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Entre las Islas Malvinas y Estudiantes: el “9” que bancó Bilardo y debutó con Malbernat

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Los clubes nunca fueron indiferentes al conflicto bélico de las Islas Malvinas y se pudo ver en los últimos partidos de la Copa de la Liga Profesional. El Estadio de Estudiantes de La Plata, previo al partido del equipo local ante Central Córdoba, tuvo la presencia de un grupo de veteranos de guerra que en todos los casos son socios honorarios del Club por un convenio firmado con el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata. El año pasado se creó una nueva Filial Estudiantes de Malvinas.
Sabemos de sus luchas personales, pero muy poco aún de los días en que se despedían de sus familiares, amigos (no en todos los casos pudieron hacerlo) y quiénes estaban en plena actividad futbolística. Estudiantes tuvo a tres jugadores, todos amateurs y todos sobrevivientes. Nazario Arras, Jorge Parisi y Juan Gerónimo Colombo. Los dos primeros jugaron desde el fútbol infantil, residían en Florencio Varela y habían quedado a los 11 años en la categoría ’62 pincha. Las historias “Lito” Arras y “Paisa” Parisi serán reflejadas en próximas notas, pero ninguno pudo volver a ponerse la roja y blanca a rayas. Hoy vamos a reflejar algo de todo lo inmenso que es Juancito, de Roque Pérez, que llegó a los 18 para la Cuarta. Hoy dice de corazón “gracias a Bilardo” por haberlo esperado después de la guerra, ya que en muchos casos las secuelas eran evidentes. Y volvieron maltrechos, con una percepción de la vida muy distinta a la de sus compañeros.
Sin embargo, un año después del cese del fuego, Colombo pudo debutar en Primera división, de la mano de Oscar “Cacho” Malbernat, capitán del Estudiantes que ganara la final en Inglaterra. Solamente tres soldados pudieron alcanzar ese sueño más tarde, Omar De Felippe para Huracán en 1986, y Luis Escobedo en Los Andes.

Dicen que la vida la tenemos “marcada” antes de nacer, y que la gran realización comienza cuando sabemos responder con valores ante las pruebas. Desde su nacimiento el 26 de diciembre de 1962 tuvo momentos de superación y siempre ligado al deporte. Es que el Club Atlético Roque Pérez fue fundado en 1922 por su padre. “En la esquina de mi casa estaba la Sede y se usaba la casa de mi viejo como vestuario”. El mismo equipo de casaca azul que lo vio debutar con 15 años en el equipo superior. Hizo pruebas en River y en Boca, pero había también una señal siempre latente en la ciudad universitaria de La Plata, donde rondaba Estudiantes. A los 16 años llegó a la primera prueba pero le dijeron que ya tenían “el equipo completo”. Un primer contacto que llegó con la “palanca” de un amigo de Infante (crack Pincha de las décadas del 40 y 50). No bajó los brazos y al volver anduvo bien en las canchas de la Liga Veinticinqueña de Fútbol para Pedernales de 25 de Mayo. Sin embargo, en casa la voz de su madre lo intentaba frenar como el mejor defensor. “Estudiá y después andá a probarte donde quieras”. Consecuente a los valores familiares pudo egresar como perito mercantil de la Escuela de Enseñanza Media 1 del pueblo y volver a emigrar hacia La Plata y quedar en Estudiantes.

Juan, con la amada rojiblanca, en el estadio de River Plate

1981: gracias al “Flaco” Zucarellli
La prueba no salió bien en la “cancha chica” de 1 y 54. Tenía 18 años y esta vez el desconsuelo lo acompañó por una mala práctica. Ruben Cheves, quien desempeñaba el rol de Director general del Fútbol Amateur, le había sido franco: no rindió a la altura de sus expectativas.
Su coterráneo Carlos Peters, que residía en La Plata y lo acompañó aquel día, trató de consolar a Juan pero éste no podía con su alma: “Fui un desastre y solo quería volverme a mi pueblo en el próximo micro”. Hicieron el bolso, caminaron por el pasillo de 55 que de un lado tenía los vestuarios y la tribuna y del otro las canchas de tenis, y al llegar a la vereda, sobre 1, se cruzaron con Humberto Zucarelli, que era ayudante de campo del técnico de la reserva, Carlos Pachamé (otra figura de los campeones del mundo contra los ingleses). Zucarelli  fue un defensor de calidad en la década del 60 formado en Estudiantes por Ignomiriello y debutante con Urriolabeita y Zubeldía. Al lesionarse la rodilla tuvo que abandonar a los 30 años y solo volvió a jugar en forma semiprofesional, como lo hizo en Sportivo 25 de Mayo. Allí fue que marcó al centrodelantero de Pedernales, el pibe Colombo. Hoy el “Flaco” rememora que “fui a despuntar el vicio porque allá estaba un amigo, Juanchi Taverna (otro ex delantero pincha de la era zubeldiana) y teníamos una relación de esas que se dan de vez en cuando”. Compartieron recuerdos, asados y triunfos. Pero además quedaron buenas migas hasta con los rivales en aquel fútbol chacarero. Zucarelli es atinado al decir que “mi único mérito, si queres llamarle, fue que lo alenté a que siguiera. Porque lo había visto en 25 de Mayo y confiaba en sus aptitudes y que podía hacer una carrera y serle útil a Estudiantes”. Mientras que hoy Colombo piensa con una sonrisa de entrecasa: “Ese encuentro casual sobre la vereda de la calle 1 fue clave… ¡mi mujer se lo atribuye a la astrología…! Porque a las 13.30 ya tenía el micro y mi ánimo estaba por el piso, ni pensaba en pedir otra oportunidad”.
Entonces, Zucarelli le hizo levantar la mirada.
-¿A la tarde podes ir al Country? (apuró Zucarelli)
-¿Dónde queda? (preguntó Juan)
-Yo sé (saltó Peters, amigo de Juan).
—Dale, nos vemos ahí. Yo te consigo otra prueba y vemos que pasa; después hablo con Cheves.
Entró a un viejo vestuario con la calma de City Bell, donde se cambiaban Brown, Herrera, Russo. “Me pusieron 15 minutos. Ese día me quedé en un hotel de 2 y 41 y volví a entrenar y ya estaba mejor de ánimo, con la influencia de Zucarelli”. Al cabo de cuatro prácticas quedó y empezó el trámite para firmar para la Cuarta que dirigía ese año “El Negro” Héctor Antonio.
Corría el año 1981 y había otro compromiso lejos de casa. En la Argentina se había sorteado a fines del año anterior qué ciudadanos de la clase 1962 debían hacer el Servicio Militar obligatorio. El DNI de Juan Colombo sacó número alto y le tocó el Regimiento de Tandil. “Entonces le pregunté a un dirigente, el que estaba haciendo los papeles del pase, si podía hacer algo porque la colimba se venía en tres meses. Me dio el nombre de un sargento, lo fui a ver, y conseguí el pase del distrito militar de La Plata… Me tocó cerca, el Regimiento 7 de Infantería, sin saber que ese lugar iba a marcarme”.

