Economía

Trabajar no alcanza: en el Gran La Plata la subocupación pasó del 9% al 18% en tres años

El dato lo dio el propio Ministerio de Economía bonaerense: la subocupación en el Gran La Plata casi se duplicó entre 2023 y 2026. No es solo que haya menos empleo, es que el que hay, alcanza cada vez menos. Y la pregunta que empieza a circular es por qué la región capital, con toda su estructura estatal y universitaria, es la que peor la está pasando en ese indicador puntual.

El Gran La Plata quedó en el centro de un informe que la propia gestión de Axel Kicillof difundió esta semana, y no por un buen motivo. Según los datos oficiales, la región registró el mayor incremento de subocupación de los seis principales aglomerados urbanos bonaerenses: la tasa pasó del 9,3% al 18,2% entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026. Prácticamente se duplicó.

La subocupación mide algo distinto al desempleo: no habla de gente sin trabajo, sino de trabajadores que tienen menos horas de las que necesitan para cubrir sus gastos. Es, en los hechos, el reflejo de una precarización silenciosa que no siempre se ve en las estadísticas de desocupación abierta. «Cada vez son más los y las bonaerenses que trabajan menos horas de las que demandan para cubrir sus necesidades económicas», planteó el ministro de Economía provincial, Pablo López, al publicar los números.

El promedio provincial también se deterioró, aunque menos que en el Gran La Plata: la subocupación pasó del 9% al 12,3%. En el Gran Buenos Aires subió del 8,9% al 12,1%. La comparación deja a la región capital en un lugar incómodo, con un salto muy por encima del resto. En materia de desempleo puro, en cambio, el Gran La Plata tuvo un aumento más moderado, del 7,1% al 7,8%, mientras que otras regiones como Mar del Plata pasaron del 4,9% al 9,3%.

¿Por qué el indicador más agresivo se concentra justamente en el Gran La Plata? El informe oficial no lo explica en detalle, y ahí es donde se abre la primera duda. La estructura económica local, con fuerte peso del empleo público y comercial, podría estar amortiguando el desempleo directo mientras traslada el ajuste a la cantidad de horas trabajadas. Es una hipótesis, no una certeza, pero encaja con lo que muestran los números: menos gente se queda totalmente sin trabajo, pero más gente queda subocupada.

El discurso oficial de la Provincia apunta directamente al plano nacional. López sostuvo que «la política económica nacional está excluyendo a miles de familias bonaerenses» y cifró en 137.000 las personas desocupadas adicionales respecto de 2023. Es la lectura esperable de una gestión peronista frente a un gobierno libertario, y conviene tomarla con la distancia que exige cualquier dato que se difunde con intención política explícita, aun cuando la fuente primaria —la EPH del INDEC— sea la misma que usan todos los gobiernos.

El deterioro, de todos modos, no es parejo puertas adentro de la provincia. El informe muestra que entre los varones menores de 29 años la desocupación subió del 14,4% al 16,7%, mientras que entre las mujeres de la misma franja bajó del 19,2% al 17,1%. Entre adultos de 30 a 64 años, la suba afectó a ambos sexos. Son matices que la lectura general de «crisis laboral» tiende a aplanar, pero que muestran que el impacto no golpea igual a todos los grupos.

Lo que queda planteado es si la subocupación en el Gran La Plata es un fenómeno coyuntural, ligado al cierre de comercios y empresas que viene golpeando a la región en los últimos meses, o si marca un cambio más estructural en la forma en que se sostiene el empleo local. La próxima medición de la EPH va a decir si el salto fue un pico aislado o el inicio de una tendencia que la región capital no puede permitirse ignorar.

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