio el paso hacia el césped sintético en los últimos meses. Lejos de ser una moda importada, la tendencia responde a una realidad compartida: instituciones que crecieron en cantidad de socios y jugadores y que necesitan que su infraestructura crezca al mismo ritmo. En ese mapa, que uno de los gigantes del rugby bonaerense encare su propia cancha sintética es una señal de que el nivel de exigencia se corrió para arriba.

El proyecto no se agota en lo estrictamente deportivo. Según detalló el club, la iniciativa contempla también la puesta en valor y parquización de distintos espacios sociales, con la idea de generar lugares más disfrutables para los socios y sus familias. Es una dimensión que suele quedar en segundo plano cuando se habla de obras, pero que hace a la identidad de un club que funciona, antes que como institución deportiva, como punto de encuentro para varias generaciones que pasan buena parte de su semana en el Bosque.

Por delante queda lo más difícil, que es ejecutar. La ampliación todavía está en su etapa inicial y habrá que ver plazos y ritmo de obra. Pero la definición ya está tomada, y apunta en una dirección clara: un club que decidió que su próxima etapa de crecimiento pasa por darse los espacios que su propia masa de jugadores viene reclamando desde hace tiempo.


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