14 de febrero de 1982: arranca el fútbol

El club estaba convulsionado con el nuevo año. El 17 de enero murió Osvaldo Zubeldía, el hombre que con el buzo de DT generó grandes cambios y títulos que parecían imposibles. y trajo a Trobbiani y a Sabella; ya estaban Ponce y Russo, un mediocampo que ese año produciría asombrosos rendimientos. El 14 de febrero empezó el torneo. Los profesionales trabajaban todos los días en el Country, menos los jueves,dia en que la práctica de fútbol era dirigida en 1 y 57, con Bilardo siempre atento, y mechando a juveniles. De la clase 63 subía a Gustavo Rezza y a Oscar Craviotto; de la 62, a Claudio Jeannoteguy, que había quedado eximido del Servicio Militar y ya estudiaba ingeniería. Colombo también era de la 62 y subió a la Reserva como sparring. “Un día iban a jugar con Boca y me tocó por mi físico hacer de Ricardo Gareca que era 9 y Gette me tenía que seguir por todos lados”, cuenta Juan.
Otra vez, lo marcó Luis Malvarez, y el uruguayo que trajo Bilardo de Danubio morrudo y de 1,70 ya había cuerpeado y desplazaba fácilmente al grandote Colombo. “Bilardo paró la práctica y me preguntó “pibe, cuanto medís (1,86) y cuánto pesas (83 kilos). Bueno, la próxima que te tire así te vas a la otra cancha (le indicó la auxiliar)”.
Un día iba a cambiar la historia para siempre y lo supo apenas “llego a casa y escucho la noticia de que Argentina iba a recuperar las islas. Se informó que todos los que habían cumplido el Servicio Militar en alguna unidad de la décima Brigada de Infantería tenían que presentarse tal día antes de las doce de la noche, en el Regimiento 7, ahí nomás, en pleno centro de La Plata, en 19 y 51”.

9 de abril: “si quieren venir que vengan…”
El dictador Leopoldo Fortunato Galtieri le gritaba en Plaza de Mayo a una multitud que fue a apoyar la recuperación de las Islas Malvinas. Estaba procesado por crímenes de lesa humanidad, imputado por privación ilegal de la libertad, tormentos, reducción a servidumbre, homicidio agravado por alevosía y asociación ilícita calificada. Era éste el Presidente de la República Argentina.
Un día antes hubo fútbol en La Plata y el diario El Día del 9 de abril tenía la información del triunfo claro de Estudiantes 3-1 ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Bilardo puso a estos once: 1 Delménico; 2 Camino, 3 Brown (capitán), 4 Gette, 5 Herrera; 6 Russo, 8 Landucci, 10 Sabella; 7 Galletti, 9 Trama, 11 Gottardi; y posibles relevos: 12 Bertero, 13 Malvarez, 14 Ponce, 15 Lemme y 16 Perazzo. En los mendocinos jugó de 6 Ruben Agüero (al siguiente torneo pasó a Estudiantes) y los delanteros fueron 9  Fornari y 11 Letanú.
En el primer tiempo, a los 11 el “Tano” Galletti en rápida corrida y remate cruzado festejó el 1-0. En el segundo tiempo decayó el ritmo de los visitantes, y a los 17 “Tata” Brown de penal, y los 27 Gottardi, estiraron la cuenta, descontando a los 37 “Pamperito” Fornari. Dato: Galletti y Gottardi llevaban 13 de los 15 tantos albirrojos en el Nacional.

Gol del «Tano» Galletti, a Gimnasia de Mendoza, en el arco de 57

Los equipos provincianos no presentaban sus equipos de reserva en Buenos Aires y el preliminar tenía amistosos. “Ese día jugamos un partido amistoso contra un equipo de Brandsen, ganamos, hice dos goles”, cuenta Colombo.
“Hacía tiempo que estaba de baja en el Ejército, pero me imaginaba que iban a empezar a incorporarme. La tarde del amistoso nos quedamos hasta último momento con el Narigón Astudillo y en el vestuario del fútbol juvenil del Estadio. Me acuerdo que Cacho Pueblas, que era administrativo, me abrazó dándome ánimo”.
Ese día el jugador, todavía sin contrato, se presentó al Regimiento para informarse. “Podía haber evitado ir porque tenía domicilio en Roque Pérez y le enviaban la carta para embarcarse a quienes vivían a 100 kilómetros del Regimiento”. Juan no quería ser considerado desertor, y luchaba con eso, y con la felicidad de que esa semana, el jueves 12, tenía que volver a hacer fútbol a las ordenes de Bilardo. “En ese momento sabía que Bilardo ya me llevaba a entrenar todos los días en City Bell con los profesionales; me lo dijo Héctor Antonio (técnico de Tercera y Cuarta) al costado de la pileta chica que había en el Estadio, y me había dicho el Negro que ‘no se lo contara a nadie hasta que no se haga’. Fue antes de que tomáramos las islas”.
Pero Juan se iba a la guerra y al que subió Bilardo fue “Pajarito” Alvarez.

La tapa del diario El Día el 9 de abril de 1983. Colombo habia jugado en la reserva el día anterior

13 de abril: sale del Regimiento 7
Las primeras semanas de abril de 1982 se realizaron los aprestos bélicos, con el transporte aéreo de tropas y pertrechos hacia el archipiélago austral. Colombo recuerda que el 13 de abril salió en un micro de La Plata hacia la Base Aérea de El Palomar. Aquí en el continente ya crecía la inquietud ante un eventual ataque británico.
“Cuando aterrizamos en Río Gallegos, nos dijeron que había que permanecer con los bolsones porque en una hora llegaba un avión”. Era uno de esos enormes aviones Hércules C-130. La angustia le empezó a ganar pero no había tiempo que perder y en el aeropuerto, a poco de embarcarse, se fue hasta el hall, escribió tres cartas con suma rapidez y se las dio a una señora, pidiéndole por favor que las enviara al destino: una era para su mamá, otra para la novia y otra para la casa platense donde vivía. “Les explicaba que me estaban llevando a Malvinas”.
El 15 de abril llegó al territorio del conflicto. Y el 1 de mayo Juan entendió que había empezado la guerra. “A las cuatro menos cuarto de la mañana, había terminado de hacer la guardia y mi compañero me dice ‘mirá Chino, mirá…’ Escuché ruido de aviones, me asomé y vi pasar dos Harrier a cien metros de altura. Bombardeaban el aeropuerto argentino”.

