Y de repente, la ciudad fue una hoja en blanco, un color que ganó las veredas y las calles, los frentes de las casas, los espacios públicos, y por allá, en la periferia, las sagradas canchas donde se decidió jugar, ante la propia incredulidad de los jugadores aficionados. Fue una fiesta, de esas que organiza el destino, “allá arriba”, un espectáculo inédito por los factores metereológicos y la maravilla de jugar al fútbol, cimo siempre. Pasaron 19 calendarios. Aquí en Vive La Plata recordamos algo de lo que rescata la memoria y el archivo de un lunes feriado del 9 de julio de 2007.
Aquella vez el fenómeno atenuó la noticia de la Selección Argentina que goleaba a Perú por Cuartos de final de la Copa América, que en Venezuela tenía a los muchachos de «Coco» Basile en la pileta, con 30 grados de temperatura. El día anterior habían goleado con tantos de Riquelme (dos), Messi y Mascherano, en un concierto de toques y llegadas de un equipo que tenía a Aimar, Verón, Tevez y Diego Milito.
Aquí en las diagonales congeladas, aquel 9 de julio, quien suscribe gozaba de un franco laboral. La vida del periodista deportivo de un diario que no sabe de descansos ni sábados ni domingos, pero se acomodaba para dormir bien los lunes y darle a la olla. Ese día para reponer energías en casa me sacó a pasear cuando la nieve fue una intrusa maravillosa. Recibí la llamada de un amigo y colega, Gustavo Flores (hoy cubriendo al Copa del Mundo en Estados Unidos) para dar unas vuelta por barrio Norte, donde estaba con otros amigos. De ahí, salió la excursión automovilística por la periferia, como dos chicos que sabían de una aventura irrepetible. Transitábamos los treinta y largos… Parecíamos adolescentes.
A pesar del disfrute, todavía tenía la cabeza en el trabajo. ¿Cómo habrían salido los partidos de la Liga Amateur Platense? La anteúltima fecha estaba ahí, como un misterio, sin redes sociales, ni wathsapps. ¡Y se jugó! La nieve empezó a caer en la cancha de Brandsen donde el árbitro Sergio Viola hizo sonar el silbato del partido más importante de la fecha 12 entre el local y Centro de Fomento Los Hornos. Sí, los veintidós jugadores danzaron bajo los copitos de nieve que, al concluir los 90 minutos, tapizaron de blanco toda la gramilla de la cancha de 52 y 161. El archivo acompaña hoy a mi memoria desgastada. Con ese resultado (2 a 2) salió campeón Estrella de Berisso por tercera vez consecutiva, una racha liguista histórica en el marco de un día para la historia, con nieve y fiesta de la independencia.
La Cebra, que tuvo fecha libre, dependía de que los invictos hornenses no ganaran para festejar el trofeo número 18 para su vitrina. No hay fotos del partido. En los diarios pensaron que se suspendía. Y el común de la gente no andaba con cámara fotográfica encima; y la ciencia no había colocado funciones de cámaras fotográficas a los teléfonos móviles (solo se podía hablar o mandar mensaje de texto). Brandsen saltó a jugar con Diego Calandria, Lucas Langone, Pedro Verde (hoy dirige en Qatar), Pablo Tamone, Andrés Piris, Damián Pasalagua (ahora conductor de Brandsen), Pessaura, Juan Tamone (llevó la 8 en la espalda y es el actual preparador físico de la «Scaloneta» junto a Luis Martín), Patricio Bustos, Martín Argüello y Diego Muñoz. DT Añón-Loyola. En tanto, los visitantes alistaron a Germán Calabrese, José Alvarez, Claudio Campagnola, Fabián Picabea, Ariel Durso, Oscar Di Tomasso, Juan Eleta, Pablo Presa, Cristian Cañas, Facundo Acha y Gastón Ferrari. DT Carlos Acha y Martínez.
“La nieve cayó en forma de papelitos para el equipo de Berisso”, se lee en un comentario de periódico local. Ah. Los goleadores bajo la divina nevada fueron “Papu” Bustos, “Colo” Cañas, “Oggi” Muñoz y el “Negro” Alvarez, siendo expulsado el arquero Calandria.

La nieve empezó a caer pasado el mediodía, siguió hasta la noche, y así amaneció el día 10. El día después, por ejemplo, en el Country de City Bell, el plantel de Estudiantes de La Plata se entrenó pero no pudo hacerlo en la faceta fútbol ya que la cancha número uno estaba cubierta de nieve.
La pasión de la pelota tuvo algunos partidos memorables hace diecinueve años. Por ejemplo, en las canchas de la Ruta 36, donde los pibes se divirtieron de lo lindo. Olmos se parecía a Kiev.
La foto que sigue a continuación tiene al 7 y al 10 de El Fortín de Zona Sur, Nicolás Delovo y Gastón Arrotti. El más alto, de rulos, fue jugador de Futsal de Gimnasia y Esgrima La Plata y hoy cumple roles de dirigente deportivo en la Asociación Internacional de Tejo. “Me acuerdo todo. Fuimos en una combi, salimos del barrio con agua nieve y sabiendo que estaba por nevar. Teníamos programado jugar un partido suspendido”. Aquella cita fue en el torneo amateur del Molino Blanco, en Abasto, muy cerca de Estancia Chica. “Llegamos y estaba todo blanco… No estábamos preparados para jugar con tanto frío y sin equipamiento especial —agrega Gastón—. Yo era el capitán y recuerdo decirle a los chicos: ‘Miren, los entiendo que me digan que está hermoso para estar más en casa que acá, pero esta experiencia no la tendremos nunca más. Ahí tenemos una cancha, árbitro, rivales… ¡Vamos, juguemos y ganemos sobre la nieve!”.
El partido, con varios resbalones, triunfó y luego encontró a un muchacho con una cámara de fotos que los retrató para siempre.

Aquella tarde del 9 de julio de 2007 el fútbol jugó envuelto en un escenario que parecía sacado de otras geografías. La pelota dejó huellas sobre el blanco y el corazón de los jugadores pareció perseguir la pelota como en un guión de película. Entre copos, con las líneas blancas demarcatorias tapadas. Como si el invierno hubiera cambiado las reglas de la mayor pasión nacional por un día en la vida.



