Sergio Karakachoff: medio siglo después, La Plata vuelve a homenajear a un símbolo de la democracia

A cincuenta años de su asesinato durante la última dictadura militar, la figura de Sergio “El Ruso” Karakachoff volverá a ocupar un lugar central en la agenda institucional de La Plata. El dirigente radical, abogado laboralista, periodista y militante comprometido con la defensa de los derechos humanos será reconocido como “Ciudadano Ilustre Post Mortem de la ciudad”, en un homenaje que reunirá al intendente Julio Alak y al gobernador Axel Kicillof.

La distinción será entregada a sus familiares este viernes en la Municipalidad de La Plata, como parte de las actividades previstas para recordar al dirigente platense, cuya vida quedó marcada por la militancia política, la defensa de los trabajadores y la lucha por la democracia en uno de los períodos más oscuros de la historia argentina.

Karakachoff tenía 37 años cuando fue secuestrado y asesinado en septiembre de 1976. Habían pasado apenas seis meses desde el golpe de Estado que había instalado la dictadura más sangrienta de nuestra historia, y el país atravesaba una etapa en la que reclamar por los perseguidos políticos, o presentar un habeas corpus podía convertirse en una sentencia.

 Una vida ligada a La Plata

Sergio Karakachoff nació y creció en La Plata. Era hijo de Sergio Karakachoff, ingeniero, y Carmen Giménez, profesora de música, en un hogar marcado por la educación y la cultura.

Vivió durante su infancia en una casa de calle 8 entre 65 y 66, y realizó sus primeros estudios en la Escuela Anexa. Más tarde, cursó en el Colegio Nacional Rafael Hernández, donde comenzó a desplegar una de las características que marcarían su vida: la participación política. Allí fundó el Centro de Estudiantes y empezó a construir una trayectoria dirigencial que, con los años, trascendería las aulas.

También formó una familia junto a María del Carmen Arias, con quién tuvo dos hijas: Matilde y Sofía.

Su acercamiento a la vida institucional de la ciudad llegó temprano. Entre 1963 y 1965 se desempeñó como secretario legislativo del Concejo Deliberante platense. Después estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, y se recibió de abogado. Su especialización en derecho laboral lo llevó a defender a trabajadores y a involucrarse en conflictos que, en aquellos años, tenían una fuerte dimensión política y social.

Pero el derecho no fue su única herramienta, ya que también encontró en el periodismo y en la política espacios desde los cuales expresar sus ideas.

El radicalismo y la defensa de los derechos humanos

Su militancia comenzó en la Juventud Radical y continuó con la participación en distintos espacios que buscaban renovar las estructuras tradicionales del partido. Entre ellos estuvo el Movimiento de Acción Popular, que cofundó junto a Guillermo Estévez Boero y que posteriormente sería uno de los antecedentes de la Junta Coordinadora Nacional y del Movimiento de Renovación y Cambio encabezado por Raúl Alfonsín.

En 1972 participó en la elaboración de la plataforma electoral de la Unión Cívica Radical junto a dirigentes como Germán López, Roque Carranza y Bernardo Grinspun.

Su compromiso político, sin embargo, no quedó limitado a la actividad partidaria. En 1975 se incorporó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), desde donde comenzó a involucrarse de manera directa en la defensa de personas perseguidas por razones políticas.

Cuando llegó el golpe de Estado de 1976, Karakachoff ya había asumido una posición que lo colocaba frente al avance de la violencia estatal.

Presentó habeas corpus por personas desaparecidas y continuó defendiendo a trabajadores y perseguidos, aun cuando el escenario político hacía cada vez más peligroso cualquier intento de cuestionar al régimen.

Poco antes de ser secuestrado escribió un texto titulado “Acerca de la violencia”, en el que advertía sobre el clima de terror que comenzaba a instalarse en la Argentina.

El secuestro y una muerte que conmocionó a La Plata

El 9 de septiembre de 1976, un grupo de hombres armados llegó hasta la vivienda de Domingo Teruggi, abogado y socio de Karakachoff. Los secuestradores ingresaron al domicilio y se llevaron a Teruggi delante de su familia. Al lugar asistió el propio Karakachoff, luego de haber sido advertido de lo que estaba pasando, y también fue secuestrado.

Veinticuatro horas después, los cuerpos de ambos fueron encontrados en un camino rural del partido de Magdalena, acribillados y con signos de tortura. Algunos investigadores hablaban de que fue perpetuado por una patota de la Concertación Nacionalista Universitaria (CNU) uno de los brazos armados de la ultra derecha peronista, que muchas veces colaboró con los grupos de tareas; otros a miembros del ejército.

Lo cierto es que el crimen conmocionó a La Plata y tuvo una particular repercusión dentro del radicalismo. Karakachoff era considerado un dirigente joven, con una importante proyección política y un futuro que quedó abruptamente interrumpido.

Su despedida, además, se transformó en una demostración política en medio del estado de sitio. Una multitud acompañó el velatorio y, entre quienes estuvieron presentes, se encontraban Ricardo Balbín y Raúl Alfonsín.

Incluso durante ese último adiós hubo intimidaciones. Varios vehículos pasaron frente a la funeraria y efectuaron disparos al aire, en una muestra de que la violencia y el miedo seguían presentes.

Medio siglo después, el homenaje

A cinco décadas de aquel septiembre de 1976, la ciudad donde nació, estudió, trabajó y construyó su militancia volverá a reconocer su figura.

El Concejo Deliberante de La Plata tratará un proyecto para declararlo “Ciudadano Ilustre Post Mortem”, una iniciativa impulsada por Fuerza Patria y acompañada por la Unión Cívica Radical.

El reconocimiento busca poner en valor no solamente su trayectoria política, sino también su labor como abogado laboralista, periodista y defensor de los derechos humanos, además de su compromiso con los trabajadores, la democracia y la justicia social.

La entrega de la distinción a su familia se realizará este viernes en el Palacio Municipal, en un acto encabezado por Axel Kicillof y Julio Alak.

La elección de La Plata como escenario del homenaje no es casual. Karakachoff fue, ante todo, un hombre profundamente ligado a esta ciudad. Aquí nació, se educó, comenzó su militancia, ejerció como abogado y desarrolló buena parte de su actividad política.

Una memoria que sigue presente

El nombre de Karakachoff permanece en distintos espacios vinculados con la educación, la política y la vida institucional platense. Un edificio de la Universidad Nacional de La Plata, la biblioteca del Colegio Nacional y una sala del Concejo Deliberante llevan su nombre.

En 2023, además, la UNLP creó un archivo destinado a reconstruir y preservar su legado político y humano.

Cincuenta años después de su asesinato, el homenaje vuelve a poner en primer plano la historia de un dirigente que enfrentó la violencia desde la defensa de la ley, la Constitución y los derechos humanos.

Karakachoff no llegó a conocer la democracia que ayudó a imaginar y por la que militó. Su vida terminó antes de que la Argentina recuperara las instituciones, pero su nombre quedó asociado a una generación que, incluso en los momentos más difíciles, eligió no callar.

En La Plata, medio siglo después, aquella historia vuelve a ser recordada.

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