14 de junio: se firma rendición y termina la locura
Setenta y cuatro días de terror, por la desidia, el abandono y el hambre que padecieron por muchos de los jefes y subjefes militares argentinos. Setenta y cuatro días y “el último día fue una masacre” afirma Colombo. En el Servicio Militar había sido adiestrado con un cañón de 9 milímetros, pero en la guerra portaba una pistola Browning, con la que tenía que esperar que un inglés se acercara a treinta metros para poder defenderse. “Pedí un fusil, no me dieron ninguno, no había más. Sabíamos que no podíamos ir, porque el armamento, en tema fusiles, no era del mejor. Había mucha diferencia con los ingleses”, reflexiona el héroe de la Patria, que solo deseaba estar en una cancha y sobrevivía en una trinchera de un metro de profundidad que había cavado con su compañero, “Beto” Galán, que jugaba en la Tercera de Temperley. Cuando podían salir de esa trinchera donde brotaba el agua, una vez armaron una pelota con plásticos, turba y un poco de tela. “Queríamos jugar, hablábamos de fútbol”. Pero al mes ya no podían, “sin fuerzas, con el único alimento diario que al mes de llegar pasó a ser un mate cocido sin pan, un guiso y otro mate cocido a la noche”.
Vio morir a compañeros y a otros que volaban por el aire, mientras se replegaban y solo atinaban a tirarse al piso. Perdió a un amigo que estaba en otro pozo de zorro, José Luis Del Hierro, cuyos restos se encuentran en el cementerio militar de Darwin.

Diciembre de 1982: incertidumbre
Volvió con catorce kilos menos. Su familia lo recibió en Roque Pérez, entre ellos, su única hermana catorce meses mayor. Dos semanas de descanso, los amigos y el tema del futuro, qué pasaría con el fútbol. A los pocos días llegó una carta del Club Estudiantes para invitarlo a un homenaje en la previa de un partido. “Pero el día anterior me descompongo y termino con una hepatitis. Ya estábamos en julio y a fin de año tenía que estar firmando un nuevo contrato, de lo contrario, quedaba libre.
Los dirigentes solicitaron en AFA una prórroga de seis meses para que lo pudieran evaluar físicamente. “Tenía que firmar o quedar libre. La AFA negó el permiso y el club me bancó igual”, explica el ex combatiente.
“Bilardo me salvó la vida. Digo así porque él decidía quiénes quedaban, y no sé qué iba a hacer si me tenía que ir, porque se terminaba el sueño de mi vida. ¿Quién me hubiera agarrado en otro lado, viniendo de una guerra y como jugador libre? Tuve que ir procesando el miedo, el dolor, la angustia y la tristeza de ver compañeros caídos, fue muy difícil”.
La hepatitis lo retuvo hasta mediados de septiembre, en noviembre volvió a entrenar y en diciembre firmó su vínculo contractual. Era jugador del plantel profesional de Estudiantes de La Plata.

Juan Gerónimo Colombo en un entrenamiento en Estudiantes (foto: C. Alvarez)

3 de abril de 1983: a la Copa con Manera y debut con Malbernat
El año 1983 tuvo el caso resonante del “Narigón” Bilardo nuevo DT de la Selección Argentina. Aquella bronca que le duró a don Nelson Oltolina, vicepresidente y uno de los hombres a cargo del fútbol, cuando le tocó digerir el haber perdido a Bilardo y aún hoy puede brindar detalles de “la discusión que tuvimos hasta cuando bajamos las escaleras de la Sede de 53”. Se confirmó el reemplazante y fue Eduardo Manera, otro ídolo de aquel equipo que ganó todo en los sesenta.
Arrancó el Torneo Nacional 83. Colombo es citado para  la primera salida de visitante, en la provincia de Córdoba, ante Unión San Vicente, el domingo 3 de abril. Estaba cerca el partido de Copa Libertadores ante Cobreloa, en Chile, el martes 5. Por eso, el domingo salieron (con Malbernat como técnico) estos chicos por el torneo local: Luis Islas; Malvarez, Moreno,  Jeannoteguy, Craviotto; Hugo Teves, Astudillo, Custodio Mendes; Rezza, Rodríguez y Alberto Jesús Benítez. Al banco fueron Juan Carlos Benítez, Norberto Gómez, Gustavo Héctor Baudino, Luis Garro y Juan Gerónimo Colombo.
Solo un año y un día de la pesadilla de Malvinas, aquel soldado subía a un viaje para concentrar en un hotel y esperar su chance. Un partidazo con victoria albirroja 4 a 2 en la cancha de Instituto. Con seis debutantes: Craviotto, Moreno, “Pata” Rodríguez (fallecido), Rezza, y los ingresados Garro y Colombo.
En el minuto 86 Juan entró por Rezza. A los tres minutos le cometen una infracción y nace el cuarto gol Pincharrata. La jugada la lleva bien guardada en su memoria: “Agarré cansado al cordobés Beltrán y en una contra cruzo la mitad, me iba hacia el área y me hacen faul de atrás. Le pegó al tiro libre Hugo Teves”.

17 de julio de 1983: debut de titular
El 10 de junio todo Estudiantes gritó campeón una noche en Avellaneda, del Torneo Nacional llamado “Soberanía” justamente por el conflicto con Gran Bretaña. Y pegado a la final con Independiente arrancó otro campeonato, el Metropolitano 83, donde Juan Gerónimo Colombo empezó a tener más minutos. El 18 de junio volvió a jugar en la provincia donde había debutado, pero en el Chateau (actual Estadio Kempes). Fue ante Talleres, y otra vez Malbernat decidió su ingreso en el minuto 78, en lugar de Cristian Guaita. De esa segunda fecha saltó a la octava del debut absoluto de titular. En Santa Fe, ante Unión, el 17 de julio de 1983 con éste equipo: Islas; Camino, Jeannoteguy, Moreno, Craviotto; Teves, Astudillo, Trobbiani; Custodio Mendez; Alberto Benítez y COLOMBO. Completó los noventa minutos, con el entrenador interino Héctor Antonio. Una curiosidad: Unión, que ganó 1 a 0, tenía de técnico a Marcos Conigliaro (gloria Pincha que incorporó Zubeldía).

