Tras los últimos días sin actividad, las facultades vuelven a abrir en La Plata mientras los gremios ya confirmaron una nueva medida de fuerza para el 12 de mayo.
La Universidad Nacional de La Plata retomó el dictado de clases en la ciudad luego de una seguidilla de feriados y jornadas afectadas por paros. Sin embargo, la normalización está lejos de consolidarse: el conflicto universitario sigue escalando y ya tiene una nueva fecha marcada en el calendario.
Los gremios docentes confirmaron un paro para el próximo 12 de mayo, en el marco de una nueva Marcha Federal Universitaria que se realizará en todo el país. La medida se suma a un plan de lucha que viene creciendo en intensidad y que mantiene en tensión a toda la comunidad educativa.
En el centro del reclamo aparece la cuestión salarial. Los docentes rechazaron la propuesta oficial de aumento del 12% en cuotas hasta octubre, al considerarla insuficiente frente a una pérdida que supera el 50% del poder adquisitivo acumulado entre 2024 y 2025.
Un conflicto que impacta en toda la vida universitaria
El escenario va más allá de la discusión salarial. Según los gremios, el sistema arrastra un deterioro estructural que incluye una caída superior al 45% en términos reales de los recursos desde 2023, la falta de paritarias activas y la ausencia de una actualización presupuestaria sostenida.
A esto se suma el reclamo por la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya implementación aún no se concretó, lo que profundiza las tensiones y mantiene abierto el conflicto incluso en el plano institucional.
En la práctica, el impacto en La Plata ya es visible. Las cursadas enfrentan interrupciones frecuentes, los exámenes deben reprogramarse y los calendarios académicos se vuelven cada vez más dinámicos.
Además, comienzan a evidenciarse consecuencias más profundas: docentes que multiplican sus trabajos para sostener ingresos, renuncias y dificultades para mantener equipos académicos estables, factores que repercuten directamente en la calidad educativa.
La vuelta a clases, en este contexto, funciona más como una pausa que como una solución. Con un nuevo paro confirmado y sin señales claras de acuerdo, el conflicto universitario sigue abierto y amenaza con extenderse durante buena parte del ciclo lectivo.



