La protesta de los trabajadores nodocentes se realizará este miércoles y se suma a un plan de lucha que tendrá como principal punto de concentración el próximo 15 de octubre, cuando universidades de todo el país vuelvan a movilizarse por salarios, presupuesto y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) afrontará esta semana un nuevo paro de trabajadores nodocentes, en el marco de un conflicto que excede a la comunidad universitaria platense y que vuelve a poner en discusión el financiamiento de las universidades públicas, la situación salarial y el cumplimiento de la Ley 27.795.
La medida fue convocada por la Asociación de Trabajadores de la Universidad Nacional de La Plata (ATULP) para este miércoles, sin concurrencia a los lugares de trabajo. La decisión llega después del paro de tres días realizado la semana pasada y forma parte de la continuidad del plan de lucha impulsado por los trabajadores universitarios.
Pero el nuevo paro tiene una particularidad: funciona también como una de las estaciones previas a la **quinta Marcha Federal Universitaria**, convocada para el jueves 15 de octubre. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), los gremios docentes y nodocentes y la Federación Universitaria Argentina (FUA) confluirán nuevamente en una movilización nacional.
Un conflicto que ya no se limita a los salarios
El reclamo universitario tiene varios frentes abiertos. Los trabajadores cuestionan la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y reclaman una recomposición, mientras las universidades plantean la necesidad de actualizar los recursos destinados al funcionamiento, las becas y las distintas actividades que sostienen el sistema.
A esto se suma una discusión institucional que atraviesa todo el conflicto: la aplicación de la “Ley 27.795 de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente”, sancionada por el Congreso en 2025.
La norma establece, entre otros objetivos, garantizar las condiciones laborales y salariales de docentes y nodocentes, actualizar recursos para las universidades y sostener políticas destinadas al ingreso, permanencia y egreso de los estudiantes.
Sin embargo, la implementación de la ley quedó atravesada desde el comienzo por una disputa entre el Gobierno nacional y las universidades. El Ejecutivo promulgó la norma, pero estableció que su ejecución quedaba sujeta a la determinación de las fuentes de financiamiento y a la inclusión de las partidas correspondientes en el Presupuesto.
El conflicto llegó a la Justicia. En septiembre, el juez federal Martín Cormick intimó al Estado Nacional a cumplir con la normativa y estableció un plazo para hacerlo, bajo apercibimiento de aplicar multas por cada día de demora. La causa fue iniciada por el CIN y otras universidades nacionales.
En paralelo, la discusión salarial continúa abierta. Los gremios docentes rechazaron la última propuesta oficial, que contemplaba incrementos del 3% para septiembre y otro 3% para octubre, mientras sostienen que la pérdida acumulada requiere una recomposición considerablemente mayor.
La quinta marcha como punto de convergencia
En este escenario, la movilización del 15 de octubre adquiere un peso particular dentro del plan de lucha.
La convocatoria fue planteada por el frente que reúne a los distintos sectores del sistema universitario y busca reunir a docentes, nodocentes, estudiantes y autoridades de las universidades nacionales. El reclamo incluye el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, una recomposición salarial y mayores recursos para garantizar el funcionamiento de las casas de estudios.
La marcha también coincidirá con el debate del Presupuesto 2027, por lo que el reclamo universitario vuelve a cruzarse con una discusión central sobre qué recursos tendrá el sistema durante el próximo año. Desde distintos espacios universitarios, cuestionaron que las partidas previstas resulten insuficientes para responder a las necesidades de las instituciones.
Para los nodocentes, la movilización representa además la continuidad de una estrategia de protestas escalonadas que comenzó durante septiembre, y que incluye paros distribuidos entre distintas universidades nacionales hasta llegar al 15 de octubre. FATUN, la federación que representa al sector, confirmó su participación en la marcha y vinculó las medidas con los reclamos salariales y presupuestarios.
En La Plata, ATULP ya confirmó que será parte de esa jornada.
Así, el paro de este miércoles no aparece como una medida aislada dentro de la agenda de la UNLP. Es una nueva expresión de un conflicto que se prolonga, suma sectores y tiene ahora una fecha central: el 15 de octubre, cuando la comunidad universitaria volverá a las calles para reclamar por el financiamiento, los salarios y la aplicación de la ley que regula los recursos destinados a las universidades públicas.