Agüero en andas, Estudiantes campeón del Torneo Nacional de 1982

24 de noviembre de 1984: último partido
El destino lo llevó a jugar en Córdoba y contra Instituto. En la semana estuvo en duda y al final fue al banco y entró. Pero en una de las últimas jugadas sufrirá la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla derecha. Recuerda “el lateral de Oscar Craviotto para que me mande al área y Moralejo —defensa que lo marcaba— me mueve en el aire, quiero caer parado, pero al caer y clavarse los tapones en el campo, giro mi cuerpo y tuve una lesión grave. En la contra, Dertycia hace el 1-0. Me paré, intenté seguir. Hubo una jugada final en la que cabeceo, la pelota da en el travesaño y se va”.
El resultado adverso (1-2) empezó a sacarle las ilusiones al “León” de poder alcanzar a Argentinos y Ferro (quedó dos puntos abajo, a cuatro fechas del final). El “Bicho” resultó campeón y el Oeste subcampeón del Metro 83, aunque el Pincha tuvo chances hasta el último partido, si vencía a Ferro en 1 y 57, y si Argentinos perdía con Temperley. Pero la combinación no pudo ser. Colombo, desde la platea, no pudo repetir la gloria con sus compañeros.
“Esa maldita lesión lo fue relegando”, dice Zucarelli, que asumió en 1985 y lo tuvo a disposición; vueltas de la vida, el mismo “Flaco” que lo encontró en la calle cuando ya se volvía a Roque Pérez en una fallida prueba.
Nueve meses de rehabilitación pero nunca más en la Primera albirroja, donde totalizó diez partidos (4 como titular y 6 como suplente) sumando 412 minutos, estadística de Darío Caceres. Oficialmente no pudo meter goles “aunque en la Reserva y en amistosos de primera hacía goles a lo loco”. El periodista Claudio Alvarez (en esos años trabajaba en radio con Víctor Hugo Morales) archivó esta foto desde la admiración como el jugador que volvió de Malvinas e hizo posible lo que parecía imposible.
Muchas veces alternó en Reserva y en esta foto aparece con la camiseta alternativa; parados: Craviotto, Montenegro, Nacho Martínez, Javier Orengo, Villamil, Patricio Arizaga; en cuclillas: Rezza, Colombo, Alonso, Sergio Recchiutti y Cechini.

“Pudo volver y bien”, reconoce Rezza. “Un muchacho maravilloso”, evoca Julio “Bicho” Montenegro, otro de los pibes de aquella generación. De esa camada algunos fallecieron jóvenes, Alonso y Cecchini. Alonso llegó a integrar una selección juvenil citado por Duchini y supervisado por Bilardo y en 1990 ascendió con Lanús. Cecchini era un crack, oriundo de Ferré (Junín), pero se lesionó la rodilla apenas firmado el primer contrato.
“Zucarelli me tenía ahí en reserva pero ya no entraba, también tuve a Ramos Delgado. Pero mi rodilla no era la misma. Pido el pase porque venía que no tenía chances. Era diciembre. En el Country, el doctor Caffe (directivo) me dice qué quería hacer. Yo quería quedar libre a fin de año. Me dijo ‘te vamos a renovar contrato por el mismo dinero y cuando consigas el club nos avisas y te vas. ¡Una cosa que no se la hicieron a nadie! Ese gesto pinta lo que es Estudiantes.
Me fui sintiéndome campeón de todo. Soy fana de San Lorenzo, pero acá me hicieron sentir como si hubiese jugado en Old Trafford con Zubeldía”.
Hoy el Club Estudiantes lo incluye como socio honorario a todos aquellos soldados en la Guerra de Malvinas. “He ido al colegio en City Bell donde me han hecho homenajes hermosos, la Brujita Verón, me han hecho sentir que nunca me fui”.

En una de las visitas al Country, Juan Colombo charló con Andujar y Gastón Fernández

Lleva como una de esas noches únicas la inauguración del Estadio. Ese día se encontró con muchos excompañeros del Club, como Alejandro Sabella. “¿Qué es de tu vida?”, le preguntó “Pachorra” con esa mirada que interpelaba más allá del fútbol.
Y le contó de Roque Pérez, que allá “implementé el método Estudiantes y los logros son impresionantes”. Si para muestras, se necesita un caso, basta con Santiago Nuñez, que del Club Roque Pérez llegó a Estudiantes, debutó en Primera y hoy está en el Santos Laguna de México.
En 2020 durante un encuentro en Zoom organizado por el Club Estudiantes, en pleno confinamiento, sorprendió a los juveniles que tomaron parte del encuentro virtual por las distintas formas en que fue superando obstáculos afuera  y adentro de un campo de juego.
Acaso la vida sea un juego lleno de obstáculos para sortear y puede avanzar mejor el que elige los valores… Aceptación, calma, determinación, alegría. Un ex soldado pero nunca un ex futbolista ya que como dice Juan, “una cosa es dejar de jugar y otra cosa es dejar de sentirse jugador”.

Vecino denuncia atropello intencional por parte de remis en La Plata

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Un incidente impactante tuvo lugar en la ciudad de La Plata cuando un vecino fue embestido por un remis de la empresa Señorial de la ciudad. El ciudadano, que se encontraba estacionado frente al vacunatorio Sunzonal de La Serna en la calle 8 entre 41 y 42, relata cómo un Renault Logan blanco de la mencionada empresa se subió a la entrada de una casa frentista al vacunatorio y, al poner marcha atrás, impactó intencionalmente su vehículo en el guardabarros delantero izquierdo, causándole daños significativos.

El denunciante, quien estaba en el proceso de bajar a su bebé de 5 meses para dirigirse al vacunatorio, asegura que tocó la bocina previamente en un intento de evitar la colisión, pero el conductor del remis continuó con su maniobra. En un acto alarmante, el remisista volvió a poner marcha atrás y embistió intencionalmente al vehículo del denunciante antes de darse a la fuga por la calle 8, doblando en la calle 43 en sentido ascendente.

Afortunadamente, el vecino afectado cuenta con evidencia fotográfica y videográfica del incidente, así como con testigos presenciales que respaldan su versión de los hechos. A pesar de los daños sufridos y la gravedad de la situación, la empresa Señorial de La Plata ha negado toda responsabilidad en el incidente.

Persecución en Villa Elisa! Detienen a tres chilenos y un peruano tras accidente en fuga

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En un dramático suceso, tres ciudadanos chilenos y un peruano protagonizaron una intensa persecución policial en la localidad de Villa Elisa. El incidente comenzó cuando estos individuos, a bordo de un Citröen Air Cross blanco, emprendieron una fuga a alta velocidad por las calles de la zona.

Detrás de ellos, personal policial inició la persecución en un vehículo particular, en un intento por detener a los fugitivos y mantener la seguridad en la zona. Las cámaras de seguridad captaron el momento en que ambos vehículos recorrían las calles de Villa Elisa en una escena digna de una película de acción.

La situación alcanzó su punto máximo cuando el Citröen Air Cross blanco, en el que viajaban los fugitivos, perdió el control y volcó, poniendo fin a su intento de escape. Afortunadamente, no se reportaron heridos graves como resultado del accidente.

