Cinco días después del devastador doble terremoto, las autoridades mantienen la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros mientras el país enfrenta una crisis humanitaria.
Venezuela atraviesa una de las peores tragedias de su historia reciente. A cinco días de los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país, el balance oficial de víctimas continúa en aumento y las tareas de rescate siguen desarrollándose contrarreloj.
Según el último reporte difundido por las autoridades venezolanas, el número de fallecidos ascendió a 1.719, mientras que los heridos ya superan los 5.000. Miles de personas permanecen desaparecidas o aisladas en las zonas más afectadas, donde continúan las búsquedas entre edificios colapsados. Las cifras podrían seguir creciendo a medida que avanzan los operativos de rescate.
Las regiones de La Guaira, Caracas, Yaracuy y otros sectores del norte venezolano fueron las más castigadas por el doble sismo ocurrido el pasado 24 de junio. En numerosos barrios se registraron derrumbes de viviendas, edificios y rutas, además de importantes daños en hospitales, escuelas y servicios esenciales.
Durante las últimas horas se registró una nueva réplica de magnitud 4,6 que volvió a generar momentos de tensión entre la población, aunque no provocó daños de consideración. Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevos movimientos sísmicos.
Mientras tanto, equipos de rescate de distintos países trabajan junto a los organismos venezolanos en la búsqueda de sobrevivientes. La ayuda humanitaria internacional continúa llegando con alimentos, medicamentos, agua potable, hospitales de campaña y personal especializado.
Además de la emergencia sanitaria, miles de familias permanecen sin electricidad, agua potable o un lugar donde vivir. Organismos internacionales advirtieron que millones de personas podrían necesitar asistencia humanitaria durante las próximas semanas debido al impacto de la catástrofe.
Las autoridades venezolanas aseguraron que las tareas de rescate continuarán sin interrupciones mientras avanza la evaluación de los daños y comienza la etapa de reconstrucción de las zonas devastadas.