Tras el vuelco, el personal policial logró detener a los cuatro sospechosos, quienes fueron puestos a disposición de las autoridades para enfrentar las consecuencias de sus acciones. Este incidente ha generado conmoción en la comunidad de Villa Elisa y destaca la importancia del trabajo policial en la prevención del delito.

La rápida respuesta de las fuerzas de seguridad fue fundamental para evitar que la situación se saliera de control y garantizar la seguridad de los residentes de Villa Elisa.

Este suceso sirve como recordatorio de la importancia de mantener la colaboración entre la comunidad y las autoridades para mantener la seguridad en nuestras calles.

Gobierno sancionará a empresas de colectivos con multas de hasta 4 millones de pesos

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Ante el incumplimiento de las empresas de transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el Gobierno ha anunciado medidas drásticas. La Secretaría de Transporte advirtió que tomará acciones contra aquellas compañías que detuvieron o redujeron la frecuencia de sus servicios de colectivos.

Según lo expresado desde la Secretaría de Transporte, las empresas tienen la responsabilidad de mantener los recorridos y frecuencias autorizadas por las autoridades correspondientes. Por esta razón, se aplicarán multas de hasta 4 millones de pesos a aquellas que incumplan con esta obligación.

La Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) ha intensificado los controles en las cabeceras y está llevando a cabo fiscalizaciones para asegurar el cumplimiento de las frecuencias de los servicios de transporte en el AMBA. En caso de detectarse faltas, las líneas de colectivo involucradas serán sancionadas de acuerdo con el Artículo 83 del Decreto Nº 1395/1998, con multas que pueden ascender hasta los $4.050.000.

Persecución en Ensenada: Dos detenidos atrapados en los techos de las viviendas

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En una madrugada de acción, la policía de Ensenada logró la detención de dos delincuentes luego de una intensa persecución que culminó con un insólito escape a los techos de las viviendas. El hecho, que quedó registrado en cámaras de vigilancia, tuvo lugar en la intersección de las calles Illia y Quintana.

Los individuos, identificados como Lautaro Peralta y Rodrigo Armando Carrasco, fueron interceptados por las autoridades mientras intentaban cometer un robo. Ante la presencia policial, optaron por subirse a los techos en un intento de evadir la captura. Sin embargo, la rápida actuación de las fuerzas de seguridad permitió rodearlos y proceder con su detención.

Ambos sospechosos fueron trasladados a la Comisaría Primera de Ensenada, donde enfrentan cargos por violación de domicilio y resistencia a la autoridad.

Desmantelan red de desarmadero clandestino en la Mega Toma de Los Hornos: Tres detenidos

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En un operativo llevado a cabo por oficiales de la Comisaría Novena de La Plata, la Policía Bonaerense logró desarticular una banda delictiva dedicada al desguace y venta ilegal de piezas de autos robados en la Mega Toma de Los Hornos.

La investigación, que se extendió por más de dos meses e incluyó tareas de vigil

ancia encubierta, culminó con tres allanamientos autorizados por la Justicia de La Plata. Los procedimientos se realizaron en distintas ubicaciones, incluyendo Montevideo y 49 en Berisso, 79 entre 16 y 17 (una chatarrería) y en la Mega Toma de Los Hornos, específicamente en la intersección de las calles 76 y 146.

Como resultado de los allanamientos, se logró la detención de tres individuos identificados como Gabriel Ballinas (37 años), Carlos Fabián Herrera (31 años) y Leonardo Fernández (32 años). Además, la policía incautó una considerable cantidad de elementos relacionados con la actividad delictiva, incluyendo seis motores robados, 21 puertas con numeración suprimida, entre otros.

El caso está siendo investigado por la Fiscalía 16 de La Plata, a cargo de Juan Cruz Condomí Alcorta.

Robo y vandalismo en Los Hornos: ¿Cómo frenar la ola delictiva en la zona?

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En una madrugada marcada por el vandalismo y la delincuencia, un grupo de individuos causó estragos en un autoservicio ubicado en Los Hornos, específicamente en la intersección de las calles 147 entre 65 y 66. Los perpetradores, aprovechando la oscuridad y la falta de vigilancia, rompieron una cabina de gas y sustrajeron los caños, para luego intentar ingresar al comercio.

El incidente tuvo lugar alrededor de las 2 de la madrugada de este miércoles, dejando a los propietarios del establecimiento afectados por la pérdida de objetos de valor. A pesar de contar con medidas de seguridad como muebles que evitan el ingreso total, los delincuentes lograron llevarse algunos artículos.

Ante esta situación, los residentes de la zona reclaman una mayor presencia policial, ya que las alarmas vecinales y las cámaras de vigilancia parecen no ser suficientes para disuadir a los ladrones. Este nuevo episodio de robo y vandalismo resalta la urgente necesidad de implementar estrategias más efectivas para combatir la creciente ola delictiva en Los Hornos.

Toda la grandeza y vigencia de Everton en el espíritu de su actual director técnico

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La calle 54 y 26 era la vía obligada por donde los jugadores de la Liga Amateur entraban a la cancha del Parque Vucetich (ex San Martín), habilitada para sus partidos increíbles desde 1960 a 1995. Una cancha que pertenece al Centro de Fomento General San Martín pero sigue en la memoria como “la cancha de Everton”. El club que este 9 de abril celebra su larga vida de 119 años, siendo uno de los que arrancaron la competencia en La Plata, enfrentando a Estudiantes y Gimnasia. Hoy, con un predio amplio en la zona sur, el Aeropuerto, con doble competencia en Liga Amateur y AFA, y con la dirección técnica que desde hace 18 años tiene a un mismo hombre, Gustavo Luis Bianco, de 54 años, casado y con dos hijos adolescentes, que al igual que muchos “Decanos” que leen esta nota no pueden creer cómo cambió todo, desde aquella cancha prestada, donde Bianco jugó su primer partido. Entonces, con 21 años, libre de Gimnasia, llegó para jugar directamente en Primera división el sábado 24 de abril de 1993, ante Los Tolosanos, rival que venía de ganar dos de los últimos cuatro torneos y que, con un gol en cada tiempo, se llevó la victoria 2 a 0. Afuera, con bastante público, entre eucaliptos, fresnos, tilos y alguna palmera, estuvo asomado al alambrado perimetral del Parque San Martín don Fausto Bianco, su padre, en adelante un hincha que adoptó a Everton con tanto cariño como al Lobo. En una imaginaria votación, hoy nadie dudaría en relacionar el apellido Bianco con Everton, como uno de los que antiguamente lo fundaron en una casa de la calle 58 y 16 (numeral 1244), propiedad de don José Benito Vallejo, a principios del siglo pasado.
Volvamos a la primera tarde de Bianco, al partido en el que los once de azul y amarillo fueron Pablo Barros Schelotto; Leandro Milman, Marcelo Pelaez, Marcelo Mazzacane, Carlos Segovia;  Mauricio Girotti, Gabriel Crivaro, BIANCO, Giócolo; Bartolomé Martínez y Hernán Vicente.

Bianco recuerda que fue el director técnico de ese momento, Daniel Espinoza, el que lo recibió un jueves, en el parque. «Fuimos con Hernán Vicente y después de unos 20 minutos de fútbol, me sacó y me mandó a la sede a firmar unos papeles ese mismo día”. Espinoza —ya fallecido— fue uno de los pibes de Gimnasia que en 1970 aguantaron la semifinal con Rosario Central, cuando días antes de jugarse el pasaporte a la final del Torneo Nacional, los profesionales y los dirigentes entraron en un tironeo por “los premios”.
Esa Liga Amateur había empezado a tener una primavera con algunas figuras que no encontraron chances, ofertas o libros de pases abiertos, y recalaron en pleno amateurismo. Como Ruben Agüero (venía de jugar en Deportivo Quito de Ecuador) y Marcelo Zamora (jugó en Estudiantes en 1983 en el torneo local, como jugador que alternó mientras los titulares afrontaban la Copa Libertadores), ambos, compañeros de Bianco en su año de largada. Pero el nuevo terreno de juego no era parejo y los rivales con más ganas de defenderse con pierna fuerte. Ya el segundo partido, de visitante en la cancha de INDECO, frente a El Cruce, Bianco se tomaba los pelos porque su amigo Hernán Vicente (hijo del recordado ex presidente Roberto Vicente) recibió una infracción que lo tuvo muy mal. Los dos habían jugado en las inferiores de Gimnasia, en la 71, “se pegaba, sí, pero nunca me había lesionado. Ese día se me llenó de sangre la pierna y me cortaron para que drene”. Con el tiempo, un hijo de Gustavo fue apadrinado por Hernán, y la elección fue a la inversa cuando el delantero fue papá.

El torneo del 93 —el primero con Bianco—al fin Everton podía aspirar a jugar por un título luego de cuatro años en que se festejaba la permanencia . La clasificación costó sangre, sudor y lágrimas, precisamente en una última fecha donde el rival Lenci terminó con seis jugadores (el último expulsado le pegó a Bianco) y los evertonianos lograban el triunfo en cancha de Montoro y el pasaje a la Zona Campeonato. Sus pases al claro eran el oxígeno de un equipo que empezó a ser protagonista.
En el 94 siguió la mejoría, con más juventud que llegaba de Gimnasia y en el 95 la consagración después de 48 años, en la ciudad de Berisso, el 1 de noviembre, con un empate ante Unidos de Olmos que dirimieron por penales. La violencia también dijo presente esa tarde soleada. Bianco, con la 5 en su dorsal, metió un gol en la serie desde los once metros. Fue el segundo goleador del equipo con cinco goles —dos menos que su amigo Vicente—. La felicidad del momento aún se paladea en los dichos del técnico Carlos Sparvieri que lo catalogó como “un jugador muy posicional, de muy buen manejo de pelota y uno de los mejores jugadores con cambio de frentes acá en la Liga, nadie pasaba la pelota como él, de un lado y de otro”.

Pablo Ricciardi representa actualmente mucho en Tricolores y en los noventa su juego fue motivo de una convocatoria para la Selección liguista. Así conoció a Bianco, “un rival al que daba placer enfrentar. Más tarde, me lo cruzo ya él como técnico y yo en la dirigencia, y en parte por su personalidad muy abierta y amable, en las charlas era de mostrarte algo para que uno pueda crecer”.
Bianco se recibió de contador y al rato “contó” una estrella más como jugador en una inolvidable fiesta deportiva, el día que La Plata cumplía años y definía la Liga en el mítico escenario de 1 y 57. Una final muy disputada con Alianza que finalizó 2 a 2 el jueves 19 de noviembre de 1998. Aparecieron por el túnel Marcelo Ferreyra; Alejandro Sarmiento, Luis Palhao, Marcelo Mazzacane, Rodrigo Tito; Martín Mendiburu, Sebastián De los Reyes, BIANCO, Sebastián Demarco; Sebastián Abdala y Juan Illia. Pasado el tiempo se supo que “El Chaucha” quiso jugar lesionado, hasta que no pudo seguir, a los 10 minutos del segundo tiempo, reemplazado por Sebastián Mazza.
Cuando Everton irrumpió en el Torneo Argentino B 1998-98 sumó como refuerzo a otro ex compañero de la adolesencia en la 71 de Gimnasia, Alejandro Andrada (actual entrenador de arqueros de las juveniles triperas). El “Gato” se agigantó en sus vuelos y resultó figura ante rivales de fuste, como Huracán de Tres Arroyos o Yerbatero de Misiones. “Pude compartir las últimas de Gustavo, un 10 de los viejos, que hacía jugar a todos, o bien en el medio para manejar como un patrón de estancia. Una de las mejores zurdas que vi en la Liga, junto a la de Demarco”.

Rafael Sastre, su amistad más grande, desde Miramar atiende la llamada y se suma a los saludos por el aniversario de un Club que también aprendió a querer. Se conocieron en el barrio Hipódromo y se trataron cuando entró a trabajar en 1984 al taller de chapa y pintura del papá de Gustavo. “En las vacaciones de verano don Fausto lo hacía aprender el oficio de mecánico”. Era un pequeño de 13 años y terminará la carrera de contador. Pero el amor a la pelota fue la propulsión de esta relación, con un ingrediente extra: en las categorías formativas de Gimnasia, don Angel Mariscal (padrastro de Rafael) y Fausto Bianco, dejaron horas de sus vidas y un afecto perdurable en generaciones de jugadores. Un refrán dice que “el fruto no puede caer muy lejos del árbol”.

En 2002 se sacó la camiseta y secándose esas lágrimas secretas de todo jugador, se alistó para empezar una historia como Director Técnico. La primera etapa floreció entre los pibes de Quinta en 2003, una Cuarta en 2004, para pasar a la Primera en reemplazo a Sparvieri que “en 2005 no pudo seguir por laburo”. El primer torneo fue en dupla con Hernán Vercesi. Este, con los detalles que lo pintan en el oficio de DT, suele recordarle a Gustavo “su primer día en el Club, que en realidad fue para los dos”. “¡Tenía una remera celeste!”, tiró sonriente quien hoy vuelve a acompañarlo, como ayudante de campo.
Aquel «Decano» tuvo este once base: 1 Leandro Pratto, 2 Bruno Ceraldi, 3 Facundo Mocoroa, 4 Sebastián Salguero, 5 Alejandro Vallejos, 6 Federico Catriel, 7 Federico Pereyra Díaz, 8 Damián Nicolini, 9 Luis Martin, 10 Juan Reichenbach, 11 Fernando Guadarrama.
Festejaron los 200 goles del «Luifa», el actual preparador físico de la Selección Argentina, que también iba dejando su etapa de jugador para terminar la facultad.

La posta volvió en 2006 a manos de Sparvieri, hasta que éste terminó su romance con Everton. Desde entonces, Bianco fue “solista” desde 2007 hasta el presente, ¡18 años consecutivos! El sentido de pertenencia, la rutina feliz, como la que en Brown de Adrogué lleva Pablo Vicó, quien en marzo empezó su temporada 15 en Primera aunque en su caso sea un ámbito donde el fútbol se rige por contratos.
Si bien lo de Bianco es amateur, no le envidia a un trío de personajes públicos, íconos de Europa, que han llevado rachas impresionantes. El francés Guy Roux en el AJ Auxerre alcanzó 44 años al mando del equipo desde 1961 a 2005 (el período tuvo una pequeña interrupción en la temporada 2000-2001). El vínculo se inició en la Championnat National (tercera división francesa, amateur) y se convirtió en profesional al jugar la Ligue 1 francesa.​
En la tabla de “la continuidad” le siguió con 25 años Alexander Ferguson en Manchester United (1986 a 2013) y con 22 años Arsene Wenger en el Arsenal de Inglaterra (1996 a 2018).
Pero Roux, de 85 años, no trabaja más, y “Sir Alex” Ferguson, a sus 82, también dejó; “Le Professeur» Wenger tiene 74 y otros roles como dirigente deportivo, siendo director de desarrollo de la FIFA. En la Argentina, Vicó, de 68, y Bianco, de 52, no piensan en los récords del Libro Guinnes y solo desean la supervivencia de sus instituciones donde también se ponen la pilcha para laburar.

El éxito lo siguió como si fuese su propia sombra, o su obsesión por tener a Everton en lo más alto de las posiciones. Cuatro títulos en el torneo regular (bicampeón 2010, Clausura 2011 y Apertura 2014); tres tres títulos por Copa de Campeones (2016, 2020 y 2021) y dos ascensos en certámenes el Consejo Federal de AFA.
Hubo una tarde fría de 2013, el 2 de junio, que se volvió la más calurosa de la historia de Everton al pegar el salto del Torneo Argentino C al Argentino B. Lo consigue a mil kilómetros de La Plata, en Tres Algarrobos. Los héroes amateurs fueron Julián Bidondo (autor del gol agónico que llevó a esos remates) y el arquero Maximiliano Mareco (responsable de atajar dos disparos). Además, son parte de esas páginas del libro dorado José Alvarez, Gastón García, Leandro Felices, Damián Nicolini, Federico Catriel, Gastón Ibañez, Matías Chapetta, Pablo Ferretti, Facundo Acha, Federico Reichenbach, Leandro Díaz Peña, Maxi Yalet, Juan Cruz García y Rodolfo Llanos.

Cinco años consecutivos permaneció Everton con viajes y sacrificios económicos donde no faltó el aporte de los mismos muchachos que defendían la camiseta. En un tropiezo deportivo las fuerzas no decayeron y el 30 de abril de 2018 logra reconquistar la divional del Consejo de AFA, el Federal B.
Federico Catriel es el jugador que más dirigió Bianco. Libre de Estudiantes (donde fue campeón en Cuarta de AFA) llegó al Club en 2003 cuando todavía no tenía el predio y desde entonces siempre está, salvo un par de años donde fue a préstamo a clubes de Magdalena y de Pehuajó. Con 41 años integra la zaga central en este torneo Apertura 2024 y la razón de su esfuerzo es la motivación que genera el grupo y una buena persona como Gustavo que «me ayuda a encarar con madurez temas de la vida, como los consejos desde que fui padre”. Catriel confiesa que en esos días que no jugaba en Everton, solía volver los jueves para ser el cocinero a pedido de los muchachos. En esos terceros tiempos, una vez Bianco, manteniendo la distancia de técnico, le marcaba el camino. “Ya estás acá, ¿Cuándo te cuento otra vez en el equipo?».
La guapeza y el gol fueron sinónimo de «Mono» Ferretti, quien ha sintetizado el estilo Bianco en una frase que «tanto nos ha inculcado él y que los más grandes transmitimos a otras generaciones: el orgullo de pertenecer».

En agosto de 2016 despertaron sin saber si era realidad o ficción la presencia de Leandro Benítez, el talentoso “Chino”, uno de esos regalos que de vez en cuando propicio este fútbol. El ex pincharrata que había levantado la cuarta Libertadores quedó a disposición de Bianco. “Que la pelota pase por el Chino”, fue la consigna del pizarrón evertoniano. Pero en la experiencia más de uno interpretó un poco más el fútbol como un sacrificio.
Gastón Galarza tenía 21 cuando sufrió un dolor inmenso al no firmar para el club de su barrio, de su familia, Villa San Carlos. Las heridas se curaron pese a “encontrarme con una Liga desconocida donde decían que me iban a moler a patadas en canchas feas; encontré a un tipo que me dijo ‘vení, ganate el puesto y vas a sentirte muy importante’. En Everton aprendí de la buena energía de un vestuario sano, algo que transmite el cuerpo técnico y la dirigencia desde que pasás el portón del Pachi Funes”.
Damián Pasalagua, entrenador de Brandsen, se entusiasma al hablar del colega Bianco. “Te aclaro que te mantenés por los resultados, eh; el sistema es así, sino te descartan, ya sea un grupo de amigos o un proyecto a lo Gallardo en River. Hay que estar en el día a día y para resolver tenes que estar capacitado, y además a Bianco en Everton le sonrió la vida. En este ambiente nos conocemos todos y sé que es querido por sus dirigidos”.
Jorge Casanueva, campeón varias veces con ADIP, dirigió por última vez en Lezama, “y me elimina este Everton. Bianco me parece una persona muy correcta y hay que sacarse el sombrero porque siempre ha sido protagonista”.

Everton participa hace un par de meses en la nueva categoría creada en la AFA de la era del «Chiqui» Tapia. El Promocional Amateur (un Sub 25) tiene a catorce clubes por un gran objetivo, llegar a jugar en Primera C en 2025. “La idea es poder disfrutarlo y estar a la altura, con muchos chicos formados en casa”, piensa en voz alta el hombre que suele usar gorrita con vicera y hablar pausado, mirando a los ojos, como lo hace en casa con los hijos que vio crecer, Diego Bianco de 19 y Camila Bianco, de 21, se casó el año pasado con el futbolista Tomás Muro (hoy viven en Rusia).
El compañerismo es un espíritu que se pasea por 7 y 629, el predio Oscar “Pachi” Funes, nombre que representa el amor de un hincha por los colores, el hombre común y corriente, laburante y apasionado como los que recorren la Liga. Esos que encuentran una salida sana y les cuesta dejar. Como le pasó a aquel capitán que es presidente, Marcelo Mazzacane; al preparador físico que ahora es Director Deportivo, Gonzalo Uranga; a Marcelo Miceli que ganó muchas medallas y copas y muchos más abrazos para que su gente lo eligiera técnico del Senior y hoy dirigente; a Hernán Vercesi que marcaba la punta izquierda en reserva y hoy coordinador el femenino, mientras ayuda en lo técnico a Bianco; a Hernán Vicente, el que recibía los pases al centímetro y acaba de regresar como protesorero. Todos se encontraron allá por abril de 1993, en que Marcelo Fortes tiraba sombreros en la reserva para seducir miradas de hinchas del viejo barrio. No se termina de explicar es lo de «El Negro”, que está mucho más que en las banderas, pero la vida nos pone a prueba y nos trae a préstamo. “Hace dos años él arrancó con esto de afiliarse a AFA, y si bien estábamos todos de acuerdo con la idea, Fortes fue gran artífice, por el empuje y la convicción”, razona Bianco. Es la comprobación que los locos cuerdos como Fortes son los que encaran las obras de los clubes. Una de ellas, una tribuna detrás del arco que concluye con la sala del Departamento de Fútbol Fausto Bianco, el querido «viejo» que no le faltó nunca a Gustavo, hasta que llegó su adiós. Otra vez la finitud de la existencia. Pero las instituciones quedan.

El almanque habla de 9 de abril y es el cumpleaños de «El Decano». Lugar en el que este escriba vivió un pedazo de su juventud. El próximo año serán 120 y mil historias que quedaron en papeles amarillentos y relatos orales se agrupan en la mente, como los jugadores sedientos de triunfos lo hacen alrededor de una pelota.
Por allá, cuando el cansancio le gana a los cuerpos y la cabeza piensa en otra cosa, se oye un ¡Vaaamos, Evertooon! Un grito que parece estirarse con los brazos hacia el cielo, como si del más allá pudiera verse a «Pachi», el mismo hombre que entraba con el bidón de agua y el aerosol para ayudar a Bianco en los primeros partidos, en «la cancha de Everton» que nunca fue de Everton. La que tenía entrada por 54 y 26, por donde suele pasar Gustavo en su auto. “En lo posible trato de pasar despacito y la miro… Ahí fueron los primeros años, qué linda época”.
En esa frase, antes de cortar, se puede encontrar la razón de estos 31 años de un tipo especial para un club amado. El que nació como 25 de Mayo y en medio de un fervoroso grupo que había visto el toque del Everton inglés en un amistoso en nuestro país (4-0 ante Alumni) votaron para cambiar el nombre, asamblea mediante. ¡Qué lío se hubiera armado hoy! Lo que nunca cambió fue el sentimiento. 

Parados: Pachi Funes, Coluzzi (ayudantes), Splendido, Segovia, Menghini, De los Reyes, M. Salinas y Mazzacane. En cuclillas: Hernán Vicente, Polo, González, Mendiburu y Gustavo Bianco

Alumnos y docentes del Liceo Víctor Mercante realizaron un abrazo simbólico por la educación pública: ¿Qué reclaman?

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En un gesto de solidaridad y defensa de la educación pública, la comunidad educativa del Liceo Víctor Mercante de La Plata llevó a cabo un emotivo abrazo simbólico al emblemático edificio ubicado en diagonal 77 y 49. Estudiantes, docentes y no docentes se unieron en esta manifestación para visibilizar la situación crítica que enfrenta el establecimiento, que depende de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Desde las 12:30 horas, los participantes rodearon el colegio con el objetivo de llamar la atención sobre la falta de paritarias y el escaso presupuesto destinado a infraestructura. Este evento fue convocado por la Asociación de Docentes Universitarios de La Plata (ADULP) y la Asociación de Trabajadores de la Universidad de La Plata (ATULP), quienes buscan aumentar el presupuesto de las Universidades Nacionales, congelado por el Gobierno.

Además, se exige el llamado a la paritaria nacional docente y no docente para poder recomponer los salarios y la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). La situación se agrava ante el aumento desmedido en las tarifas de servicios públicos, como el caso alarmante de la Facultad de Ciencias Exactas, cuya factura de luz de febrero ascendió a $14.158.623, triplicando el monto de enero debido a la quita del subsidio del Estado nacional.

Este abrazo simbólico refleja el compromiso de la comunidad educativa del Liceo Víctor Mercante y de todas las instituciones que luchan por una educación pública, gratuita y de calidad en Argentina.

Kicillof recibió intendentes radicales: ¿Se escucharán sus reclamos?

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El gobernador bonaerense Axel Kicillof se reunirá este martes a partir de las 10 de la mañana con una delegación de intendentes radicales, quienes llegarán con una serie de reclamos fundamentales para sus respectivos municipios. La cita, que se llevará a cabo en Casa de Gobierno, surge a raíz de las preocupaciones expresadas por los alcaldes durante el reciente Foro de la UCR en Adolfo Gonzales Chaves.

Entre los temas que se abordarán se destaca el alarmante aumento de los insumos médicos y medicamentos, que ha alcanzado hasta un 2500% interanual en algunos casos, poniendo en riesgo la atención de la salud en las comunas representadas por los intendentes.

Además, los mandatarios locales expresarán su preocupación por la paralización de obras financiadas con fondos nacionales y provinciales, lo que ha generado impactos negativos en la economía y el bienestar social de sus territorios. Otro punto clave será la seguridad, donde se buscarán soluciones concretas para abordar esta problemática.

La solicitud de esta reunión fue realizada el pasado miércoles 27 de marzo, justo antes del feriado de Semana Santa. Acompañando al gobernador Kicillof estarán presentes importantes funcionarios de su gabinete, como el ministro de Economía Pablo López, el ministro de Gobierno Carlos Bianco, el ministro de Infraestructura Gabriel Katopodis y la jefa de asesores Cristina Álvarez Rodríguez.

Por el lado de los intendentes radicales, se espera la presencia de una amplia representación, incluyendo a figuras destacadas como Javier Andrés de Adolfo Alsina, Ramón Capra de General Alvear, y muchos otros líderes municipales de la provincia de Buenos Aires.